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lunes, 18 de mayo de 2015

Charlie Haden - The Montreal Tapes (1989)

Texto publicado originalmente en la revista Cuadernos de Jazz en 2009: 

Pocos contrabajistas tienen un sonido tan personal como Charlie Haden, sea en el contexto que sea. Su tono grueso y redondo, tan lírico como demoledor, es fruto de una pulsación firme y una afinación perfecta. Sin alejarse demasiado del registro grave del instrumento, como solista es aún más reconocible, si cabe. Haden es el perfecto acompañante-líder, siempre detrás pero, inevitablemente, siempre en primer plano.

En 1989, el festival de jazz de Montreal rindió homenaje al contrabajista ofreciéndole programar ocho conciertos, uno por noche, con las formaciones que él dispusiese. Esta caja reúne los seis conciertos que Verve publicó por separado entre 1994 y 2004, muchos de los cuales eran realmente inencontrables. ECM publicó en 2001 el dúo con Egberto Gismonti y, por razones obvias, no está incluido aquí. Lo mismo ocurre con el trío con Pat Metheny y Jack DeJohnette que, por algún motivo que desconocemos, no ha visto nunca la luz. Aún así, The Montreal Tapes parece una obra compacta a la que no le falta ni le sobra nada a excepción, quizá, de alguna representación del Quartet West.

El trío clásico de piano, contrabajo y batería acapara tres de los seis conciertos, con lecturas y resultados muy diferentes. Haden y el fantástico Paul Motian permanecen como factor común, acompañando a tres pianistas muy diferentes. Gonzalo Rubalcaba, que aún era poco más que un desconocido, protagoniza una de las mejores grabaciones de su carrera. Geri Allen, que ya había grabado tres discos en trío con Haden y Motian, aporta la negritud y la pulsión libre. Por último, Paul Bley, un viejo conocido con quien el trío se convierte en una unidad equilibrada y expansiva: comunicación al máximo y pura magia.

Y seguimos con tríos y con viejos conocidos. A pesar de la gran cantidad de horas de vuelo conjunto, la reunión con Don Cherry y Ed Blackwell (¿dónde demonios estaba Dewey Redman?) es uno de los conciertos menos redondos, quizá por las expectativas creadas o porque la personalidad de Cherry parece no cuajar con la de Haden. En cambio, el trío con Joe Henderson y Al Foster -formación que había girado por Europa meses antes-  tiene una química fascinante, resultando uno de los sets más memorables. Cierra el programa la colosal actuación de una peculiar Liberation Music Orchestra -con algunos solistas de altura-, que pone a está grabación por encima de más de un disco oficial de la orquesta.

Aunque estas no son grabaciones esenciales ni históricamente relevantes, todas ellas son de primera categoría; juntas y por separado. The Montreal Tapes sirve como celebración, como retrospectiva y, si me apuran, como obra definitiva de Charlie Haden.

viernes, 2 de marzo de 2012

Jan Lundgren - Magnum Mysterium (2007)


Reseña inédita, prevista originalmente para el número 104 de la revista Cuadernos de Jazz
(enero-febrero 2008)


Jan Lundgren es un pianista sueco habitualmente ligado a la escena bop, técnicamente dotado pero no demasiado original ni brillante. En Magnum Mysterium, un homenaje a Bergman un tanto pillado por los pelos, arregla y añade su piano y el chelo de Lars Danielsson a obras polifónicas renacentistas.



La utilización del coro es pueril y obvia, y consigue el dudoso honor de hacer que piezas que van del siglo XV al XVII suenen prácticamente igual. Además, el piano aparece como un intruso, no como un complemento, y en ningún momento acaba de tener demasiado sentido su presencia.

Para los amantes del jazz este disco no tiene nada interesante, pues las presuntas improvisaciones son predecibles e insulsas; asimismo, los amantes de la música antigua, encontraran que el coro es plano y exento de matices o relieve. Para unos y otros, este es un disco soporífero que, por irritante, ni siquiera provoca somnolencia.

Yahvé M. de la Cavada

sábado, 26 de noviembre de 2011

Anthony Braxton - Performance (Quartet) 1979


Reseña publicada en el número 104 de la revista Cuadernos de Jazz
(enero-febrero 2008)


UN INSTANTE EN EL TIEMPO

Echando un vistazo a los componentes del cuarteto que interpreta este Performance, aumentan las ganas de escucharlo. Quizá con la sola excepción de Thurman Baker, las carreras de Ray Anderson, John Lindberg y, sobre todo, Anthony Braxton han sido eclécticas, originales, inquietas y casi siempre, sorprendentes.




A finales de los años setenta, muchos músicos, Anderson y Lindberg incluidos, se dejaron arropar por el intenso e inspirador manto de varios proyectos de Braxton, que era en cierto modo, el padre de una generación perdida del jazz. Cuando parecía que ya estaba todo hecho, que se había tocado el techo de la improvisación, Braxton se negó a encasillarse reinventándose continuamente a través de la composición, la independencia interpretativa de sus músicos y mediante estructuras, siempre coherentes, pero habitualmente complejas.

En este disco, grabado en directo en Willisau, Braxton comienza a esbozar una serie de esquemas que poco después definiría más claramente en otras formaciones. Las siete composiciones que contienen las dos partes, están unidas permanentemente por improvisaciones de uno u otro de los miembros del cuarteto, haciendo que la libertad total sea la que encauce la entrada del siguiente tema de manera natural. Ese afán de unir piezas, de juntar las partes en un todo, da un carácter muy especial a la música, provocando que toda ella sea esencial, y cada uno de los músicos, imprescindible.


La química que hay entre los cuatro es tremenda, y no deja de sorprender que ésta formación concreta no se prodigase mas. Anderson, tan virtuoso como su amigo y predecesor en las filas de Braxton, George Lewis, resulta un contrapunto interesante, extrovertido y menos intelectual que el líder. Pero todos ellos, con mención especial al saxofonista, mantienen a lo largo del disco un nivel difícilmente superable.


La reedición de éste grupo histórico, a pesar de su aparente poca trascendencia, es tan necesaria como muchas otras de Braxton. De hecho, más que muchas.


Yahvé M. de la Cavada

jueves, 10 de noviembre de 2011

Keith Jarrett / Gary Peacock / Jack DeJohnette - My Foolish Heart. Live At Montreux (2001; ed. 2007)


Reseña publicada en el número 104 de la revista Cuadernos de Jazz
(enero-febrero 2008)

Lo agotado o reiterativo de formulas tan explotadas como el trío de Keith Jarrett es siempre un motivo de discusión entre aficionados. A pesar de que, al menos discográficamente, puede que ya hayan dicho todo lo que tenían que decir, su nivel medio es tan alto que es difícil no disfrutar de una nueva entrega del grupo.



Lejos de la excelencia de obras mayores de los últimos años como Up For It o The Out-Of-Towners, My Foolish Heart ha sido editado como parte de la conmemoración del 25 aniversario del grupo y sirve mas como compendio o catalogo de sus diferentes doctrinas interpretativas y su capacidad de interacción constante que como obra redonda o trascendente.

Entre el stride de "Ain’t Misbehavin’" y la libertad de "Straight No Chaser" hay un abismo estilístico, pero el grupo cohesiona con facilidad todo lo que toca con carácter y personalidad propios, haciendo que una obra menor sea realmente interesante.

Yahvé M. de la Cavada, 2008

lunes, 24 de octubre de 2011

Jochen Rueckert - Somewhere Meeting Nobody (2011)

Extraído de mi reseña para Cuadernos de Jazz:

"Han pasado más de diez años de la publicación del primero, y hasta ahora único, disco de Jochen Rueckert como líder, Introduction (Jazzline, 1998). Aquel resultó tan sorprendentemente bueno que su nuevo álbum parece un pelín soso a su lado. Y no es que esté mal, ni mucho menos. La formación es excelente y está bien ensamblada, con un Mark Turner más personal y reconocible que en otras ocasiones y la solidez del fabuloso Brad Shepik, guitarrista nunca bien ponderado en el mundo del jazz."



"La excelente producción revela perfectamente el acompañamiento de Matt Penman, muy inspirado a lo largo de toda la grabación, y los sutiles matices y acentos del líder, que denotan su atención e implicación. El problema es que al conjunto del disco le falta algo de dinámica, o un punto más de tensión para que la cosa se venga arriba de cuando en cuando.Digamos que todo está entre bien y muy bien, pero no hay picos, ni hacia arriba, ni hacia abajo. Buenos músicos, buenas improvisaciones y un papel estelar del líder, que acompaña como pocos. Ni más, ni menos."

Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Charles Mingus - The Complete 1960 Nat Hentoff Sessions (1960)

Extraído de mi reseña para Cuadernos de Jazz:

"Las grabaciones que Mingus hizo para el sello Candid siempre han sido consideradas, hasta cierto punto, una obra menor. Su situación cronológica, su aspecto circunstancial y la forma en la que el sello desperdigó sesiones en diferentes álbumes son un peso que dejan a este material en evidencia frente a sus etapas en Columbia y Atlantic.

Las dos sesiones contenidas en este triple cedé sirvieron para llenar casi cinco discos: Charles Mingus Presents Charles Mingus, Mysterious Blues, Mingus y Reincarnation of a Love Bird (a nombre del contrabajista) y el colectivo Newport Rebels, que se completó con dos temas grabados por un All-Stars de músicos cabreados por la política del festival de Newport (cómo ha cambiado todo, ¿eh?). Esos dos temas están incluidos en el segundo CD de esta edición, para así completar el material editado originalmente en Newport Rebels. El resto es una sospechosa copia de la caja que sacó Mosaic en 1989 bajo el nombre The Complete Candid Recordings of Charles Mingus, ahora renombrado como The Complete 1960 Nat Hentoff Sessions.




Fue Hentoff, efectivamente, quien invitó a grabar al contrabajista en ese pequeño sello, ofreciéndole libertad creativa absoluta. Mingus había tocado unos meses antes en el festival de Antibes (años después Atlantic editaría esa actuación, que sigue siendo uno de los directos más importantes de la historia), demostrando que, si algo necesitaba, era libertad.

La primera sesión para Candid reunió a un cuarteto formado por Eric Dolphy, Ted Curson, Mingus y su inseparable Dannie Richmond, y produjo Charles Mingus Presents Charles Mingus, un álbum que, de haberse grabado un año antes, podría haber sido el cuarto elemento de ese triunvirato Kind of Blue-Giant Steps-The Shape of Jazz to Come que dio la vuelta al jazz en 1959. Sólo por mantener esa grabación en el mercado, ya merece la pena alabar esta edición.

El resto de material es excelente también, con menos altibajos de lo habitual en cualquier integral. Esta música es reflejo de una época en la que el jazz se revolvía, moviéndose hacia delante y negándose a soltar el pasado. Mingus mantenía un pie en la vanguardia y otro en Ellington, Parker o Monk, siempre honesto, siempre desafiante.

La leyenda dice que Jo Jones amonestó en su momento a Charlie Parker por su forma de tocar. Veinte años después, Mingus puso a tocar a Jones junto Eric Dolphy, añadiendo a Roy Eldridge a esa imposible fórmula. Y funcionó, vaya si funcionó.
"


Puedes leer la publicación original pinchando AQUÍ.

miércoles, 27 de julio de 2011

XXXV Festival de Jazz de Getxo (1 al 5 de julio de 2011)

Extraído de mi artículo para Cuadernos de Jazz:

"Así da gusto. La trigésimo quinta edición del festival internacional de jazz de Getxo ha sido la mejor que ha facturado el festival desde la de 2007, una de los mejores de la pasada década. El blues descacharrado de Aki Takase, la genialidad imperturbable del quinteto de Dave Holland y el aplomo de Branford Marsalis y su cuarteto han sentenciado algo que se está convirtiendo en norma: que Getxo puede dar muchas lecciones a sus hermanos, digamos, más grandes. Mayores no, desde luego."



"En Getxo, la pianista (Aki Takase) presentó un repertorio extraído de ambos discos y firmado especialmente por Waller y W.C. Handy, además de alguna composición original. Con improvisadores de esta categoría, la cosa no podía salir mal. Takase, Mahall y Dorner tuvieron intervenciones extraordinarias, mientras que Paul Lovens permaneció en cierto segundo plano y Chadbourne sufrió las inclemencias del técnico de sonido en su guitarra y banjo, destacando casi exclusivamente por su excéntrica forma de cantar."

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"Semejante principio de festival dio un inevitable frenazo en el concierto de Lee Ritenour, un guitarrista que estuvo de moda algo más de un cuarto de hora, allá a principios de los 80. Muy apreciado en EE.UU., Ritenour tiene un sentido del directo heredado del mainstream americano: antepone el show a la interpretación, sonríe mucho, habla con el público y, la verdad, en ese sentido se lo monta bien."



"Lo de Dave Holland es un caso aparte. Como Superman, nunca falla, y cuando acaba la película, la tierra ha sido salvada una vez más. Su quinteto es un arma infalible: una vez suben al escenario, la altísima calidad musical está garantizada como no ocurre con prácticamente ningún grupo del mundo."

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"
Porque Chucho Valdés es un maestro en lo suyo, pero lo suyo no es la música. Este año vino con un grupo ligeramente más jazzístico (lo cual no es decir mucho) de lo habitual, pero sin nada demasiado destacable que ofrecer. El protagonista era Valdés y, cuando tocaba, lo único que hacía era ir escala arriba y escala abajo, siempre muy rápido y con muchas notas, y vuelta para arriba y vuelta para abajo."



"
Cuando el cuarteto (de Branford Marsalis) se completó, el asunto se vino arriba, para empezar a caer tema a tema hacia abajo. Entiéndanme, el nivel del concierto fue medio-alto, pero la química del grupo con Jeff Watts no es la misma que con Justin Faulkner. El jovencísimo baterista está repleto de talento, pero le falta un poco de elasticidad y la capacidad de adaptarse a lo que ocurre sobre el escenario."

Puedes leer mi reseña completa pinchando AQUÍ o en las imágenes.



Nota: También recomiendo la lectura de la excelente crónica de los conciertos de Dave Holland y Branford Marsalis escrita por Juan Antonio Rico y publicada en Tomajazz.

martes, 12 de julio de 2011

La broma (9 de mayo de 2011)

Columna de opinión publicada en Cuadernos de Jazz el pasado 9 de mayo de 2011:

LA BROMA

Que Monk me perdone el hecho de citar aquella gran novela de Kundera en el título de esta columna, pero hay veces que hay que llamar a las cosas por su nombre. Y, viendo los avances de programación de muchos festivales de verano, uno sólo puede pensar que está ante una broma. Y de mal gusto, además.



Todos los años la misma historia. Llegan los festivales veraniegos y los aficionados al jazz se ven obligados a rebuscar entre la basura para encontrar una actuación destacable, un músico interesante o, más difícil todavía, algún gran nombre que no haya venido el año pasado, o el anterior, y el anterior y así hasta donde no llega la memoria. Siempre hay cosas interesantes, eso es verdad. Siempre hay algún o algunos conciertos que nos reconcilian con el festival que sea, entre otras cosas, porque no nos queda otra.

Ese es nuestro sino, y nuestro perfil en este asunto: el del aficionado potencialmente minoritario que no es público, sino excusa. Nuestro alimento, dos o tres conciertos por festival, como mucho. Somos pocos y pequeños y se nos concede en consecuencia. Eh, tampoco se les puede culpar. El compromiso de un gran festival con el fiel aficionado al jazz es mínimo, casi testimonial. Los aficionados no compran entradas o, al menos, no muchas entradas. No llenan polideportivos ni grandes auditorios y, cuando hay buenos conciertos de jazz por ahí, en más de una ocasión se roza el más absoluto descalabro económico. Así que, ¿qué compromiso se le puede pedir a un festival con este tipo de sujeto?


Eso sí, cuando uno tiene un festival de jazz, tiene un festival de JAZZ. Eso mola ¿verdad? Tiene un cierto aire intelectual y un toque cool que hace que suene mejor que otros eventos musicales. Es como tener un festival de música para gente lista. Y, si te gusta usar el término y ese tipo de representación, por el motivo que sea, si lo que quieres es tener un festival de jazz, lo mínimo es que programes jazz. Y no me refiero a lo que un señor engordado de ego y acostumbrado a manejar el cotarro entiende por jazz ni a lo que la gente de a pie entiende por jazz; ni siquiera a lo que le gustaría al aficionado más especializado. El compromiso es, única y exclusivamente, con la música. ¿O es que en los festivales no saben lo que es el jazz, ni que hay miles de músicos de todo el mundo que lo practican muy competentemente?


Lo sé, lo sé, el dinero. Ay, maldito dinero. Hay que ganar pasta y hay que salir en los medios y eso no se puede hacer con el jazz. Lo sé, es muy fácil atacar a los festivales sin alcanzar a entender el complejo engranaje de eventos de este tipo, las concesiones que hay que hacer para salir adelante y bla, bla, bla. Me sé la cantinela. La he escuchado un millón de veces entre lloriqueos más o menos creíbles y, la verdad, me da igual. O al menos, me da tan igual como el jazz a los programadores de muchos festivales. Así de igual.


Lo de montar un gran festival de jazz para después engrosarlo a base de todo tipo de géneros, presumiblemente comerciales, es traidor y poco elegante. Es como tener un prostíbulo, lo que viene siendo una casa de putas, y llamarlo club porque queda mejor. Y es verdad que queda mejor, pero lo que tienes, le llames como le llames, es una casa de putas.


Y, si me permiten continuar con el símil, como aficionado al jazz, cuando veo cada año la programación de los festivales veraniegos, me acuerdo de aquel dicho popular de “además de puta, poner la cama”.



Puedes leer la publicación original pinchando AQUÍ.

martes, 5 de julio de 2011

Angelica Sanchez - A Little House (2010)

Extraído de mi reseña para Cuadernos de Jazz:

"Angelica Sánchez no es, ni mucho menos, una principiante. Hasta ahora podíamos considerarla una pianista interesante, con algunos discos prometedores y otras tantas colaboraciones destacables. Entre los primeros, Mirror Me, su debut, grabado en 2005 para Omnitone, Life Between, o los dos volúmenes de Alive in Brooklyn, co liderados junto a su marido Tony Malaby y al baterista Tom Rainey. En todos ellos percibimos a una pianista libre y ambiciosa que domina la interacción intuitiva y que es capaz de manejarse en diferentes contextos sin sonar a ningún referente concreto."



"Pero todo eso era hasta ahora. A Little House posiciona a Sanchez como una improvisadora original y atrevida que toca libre, sin atolondrarse, ni adscribirse a una corriente u otra. Puede comenzar un tema como una especie de Jarrett de primera época impregnado de Monk y acabarlo como una alumna de Paul Bley o evocar al maestro Nino Rota en la siguiente pieza. En A Little House, el silencio adquiere importancia y se cuela entre frases y pasajes para empujarlos. La música respira, calmada, y se enarbola cuando tiene que hacerlo."

Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.

martes, 28 de junio de 2011

Franco D’Andrea Quartet - Sorapis (2010)

Extraído de mi reseña para Cuadernos de Jazz:

"Franco D’Andrea es un músico perfecto para un blindfold test. Es poco conocido para lo bueno que es, y su estilo personal y esquivo puede despistar con facilidad. Escuchándole, nadie diría que es un hombre de setenta años, y suena suficientemente personal como para situarse entre los que influencian a la mayoría. Volvemos a lo de siempre, si D’Andrea fuese norteamericano, no sería un desconocido para muchos y obras maestras como Eleven, Plays Monk o muchas de sus otras grabaciones en solitario estarían bien posicionadas entre los esenciales de muchos aficionados."



"El pianista se asegura de que Ayassot y la sección rítmica formada por Aldo Mella y Zeno De Rossi hablen su mismo idioma y participen de su música, un mosaico de improvisación a cuatro bandas llena de encuentros y de vuelos aparentemente solitarios pero definitivamente colectivos. D’Andrea siempre es una apuesta segura y Sorapis no defrauda: creativo, original y estimulante. Lo normal en uno de los grandes."

Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.


Nota: Pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify (según país de residencia).

lunes, 13 de junio de 2011

Atomic - Theater Tilters (2009; ed. 2010)

Extraído de mi reseña para Cuadernos de Jazz:

"Nuevo disco de Atomic. Como siempre, un gran disco. Como siempre, sí, porque Atomic siempre lo hacen bien, aunque siempre hagan lo mismo. Este tema es peliagudo con este tipo de grupos. Ocurre con el quinteto de Dave Holland, con el trío de Keith Jarrett o con los Vandermark 5. Todos sus discos son muy buenos, unos tanto como otros, aunque todos se manejen dentro de unos parámetros estéticos y estilísticos muy concretos. La evolución puede estar ahí (o no), pero siempre de manera implícita. Atomic funcionan tan bien que pueden situarse a la altura de estos y otros grupos de primera categoría. Sus virtudes son pocas pero importantísimas: todos los miembros del grupos son brillantes (no sólo buenos) y llevan tanto tiempo tocando juntos, como una unidad, que todo fluye de forma natural, hasta en los temas y arreglos más enrevesados."



"¿Qué tiene de especial su último disco? Nada, y todo. Theater Tilters es más redondo que casi cualquiera de sus anteriores álbumes. Más maduro que Feet Music, más centrado que Boom Boom, más compacto que The Bikini Tapes, más consciente que Happy New Ears! y menos disperso que Retrograde. Si alguna vez han sonado a uno de los mejores grupos de jazz de Europa (y del mundo), ahora lo hacen más que nunca.
¿Un disco más? Sí, pero es que es así de bueno. Y tampoco vamos a negarlo."


Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.



Nota: Pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify (según país de residencia).

martes, 31 de mayo de 2011

Jack DeJohnette Group - Sala de Cámara del Kursaal (21 de mayo de 2011)

A continuación hay algunos fragmentos de mi reseña del concierto de Jack DeJohnette Group en San Sebastián, el pasado 21 de mayo, publicada recientemente en Cuadernos de Jazz.

Pero, antes de ello, quiero apuntar y dejar claro que hay una serie de cuestiones con respecto a este concierto que se han comentado de manera diferente en otro website, presuntamente dedicado a los comentarios y reseñas sobre jazz. Sin entrar en lo delirante de su análisis musical, realizado en función de la capacidad y perspectiva del comentarista, hay cosas que van más allá del juicio y entran en la simple observación, o competencia para reconocer lo que sucede en un escenario.

Sirva esta nota para afirmar que, si notáis faltas de concordancia entre mi reseña y otra que podéis leer por ahí, creedme, yo me haría caso a mí. Suena fatal, dicho así, pero hay que decir las cosas como son.
Yo no soy infalible, pero tengo ojos, oídos y sé lo que sé. Ni más, ni menos. Y cuando no sé, me callo.

Os dejo con los extracto de mi reseña, que podéis leer completa en la web de Cuadernos de Jazz.


"El Jack DeJohnette Group es una especie de e
volución de otras históricas formaciones lideradas por el baterista, como Directions, New Directions o las diferentes encarnaciones de su Special Edition. Su presencia en San Sebastian se vio afectada por la ausencia del bajista Jerome Harris, que tuvo que faltar a la cita por asuntos familiares. Esa ausencia, que hubiese malogrado el concierto de muchos otros, sirvió para ver a una banda de élite adaptándose a las circunstancias y ofreciendo un recital variado y personal."



"DeJohnette anunció que el repertorio estaría compuesto de temas suyos de “el pasado y el presente…”, dejando inconclusa la frase para, tal vez, dejar que el público decidiese al final del concierto si el futuro sonó también. Así, el grupo comenzó atacando el clásico "One for Eric", tema dedicado a Eric Dolphy que abría aquel memorable Special Edition de 1979, con David Murray y Arthur Blythe a los saxos. Con este primer tema la banda mostró sus cartas y una identidad propia construida sobre el bagaje de sus miembros, indiscutiblemente amplio. Se intuían en todo momento ascendencias folclóricas, rockeras y modales, pero todas convivían en armonía en manos de Rudresh Mahanthappa, Dave Fiuczynski, George Colligan y el propio DeJohnette. Éste fue líder por su expansiva presencia más que por pasajes solistas, dejando bien claro quién mandaba allí, a golpe y porrazo. En ocasiones demasiado pero, normalmente, lo justo para constatar esa realidad"

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"Pero, en cierto modo, el triunfador de la noche fue Colligan. El pianista, rodeado de teclados, se las tuvo que ingeniar para acometer todo lo esperable de un pianista acústico, un teclista y la labor añadida de suplantar el bajo de Harris y de improvisar con la trompeta un par de solos más que remarcables. Aunque tal vez hubiese sido más normal que se ocupase Fiuczynski de este tema, fue Colligan quien pasó todo el concierto marcando los bajos con su teclado Nord, además de acompañar o solear con su mano derecha cuando le tocaba. Sólo cuando Colligan se dedicó a la trompeta, Fiuczynski acompañó con algunos tímidos acordes para no dejar desnudo el conjunto. Después del concierto, Colligan se reía ante la dificultad de haber afrontado la actuación en esas condiciones: “la hija de Jerome se graduaba hoy en Harvard”, dijo. “¡Creo que es un buen motivo para no venir a tocar!


Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Los buenos tiempos... Han quedado atrás (Yahvé M. de la Cavada + Naiel Ibarrola)

Hace años, el ilustrador Naiel Ibarrola y yo comenzamos a publicar una serie de cómics de dos páginas en la revista Cuadernos de Jazz. Yo escribía un guión y diseñaba algunas páginas realmente difíciles de materializar, aunque Naiel siempre conseguía hacerlo. En ocasiones reproducía mis dictados al dedillo y en otras cambiaba todo y componía una página completamente nueva. Fuera como fuera, el resultado siempre superaba mis expectativas, porque Naiel daba forma a la idea, convirtiéndola en algo digno de ver.

En el número 117 de la revista, publicamos un cómic llamado “Los buenos tiempos…”. El editor no lo sabía, pero mi intención era continuarlo en el siguiente número con otras dos páginas tituladas “…han quedado atrás”. El título es un guiño al fabuloso poemario de Dave Alvin llamado “Los malos tiempos ya han quedado atrás” (publicado en España por Gamuza Azul en 2001). La historieta habla de Gaspar Gimel, un personaje diseñado por Naiel que utilizamos en varias historietas, muchas veces sin concederle ningún protagonismo, tan solo una leve presencia.

Por circunstancias editoriales ajenas a nuestra voluntad, la segunda parte nunca se publicó, dejando la historieta original silenciosamente mutilada. Ahora hemos decidido publicarla en el blog ambos de forma simultánea, para que todos podáis ver el resultado original. Esto nos sirve, a su vez, para cerrar una etapa en la que nos devanamos lo sesos durante años para hacer un cómic creativo y original (¡en sólo dos páginas!) en cada número de Cuadernos de Jazz.

Tenemos planeado realizar un álbum que recopile todas las historietas publicadas en la revista, además de páginas inéditas, nuevas historias y material variado. Es cuestión de tiempo, pero confiamos en que el proyecto se materialice. Y pronto, a poder ser. Mientras tanto, aquí tenéis “Los buenos tiempos… Han quedado atrás”.

Yahvé M. de la Cavada, mayo de 2011


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Los buenos tiempos... (publicado en Cuadernos de Jazz nº 117)




...han quedado atrás (inédito)

miércoles, 18 de mayo de 2011

Joshua Redman / Aaron Parks / Matt Penman / Eric Harland - James Farm (2011)

Extraído de mi reseña para Cuadernos de Jazz:

"James Farm es un grupo de jazz “moderno”, evolución de eso que tanto les gusta enseñar en Berklee. Escuchándolo uno tiene la sensación de que, tal vez, corra peligro de sonar acartonado dentro de unos años. Pero siempre es más saludable que los músicos toquen música de su época que el intentar reanimar inútilmente un hard bop que nunca será el suyo."



"Eric Harland es a la batería lo que Jason Moran al piano o Jon Irabagon al saxo; no le pierdan de vista. (...) Redman sigue tocando como es habitual en sus grabaciones, seguro y efectivo. En directo es cuando arriesga y, este grupo, por extensión, puede ser uno de esos que en disco no están mal y después, en directo, te dejan boquiabierto."

Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.


Nota: Pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify (según país de residencia).

viernes, 13 de mayo de 2011

Los autorretratos apresurados (14 de marzo de 2011)


Extraído de mi columna de opinión para Cuadernos de Jazz:

"Siempre he defendido que el músico debe meditar su carrera discográfica, tenerla como algo serio y trascendente que es, inevitablemente, el retrato que mirará el público en el futuro para conocer su personalidad musical."

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"(...) uno puede tener miles de fotografías que documentan vivencias, familiares y amigos pero, a la hora de confeccionar un álbum de fotos, sólo las mejores encuentran lugar en él. Con las grabaciones, ese proceso de selección debería ser el mismo, aunque en los últimos tiempos parece que hay una peligrosa relación entre grabar y editar un disco.

Antiguamente lo uno no implicaba lo otro, como demuestran los centenares de grabaciones rescatadas, no siempre con justificación, de los archivos de las grandes multinacionales. Sin embargo, al músico de hoy en día no le resulta tan fácil seleccionar lo que graba, más allá de su propia capacidad y confianza en sí mismo. Pocos son los que entran a un estudio con la absoluta seguridad de poder producir una gran obra en las próximas horas. Si a eso añadimos que la gran mayoría de músicos afrontan personalmente la práctica totalidad del coste económico de sus grabaciones, la cosa se complica.


Es natural, dadas las circunstancias, que el músico de jazz se resista a renunciar al contenido de una grabación, aunque no sea todo lo exitosa o representativa que le gustaría. Por una parte porque, una vez hecha la inversión económica, parece un desperdicio dejarla en un cajón. Por otra, y como he comentado al principio, porque empieza a ser imperativo el tener una grabación publicada para conseguir trabajo."


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"Si eres joven, tienes talento y quieres tocar en directo con regularidad y en condiciones dignas, no te queda otra que tener un disco o un padrino. Y como lo segundo es más complicado, es normal ver el mercado inundado de novedades de jóvenes que lo hacen lo mejor que pueden, aunque no siempre sea suficiente."


Puedes leer la columna completa pinchando AQUÍ.

Imagen: portada de la edición de papel del número 121 (y último) de Cuadernos de Jazz (noviembre-diciembre 2010).

jueves, 5 de mayo de 2011

Don Cherry Quintets - Copenhaguen 1963 & Hilversum 1966 (ed. 2011)

Extraído de mi reseña para Cuadernos de Jazz:

"Uno ve el material contenido en este disco y tiene la sensación de estar ante un hallazgo. Después, al escucharlo, es cuando llegan los disgustos. El primero, el más descorazonador, es el sonido. Las fuentes de las grabaciones aquí incluidas son sendas emisiones radiofónicas grabadas en su día en Dinamarca y Holanda. La primera suena relativamente bien, pero no es del quinteto de Cherry sino de los New York Contemporary Five (algo que sólo se indica en los textos de la carpetilla), un grupo liderado, en todo caso, por Archie Shepp. Señores, un poco de seriedad."



"Dada la época y los músicos envueltos en las dos grabaciones de este Quintets, es innegable que aquí hay material de primera -especialmente en la sesión danesa-, pero queda la sensación de estar ante piezas dispersas de un gran puzzle. ¿Inéditas? Sí. ¿Históricas? Por supuesto. Pero, con todo lo que hay editado por ahí, este disco sólo puede ser una opción para completistas y coleccionistas."

Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.

domingo, 17 de abril de 2011

Rudresh Mahanthappa & Bunky Green - Apex (2010)

Extraído de mi reseña para Cuadernos de Jazz:

"Escuchando Time Capsule, uno de los estupendos discos que grabó Elvin Jones para el sello Vanguard en los 70, es fácil reparar en una voz que se alza original y desafiante: la del saxofonista Bunky Green. Éste acababa de regresar a los estudios pocos meses antes (después de diez años sin grabar) y su estilo era extraño y atractivo. No lo suficiente como para causar una revolución y generar seguidores, pero sí para llamar la atención de algunos músicos y aficionados.



Años más tarde, Steve Coleman y Greg Osby, dos de los saxofonistas más importantes de los 80 y los 90, le reivindicarían como una de sus principales influencias. No es para menos: Green está presente en el discurso de ambos saxofonistas, estableciendo entre ellos una conexión única
"

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"El estilo de ambos saxofonistas es diferente, aunque complementario; Green suena más maduro, como no podía ser de otra forma, y Mahanthappa está en un momento de plena ebullición, atacando ideas desde diferentes perspectivas. Apex es una obra redonda, llena de relaciones y encuentros."


Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.


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lunes, 7 de marzo de 2011

Scott Colley - Empire (2009, ed. 2010)

Extraído de mi reseña para Cuadernos de Jazz:

"Empire es un disco excelente pero la temática de la que parte ha sido tratada tantas veces por Frisell con sus grupos que en ocasiones suena a ya escuchado. Taborn, Alessi y Blade son los que hacen cosas realmente remarcables pero, en conjunto, Empire no tiene la fuerza de otros álbumes del contrabajista como Portable Universe o Architect of the Silent Moment. Aún así, es un gran disco."

Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.

jueves, 17 de febrero de 2011

Rez Abbasi - Thing To Come (2010)

Extraído de mi reseña para Cuadernos de Jazz:

"El binomio Rudresh Mahanthappa-Vijay Iyer, instrumentistas personales donde los haya, se pone a las órdenes de Abbasi y dan lo mejor de sí sin apabullar o llevar la música a su terreno. (...) El guitarrista está a la altura de sus ilustres compañeros, soleando con buen gusto y firmando un puñado de composiciones situadas en el jazz más contemporáneo. Además de la poderosa sección rítmica, la presencia de Kiran Ahluwalia enfatiza las raíces hindúes comunes a los tres solistas sin incurrir en la folclorización forzada o en arrebatos de tipo world music."

Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.

lunes, 14 de febrero de 2011

Cuadernos de Jazz versión 2.1 (2 de febrero de 2010)

Este humilde blog está a punto de cumplir las 100.000 visitas, algo que es importante para mí. Sólo para mí, en realidad. Pero, para quienes escribimos sobre música, es agradable sentir el apoyo y el hecho de que le lean a uno.

100.000 visitas después, mi único interés sigue siendo (intentar) dar a conocer música, compartirla y comentarla. A ver cómo voy dentro de otras 100.000.

Creo que el texto más adecuado para que corone esta pequeña celebración es éste. Lo escribí a colación del cierre de la edición en papel de Cuadernos de Jazz y se publicó en el blog de ELPAIS.com Muro de Sonido.

Gracias a todos por seguir ahí.


CUADERNOS DE JAZZ VERSIÓN 2.1 (extractos)


"Uno nunca sabe si el jazz está de moda o de capa caída. Su presencia en los medios siempre es engañosa y resulta difícil discern
ir si convive con las últimas tendencias o si permanece en una madriguera cultural apartada de la abarrotada autopista del ocio popular.

La prensa y una cierta animosidad por parte del público hacen que se le tenga el respeto que se tiene a un profesor: se reconoce su valía, se le tiene como a una eminencia, pero no es alguien con quien te irías de fin de semana. Mirando las agendas culturales no cabe duda de que se programa mucho jazz por todo el país, es decir, que se invierte dinero público en él. Un vistazo más profundo a esas agendas revelan que, aunque hay jazz en direct
o en cantidades generosas, se programa sin rumbo, dirigido por responsables que no saben lo que hacen más allá de imitar al vecino de enfrente o acercarse de forma becerril a lo que, supuestamente, garantice un cierto éxito comercial y una buena cobertura mediática.

El aficionado al jazz (que existe, no os quepa duda) es una minoría en nuestro país mucho más que en otros. En España nunca hemos tenido una gran tradición jazzística y estamos varias décadas por detrás de la mayor parte de países europeos en casi todo lo relativo a esta música. Lo único de lo que podemos alardear es de dos o tres festivales importantes (más históricos que trascendentes a nivel musical), de algunos músicos internacio
nales y de la revista Cuadernos de Jazz, una publicación especializada con más de veinte años a su espalda que hace unas semana anunció el cierre de su edición en papel."




"Es lo normal dados los tiempos que corren, y tampoco es cuestión de rasgarse las vestiduras, pero el hecho es que esto nos deja sin la edición física del buque insignia de la crítica de jazz en España. Cuadernos de Jazz redefinió la crítica en nuestro país, diseñó e impulsó una nueva forma de entender el jazz desde la especialización, siendo didáctica y erudita a partes iguales. Hubo épocas en que su nómina de colaboradores era imbatible, llegando a ser comparable en calidad de contenidos a publicaciones extranjeras de referencia como Downbeat (USA), Jazz Magazine (Francia) o Jazzwise (UK)."


***************

"La cuestión es que esto no se puede detener. Las publicaciones seguirán refugiándose día a día en Internet, confiando en poder navegar con solvencia en un mar tan grande y tan revuelto. Seguirá habiendo desapariciones y nacimientos, forcejeos para no perder lo conquistado durante décadas y para construir nuevos modelos más adecuados para el nuevo mundo. Discusiones sobre lo que es cultura y lo que es industria; sobre lo que merece ser subvencionado y lo que queremos consumir realmente.


Y, mientras, seguimos en transición. Con un pasado y mil futuros posibles. Veremos."



Pinchando AQUÍ o en la imagen puedes leer el artículo completo.

otros días, otros discos

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