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miércoles, 20 de enero de 2010

Robin Verheyen - Starbound (2009)

Éste es uno de esos discos que llaman la atención más por la sección rítmica (Bill Carrothers, Nic Thys y Dré Pallemaerts) que por el propio líder, pero mucho ojito con este joven saxofonista belga.

Extraído de mi reseña para Cuadernos de Jazz:

"Verheyen domina el instrumento y, aunque tiene lenguaje y sonido, quizá lo único que le falta es lo más trascendente y, al mismo tiempo, lo más abstracto: la madurez. Es natural teniendo en cuenta sus 25 años y, pensándolo bien, el disco no deja de ser estupendo."

Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.



jueves, 29 de octubre de 2009

Bill Carrothers & Marc Copland - No Choice (2006)

He estado pensando en un disco que tuviese algo especial para reescuchar y comentar hoy, y éste me ha parecido el más adecuado.

En 2006 lo califiqué como el mejor disco del año y aún hoy lo considero una obra maestra del jazz de los últimos años.

Lo tengo también como uno de mis dúos de piano predilectos, junto al maravilloso Our Delights de Tommy Flanagan y Hank Jones y el Together de James Williams y Emil Viklicky.

Dejo aquí la reseña que escribí en su momento para Tomajazz.



Éste es uno de esos discos que se pueden definir con una sola palabra: comunicación. Pocas veces he escuchado conversaciones tan lucidas, diálogos tan perfectos o interacción tan elocuente como la de estos dos pianistas.

Bill Carrothers y Marc Copland tienen en común unas cuantas cosas, como su afición por la deconstrucción, su evolución constante y su habilidad para manejarse en lenguajes muy complejos sin perder la compostura ni resultar pedantes.


Asímismo les une el haber publicado el pasado año dos de los mejores álbumes en trío de los últimos tiempos, ambos en la misma discográfica (Carrothers:
I Love Paris; Copland: Some Love Songs, Pirouet, 2005). Además de recomendar encarecidamente estos dos títulos, puntualizaremos que otra similitud entre estos dos artistas es su continua relación con sellos europeos por varios motivos, entre los que se encuentra el lamentable desinterés que se muestra en su país por su música. Los dos han trabajado en varias ocasiones con la difunta discográfica Sketch, por lo que cuando surgió el sello Minium de las cenizas de aquella, lo hizo a través de ellos.

También hay que mencionar que los dos son músicos tremendamente personales, valientes y aventureros; Carrothers algo más osado y Copland algo más consciente, pero fascinantes los dos.

Aun así, un dúo de pianos es un contexto arriesgado por varias razones: las frecuencias se mezclan, las acentuaciones chocan, los fraseos se persiguen, los ritmos se apelotonan... Todo eso en el peor de los casos, que no es éste. Éste es el mejor.


Desde el primer tema, un “Lonely Woman” que evoca a Ornette con una calma tensa, vemos como dos universos musicales se vuelven uno con cuatro manos y sobre todo, cuatro oídos. Porque este disco va de dos músicos que antes de tocar se escuchan el uno al otro, convirtiendo cada pasaje, hasta el más improvisado, en un alarde de conversación, de asimilación y de creación común perfecta.


Copland y Carrothers, con sus diferentes lenguajes (que lo son), utilizan temas de Ornette, Ellington, Miles, Shorter y Monk para crear música completamente nueva. Eso que persiguen tantos músicos inútilmente, reinterpretar de forma original, se manifiesta en cada minuto de este CD con una naturalidad pasmosa, convirtiéndolo en uno de los discos de piano más impresionantes de los últimos años.


Un disco sin momentos álgidos porque todos ellos lo son, pero del que destacaré por manías personales un “You and the Night and the Music” titánico, un “Blue in Green” en dos partes escalofriantes, el “Lonely Woman” bicéfalo que abre y cierra el disco y una fantástica revisitación de la genial canción de Neil Young “The Needle and the Damage Done”.


Hay discos que se pueden definir con una sola palabra, pero también se pueden usar varias: conexión, fluidez, genialidad, obra maestra...


Yahvé M. de la Cavada, 2006



viernes, 4 de septiembre de 2009

Bill Carrothers - Home Row (1992, ed.2008)

Reescuchando el último disco editado (que no grabado) de uno de mis pianistas favoritos. Material altamente recomendable de mano de un trío con agallas.

Gran trabajo el del sello Pirouet, que ha publicado varios discos estupendos de Bill Carrothers y de Marc Copland, entre otros.



Esta es la reseña de Home Row que publiqué en el número de enero de este año en la edición impresa de Cuadernos de Jazz:


La verdad es que no alcanzo a explicarme porque Bill Carrothers no tiene mayor reconocimiento entre los aficionados. No hablo de un gran apoyo popular (ambición ridícula cuando hablamos de jazz), sino de ese estatus de músico inquieto y especial del que disfrutan otros ilustres pianistas apoyados con más ahínco por el público especializado. Quizá sea por su negativa a tener una carrera ortodoxa o por esa aura de outsider que hábilmente traslada a su música, para beneficio de ésta.


Sea como sea, Carrothers es una de las grandes voces del piano actual, y en Home Row lo demuestra con creces. Es inexplicable que este material haya dormido 16 años en un cajón. El disco, sin ser magistral, es de una calidad superior y muestra a un pianista pleno, con un lenguaje ágil e inconformista.

Algunos standards, algunos originales y un trío de altura produciendo música que se mantiene tan fresca como si se estuviese tocando ahora mismo.


Yahvé M. de la Cavada

otros días, otros discos

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