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jueves, 11 de junio de 2015

Archie Shepp Quartet (Bilbao, 23 de ocubre de 2012)

Texto publicado originalmente en Tomajazz en noviembre de 2012: 

Cuando uno va a ver a una leyenda, lo primero es tener claro lo que se quiere ver. Después, ya metidos en canción, lo que va a ver finalmente. Uno no va a un concierto de Archie Shepp en 2012 esperando ver el concierto de su vida, igual que uno no hubiese ido a ver a Coleman Hawkins en 1965 esperando que el bueno de Hawk estuviese en su mejor momento. Ver a Archie Shepp en directo es, para empezar, algo que hay que hacer si no se ha hecho ya. Y si el saxofonista está bien, mejor. Pero si no, al menos se ha compartido unos instantes con la leyenda, que no es poco. 

La primera vez que vi a Archie Shepp, iba con un cuarteto completado por tres músicos excepcionales: Amina Claudine Myers, Cameron Brown y Ronnie Burrage. Recuerdo que el concierto fue fantástico. La última vez que le vi, hace un par de años, iba con su cuarteto “de batalla”, el mismo que en su actuación en Bilbao: Tom McClung, Wayne Dockery y Steve McCraven. Esta vez el concierto rozó lo desastroso. En ambas citas, la responsabilidad del éxito o el fracaso del recital se podía repartir al 50% entre líder y acompañantes. De la misma forma que Shepp estaba en muy buena forma hace años, el cuarteto de Myers y compañía ofrecía un soporte tan edificante como sólido. No era sólo lo que Shepp tocaba, sino lo que tocaba respecto a lo que tocaba el cuarteto. 

Con su último grupo regular las reglas son las mismas: si el cuarteto ofrece un acompañamiento rutinario, es natural que el discurso del propio saxofonista vea sus cualidades mermadas, entre otras cosas, por no tener estímulos suficientes a su alrededor. Shepp tampoco es ya lo que era; está mayor y sus recitales de los últimos años tienden a apoyarse mucho en temas vocales y dejar el saxo un tanto de lado. Tampoco es que le vayamos a pedir explicaciones a estas alturas. En Bilbao, tal vez afortunadamente, Shepp estaba afónico, lo que le llevó a enfocar el concierto de forma más instrumental (la única pieza en la que cantó, “Don´t Get Around Much Anymore”, dejó claro que cantar no era una opción).

Aparte de esto, y contra todo pronóstico, no le faltaron fuerzas. Aún sentado en una silla en medio del escenario, con un aspecto relativamente frágil, Shepp dio el pistoletazo de salida con un meteórico “U-Jaama” en el que improvisó durante cerca de 20 minutos ininterrumpidamente. Su estilo, inevitablemente afectado por la edad, mantiene la angulosidad y la elasticidad en el tiempo. Su fraseo, boppero en esencia, sigue teniendo ese encanto quebrado y anárquico.

El grupo, sin embargo, no estuvo a la altura. Posiblemente Shepp tuviese que ver; al fin y al cabo, era quien daba las ordenes. Desde el clasicismo en piloto automático de McClung –que sufrió más de un sablazo del líder, cortando su solo de mala manera– a la estruendosa batería de Steve McCraven, que ensuciaba el conjunto sin ninguna empatía, el cuarteto ofreció un acompañamiento anodino que, en cierta forma, hizo que el concierto fuese un esfuerzo rutinario.

Ver a Shepp siempre es un placer; y si está en relativa buena forma, aún más. Pero unos acompañantes de altura hubiesen marcado la diferencia.

jueves, 5 de mayo de 2011

Don Cherry Quintets - Copenhaguen 1963 & Hilversum 1966 (ed. 2011)

Extraído de mi reseña para Cuadernos de Jazz:

"Uno ve el material contenido en este disco y tiene la sensación de estar ante un hallazgo. Después, al escucharlo, es cuando llegan los disgustos. El primero, el más descorazonador, es el sonido. Las fuentes de las grabaciones aquí incluidas son sendas emisiones radiofónicas grabadas en su día en Dinamarca y Holanda. La primera suena relativamente bien, pero no es del quinteto de Cherry sino de los New York Contemporary Five (algo que sólo se indica en los textos de la carpetilla), un grupo liderado, en todo caso, por Archie Shepp. Señores, un poco de seriedad."



"Dada la época y los músicos envueltos en las dos grabaciones de este Quintets, es innegable que aquí hay material de primera -especialmente en la sesión danesa-, pero queda la sensación de estar ante piezas dispersas de un gran puzzle. ¿Inéditas? Sí. ¿Históricas? Por supuesto. Pero, con todo lo que hay editado por ahí, este disco sólo puede ser una opción para completistas y coleccionistas."

Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.

domingo, 24 de octubre de 2010

Archie Shepp - Fire Music (1965)

Marion Brown era uno de los grandes. Murió el pasado 18 de octubre y me afecta particularmente porque era un músico que me gusta mucho, así que voy a reescucharle con asiduidad en los próximos días.

Fire Music es un buen punto de partida para recordarle, tanto porque es una de sus primeras grabaciones, como porque es un disco fantástico. Poco después Shepp y Brown grabarían junto a Coltrane su mítico Ascension, un registro histórico donde los haya.



En 1965 Archie Shepp estaba en su mejor momento y Fire Music es uno de los mejores discos que grabó en esa década (¿tal vez el mejor?). El grupo es perfecto, los temas, los arreglos, las improvisaciones... Además de Brown, el acojonante Ted Curson, Reggie Johnson y Joe Chambers están soberbios también.

Que un álbum como este se mantenga tan vigente y moderno 45 años después no es ninguna casualidad.


Nota: Pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify (según países).

sábado, 21 de agosto de 2010

Abbey Lincoln - Painted Lady (1980)

Abbey Lincoln falleció hace unos pocos días a los 80 años de edad. Nunca fui un gran seguidor de su obra, pero Lincoln fue la última de aquella estirpe de grandes cantantes que tuvo el jazz en el siglo XX. Su desaparición deja un vacío enorme en la escena del jazz vocal.

Cuando se grabó este disco Lincoln se hacía llamar Aminata Moseka, aunque la música aquí grabada no tiene mucho rastro de las raíces africanas que invocan ese nombre.

El grupo es fantástico, con Hilton Ruiz y el gran Freddie Waits elevando la categoría desde la sección rítmica y un Archie Shepp en muy buena forma que tiene casi tanto protagonismo como la líder. Roy Burrowes y Jack Gregg completan el grupo.



Entre lo más destacable están la versión de "Sophisticated Lady" y el escalofriante "What Are You Doing The Rest Of Your Life?" de Michel Legrand. El resto tampoco es tan bueno, pero sirve para recordar y reivindicar a la gran Abbey Lincoln.

El disco, grabado en Paris, fue editado por Marge en Francia y por Inner City en EE.UU. bajo el nombre de Golden Lady. También fue editado por ITM con una portada horrenda.


viernes, 18 de junio de 2010

The Archie Shepp / Bill Dixon Quartet (1962)

En 1962, Bill Dixon grabó por primera vez en el seno del cuarteto que colideraba junto a Archie Shepp. El disco fue editado originalmente por Savoy en EE.UU. y por BYG en Francia, en este caso con el título de la versión de Ornette Coleman que incluía: Peace.

Free jazz seminal, crudo, sudoroso y descarnado que suena a pura gloria.
Dixon compone los dos únicos originales y está soberbio, mostrando influencias de Miles Davis y Clifford Brown con el plus de modernidad que aporta el trompetista.



Escuchando a Shepp, uno entiende por qué fue una figura tan valorada en aquellos primeros años del free. Tal vez tocase así, en parte, por pura inconsciencia, pero es innegable que suena fresco e imaginativo.

La impecable rítmica compuesta por Don Moore y Paul Cohen es sustituída en "Peace" por Howard McRae y un Reggie Workman estratosférico.

Quizá el disco no es una obra maestra, pero por poco.


lunes, 29 de junio de 2009

Marion Brown - Three For Shepp (1966)

Este disco es un ejemplo perfecto de cómo el momento, el lugar y la casualidad pueden condicionar la posición de una grabación en la historia del jazz.

Three For Shepp se vendió mal cuando salió, de ha reeditado poco desde entonces y su lugar en los años gloriosos de Impulse! ha quedado un poco difuminado.



En él, Marion Brown homenajea a Archie Shepp de la misma forma que, un año antes, el propio Shepp lo había hecho con John Coltrane en Four For Trane.

Salvando las distancias entre los inspiradores, Three For Shepp es un disco maravilloso que se compone de tres originales de Shepp y tres de Brown, interpretados por dos grupos excepcionales en los que coinciden Brown, Grachan Moncur III y Sirone, con Dave Burrell y Bobby Capp en los temas del líder y Stanley Cowell y Beaver Harris en los de Shepp. Casi nada.

El resultado es una joya de la vanguardia de los 60, menos agresivo de lo que podría parecer y con desarrollos muy variados que incluyen ecos de Nueva Orleans, blues, raíces africanas e incluso bop.

A ver si Universal se enrrolla y reedita éste y el resto de títulos de Brown para Impulse!, mucho más difíciles de encontrar que Three For Shepp.

otros días, otros discos

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