Harris, muy influenciado por Herbie Hancock, es hábil y elocuente como para mostrar trazas de un lenguaje propio, tanto improvisando como escribiendo. También tiene buena mano para las versiones: "Dance Cadaverous" de Wayne Shorter, el "Chan's Song" que Hancock compuso para la banda sonora de 'Round Midnight, "Gingerbread Boy" de Jimmy Heath y un par de interesantes relecturas en trío de "Dearly Beloved" y "Satin Doll".

El grupo que acompaña al pianista en Lafayette Is Here no es nada despreciable. A los vientos están Don Braden (uno de los saxofonistas más infravalorados de su generación) y un Terell Stafford que había empezado su carrera poco antes. En la sección rítmica, dos nombres importantes de la escudería Muse: Lonnie Plaxico y Cindy Blackman. Casi nada.
Después de este disco, Harris ha tenido una trayectoria discográfica un tanto irregular e indigna de su talento, de la que hay que destacar su maravilloso Lafayette Is Here... Solo, publicado en 1998. Pero el disco de hoy fue, indudablemente, un gran debut.