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jueves, 15 de diciembre de 2016

Paul Bley / Evan Parker / Barre Phillips - Time Will Tell (1995)




Escribir sobre "lo mejor del año" siempre tiene algo de tedioso, y algo de emocionante también. Reescuchas discos, garabateas listados, te das cuenta de que se te ha pasado alguna cosa e intentas enumerar los mejores acontecimientos musicales del año. Y los peores, claro.

En el mundo del jazz, tengo clarísimo cual ha sido el peor: la muerte de Paul Bley. Me pilló fuera de España, de improviso y lejos de mis discos, si no creo que le hubiera reescuchado durante toda la noche tras la noticia.

Suyo fue uno de los primeros conciertos de jazz que realmente me cambiaron la vida, en diciembre de 1995. Fue un recital a piano solo inolvidable del que salí realmente anonadado.

Y ahora, escribiendo sobre el jazz en 2016, cómo no me voy a acordar de Bley. Joder, era uno de los grandes, de los verdaderamente grandes, desde el principio de su carrera hasta el final. Sin fisuras. Sin grandes tropiezos. Honesto, original, arriesgado, innovador, influyente y genial. Un gigante.

Ahora mismo estoy reescuchando esta joya que grabó en enero de 1994; una obra maestra que, aunque puede evocar por su configuración instrumental al legendario trío de Jimmy Giuffre con Bley y Steve Swallow, suena única y exclusivamente a sus implicados: Paul Bley + Evan Parker + Barre Phillips. Química y personalidad hasta donde alcanzan tus oídos.

lunes, 18 de mayo de 2015

Charlie Haden - The Montreal Tapes (1989)

Texto publicado originalmente en la revista Cuadernos de Jazz en 2009: 

Pocos contrabajistas tienen un sonido tan personal como Charlie Haden, sea en el contexto que sea. Su tono grueso y redondo, tan lírico como demoledor, es fruto de una pulsación firme y una afinación perfecta. Sin alejarse demasiado del registro grave del instrumento, como solista es aún más reconocible, si cabe. Haden es el perfecto acompañante-líder, siempre detrás pero, inevitablemente, siempre en primer plano.

En 1989, el festival de jazz de Montreal rindió homenaje al contrabajista ofreciéndole programar ocho conciertos, uno por noche, con las formaciones que él dispusiese. Esta caja reúne los seis conciertos que Verve publicó por separado entre 1994 y 2004, muchos de los cuales eran realmente inencontrables. ECM publicó en 2001 el dúo con Egberto Gismonti y, por razones obvias, no está incluido aquí. Lo mismo ocurre con el trío con Pat Metheny y Jack DeJohnette que, por algún motivo que desconocemos, no ha visto nunca la luz. Aún así, The Montreal Tapes parece una obra compacta a la que no le falta ni le sobra nada a excepción, quizá, de alguna representación del Quartet West.

El trío clásico de piano, contrabajo y batería acapara tres de los seis conciertos, con lecturas y resultados muy diferentes. Haden y el fantástico Paul Motian permanecen como factor común, acompañando a tres pianistas muy diferentes. Gonzalo Rubalcaba, que aún era poco más que un desconocido, protagoniza una de las mejores grabaciones de su carrera. Geri Allen, que ya había grabado tres discos en trío con Haden y Motian, aporta la negritud y la pulsión libre. Por último, Paul Bley, un viejo conocido con quien el trío se convierte en una unidad equilibrada y expansiva: comunicación al máximo y pura magia.

Y seguimos con tríos y con viejos conocidos. A pesar de la gran cantidad de horas de vuelo conjunto, la reunión con Don Cherry y Ed Blackwell (¿dónde demonios estaba Dewey Redman?) es uno de los conciertos menos redondos, quizá por las expectativas creadas o porque la personalidad de Cherry parece no cuajar con la de Haden. En cambio, el trío con Joe Henderson y Al Foster -formación que había girado por Europa meses antes-  tiene una química fascinante, resultando uno de los sets más memorables. Cierra el programa la colosal actuación de una peculiar Liberation Music Orchestra -con algunos solistas de altura-, que pone a está grabación por encima de más de un disco oficial de la orquesta.

Aunque estas no son grabaciones esenciales ni históricamente relevantes, todas ellas son de primera categoría; juntas y por separado. The Montreal Tapes sirve como celebración, como retrospectiva y, si me apuran, como obra definitiva de Charlie Haden.

jueves, 12 de marzo de 2015

Paul Bley - About Time (2007)


Reseña publicada originalmente en Tomajazz en febrero de 2009: 
Después de una obra maestra como Solo In Mondsee, sería muy arriesgado sacar otro disco en piano solo por parte de casi cualquiera; pero Paul Bley es muchas cosas, menos cualquiera.

Por otro lado, Solo In Mondsee se grabó en 2001 y el disco que hoy nos ocupa, About Time, en mayo de 2007. Entre ambos hay tiempo suficiente para justificar una nueva obra aunque, tratándose de Bley, podría grabar a piano solo cada semana y seguiría siendo enriquecedor.

About Time es muy diferente a Solo In Mondsee. No tiene la gravedad, ni la trascendencia, ni el sentido de búsqueda de éste último, pero es un disco enorme que transmite una extraña sensación de cercanía al oyente. Grabado en estudio, uno llega a sentirse junto a Bley, compartiendo un momento de absoluta distensión y comodidad, con el pianista brindando un recital que suena más a confidencia que a concierto privado.

A lo largo de una larga improvisación, Bley despliega toda su maestría con tanto talento como sentido del humor, y se reafirma como uno de los mejores pianistas del mundo y, por supuesto, uno de los grandes nombres vivos del jazz. La segunda pieza, titulada “Encore” (a pesar de que se cita recurrentemente el tema “Pent-Up House” de Sonny Rollins), no es sino la guinda de un disco que, si bien ha pasado un tanto desapercibido entre las novedades del año pasado, podemos afirmar que está muy por encima de las entregas de muchos otros pianistas. Paul Bley, no obstante, no es un pianista cualquiera. 

domingo, 4 de octubre de 2009

Charlie Haden - The Montreal Tapes (1989)

Durante años he intentado conseguir todos los volúmenes de las Montreal Tapes de Charlie Haden. El hecho de haberse editado por separado, con 10 años de diferencia del primero al último, hacía que algunos fuesen realmente difíciles de encontrar.

Por ese motivo y, sobre todo, porque el material que contienen es sensacional, reeditarlos en una sola caja era una necesidad.



Pinchando aquí o en la portada puedes leer la reseña que he publicado hace unos días en la web de Cuadernos de Jazz.






Nota: pinchando en las portadas de la Liberation Music Orchestra y de Joe Henderson, puedes escuhar ambos discos en Spotify. Qué se le va a hacer, son los únicos que están.

viernes, 31 de julio de 2009

George Russell - Jazz In The Space Age (1960)

Seguimos con Russell y con una obra ligeramente anterior a Ezz-thetics, aunque igual de moderna -más aún, quizá- e igual de excelente.

Jazz In The Space Age está interpretada por una orquesta en la que destacan adrede los pianos entrelazados de Paul Bley y Bill Evans. Evans es, además, el solista principal, mostrando en esta grabación algunas facetas sorprendentes de su pianismo.



A pesar de que algunas discografías no lo sitúan al mismo nivel de discos como Ezz-thetics, Jazz Workshop, The Outer View e incluso New York N.Y., Jazz In The Space Age es otro de los discos imprescindibles de George Russell, cuya reedición es urgente y necesaria.

otros días, otros discos

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