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jueves, 20 de julio de 2017
Cyrus Chestnut - Midnight Melodies (2014)
Últimamente he estado escuchando algunos discos del sello Smoke Sessions, que, como su nombre indica, se basa principalmente en grabaciones realizadas en el legendario club Smoke de Nueva York (aunque algunas otras son en estudio o en otras localizaciones). La línea del sello es como la del club: grandes nombres de la escena de la ciudad que practican un jazz más o menos straight-ahead, desde el hard-bop canónico a un jazz contemporáneo, aunque siempre arraigado en la tradición.
Muchos de los grandes nombres norteamericanos emergidos entre finales de los 80 y primeros de los 90 han encontrado aquí un buen sitio para sacar discos que, por los que he escuchado hasta ahora, van mucho más allá de grabar un concierto al azar y editarlo. Hay cierta sensación de planificación en los repertorios, y el sonido es extraordinario; todo lo que un buen directo ha de tener.
Este disco del gran Cyrus Chestnut, por ejemplo, me ha gustado particularmente. Chestnut uno de los pocos pianistas que se sale de la línea estilística dominante en su generación, y encuentra gran parte de sus raíces en el lado más negro de la tradición, con claras influencias del soul y el góspel. Mucho más personal y moderno de lo que podría parecer, en este disco Chestnut lidera un trío de élite junto a Curtis Lundy y Victor Lewis, y llena su repertorio de temas de uno de sus mentores, John Hicks, un enorme pianista que ejerció una gran influencia sobre él.
La semana pasada pude escuchar a Chestnut en directo de nuevo y se mantiene en una estupenda forma. Sigue siendo uno de los más ingeniosos y modernos neotradicionalistas afroamericanos, y este disco ha sido un gran reencuentro con él.
Mientras escribo esto suena uno de sus solos, esta vez en el segundo disco de Tim Warfield, A Whisper In The Midnight (Criss Cross, 1995), y es realmente brillante.
miércoles, 9 de marzo de 2011
David Murray and friends - MX (1992)
Este homenaje a Malcolm X es uno de los discos que David Murray grabó para Red Baron, el último sello fundado por Bob Thiele.El grupo no puede ser más interesante: al cuarteto de Murray, con John Hicks, Fred Hopkins y Victor Lewis, se unen el fantástico trompetista Bobby Bradford y un Ravi Coltrane casi debutante.
Hay que apellidarse Coltrane para, en una de las primeras sesiones de su carrera, tocar el tenor mano a mano con David Murray y salir indemne. Los estilos de ambos saxofonistas son casi antagónicos, así que la cosa funciona perfectamente.
El repertorio está basado en temas sencillos y algunos blues, con la sospechosa autoría de Thiele revoloteando por encima de algunos de ellos. De todas formas, con solistas como estos, las composiciones son lo de menos.
Como muchos de los discos de Red Baron, la grabación es un tanto particular, con los saxos separados drásticamente por canales y una mezcla extraña, propia de primeros de los 90.
Tanto da, la música merece la pena. Murray siempre es una garantía.
viernes, 4 de marzo de 2011
John Hicks with David Murray - Sketches Of Tokyo (1985)
El saxofonista David Murray se ha prodigado mucho en cuanto a dúos con piano, formato en el que parece sentirse muy cómodo. En su discografía podemos encontrar varios discos memorables con Dave Burrell o Aki Takase y, más puntualmente, junto a Mal Waldron, Randy Weston, Georges Arvanitas o Donald Fox.
Curiosamente, uno de los pianistas que más han trabajado con Murray, John Hicks, es el anfitrión del saxofonista en este Sketches Of Tokyo. Ambos músicos ya habían grabado juntos en Morning Song, un disco de David Murray publicado por Black Saint poco antes.
A partir de ese momento, Hicks fue el pianista más regular de los cuartetos de Murray durante años, y juntos produjeron más de una decena de álbumes fabulosos para diferentes sellos.

Sketches Of Tokyo es uno de los mejores dúos que ha grabado nunca Murray. Ambos instrumentistas se entienden a la perfección desde el primer momento, alcanzando momentos de auténtica belleza. Escuchándoles, uno tiene la sensación de que llevan toda la vida tocando juntos.
El disco se abre con un "Epistrophy" a piano solo y continúa con un par de originales, una extensa reinterpretación de "Naima" y el tema más destacable del álbum: una preciosa versión de "God Bless The Child".
Lo único malo de Sketches Of Tokyo es que no tuvo una secuela. Afortunadamente, nos quedan unas cuantas grabaciones de Hicks y Murray en cuarteto.
Curiosamente, uno de los pianistas que más han trabajado con Murray, John Hicks, es el anfitrión del saxofonista en este Sketches Of Tokyo. Ambos músicos ya habían grabado juntos en Morning Song, un disco de David Murray publicado por Black Saint poco antes.
A partir de ese momento, Hicks fue el pianista más regular de los cuartetos de Murray durante años, y juntos produjeron más de una decena de álbumes fabulosos para diferentes sellos.

Sketches Of Tokyo es uno de los mejores dúos que ha grabado nunca Murray. Ambos instrumentistas se entienden a la perfección desde el primer momento, alcanzando momentos de auténtica belleza. Escuchándoles, uno tiene la sensación de que llevan toda la vida tocando juntos.
El disco se abre con un "Epistrophy" a piano solo y continúa con un par de originales, una extensa reinterpretación de "Naima" y el tema más destacable del álbum: una preciosa versión de "God Bless The Child".
Lo único malo de Sketches Of Tokyo es que no tuvo una secuela. Afortunadamente, nos quedan unas cuantas grabaciones de Hicks y Murray en cuarteto.
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