Reseña publicada originalmente en Mondo Sonoro en enero de 2013
lunes, 20 de abril de 2015
Cult Of Luna (Bilbao, 27 de enero de 2013)
Reseña publicada originalmente en Mondo Sonoro en enero de 2013
lunes, 13 de abril de 2015
Neil Young & Crazy Horse / Jonathan Wilson / Wu-Tang Clan: Big Festival 2013 (Biarritz, 18 y 19 de julio de 2013)
A veces hay que simplificar. No por el tentador impulso de obviar matices para dar una idea general como definitiva, ni para flirtear con el siempre agradecido populismo. A veces hay que simplificar en favor de la síntesis y de la destilación de la esencia de un tema en cuestión, porque esa esencia lo es, básicamente, todo.
viernes, 30 de enero de 2015
Bryan Estepa - Heart vs Mind (2013)
Once buenas canciones de pop de primera, tocado y cantado con gusto, con serias reminiscencias a los Jayhawks y a lo mejor del power pop y rock americano, con buenas melodías, una gran voz y una producción muy cuidada. Un disco estupendo.
lunes, 26 de enero de 2015
Cracker - From Berkeley to Bakersfield (2014)
sábado, 9 de noviembre de 2013
Alias - Some Kind Of Lullaby (2013)
miércoles, 27 de junio de 2012
Good Rats - From Rats To Riches (1978)

sábado, 17 de diciembre de 2011
Jon Lord - Before I Forget (1982)
Pero también tuvo carrera en solitario. En 1981 grabó este disco junto a varios colegas de diferentes bandas: Neil Murray, Bernie Marsden, Mick Ralphs, Ian Paice, Simon Kirke, Cozy Powell o Simon Phillips, entre otros.
Mi copia en LP es la original española (1982), con el título convenientemente traducido en la portada (que, por cierto, mola). No es un ninguna obra maestra, pero sí un buen disco. Lord va de un estilo a otro y a lo largo del disco toca hammond, piano, moog y varios teclados.
Jon Lord falleció el 16 de julio de 2012. Nunca le vi en directo, y me joroba bastante. D.E.P.
jueves, 3 de noviembre de 2011
Wovenhand: la llamada de la tierra (2 de diciembre de 2010)
Artículo publicado originalmente en Muro de Sonido, blog musical de ELPAIS.com, el 2 de diciembre de 2010
Wovenhand suenan diferente a casi todo. La suya es una música indomésticable, primaria, terriblemente oscura y difícilmente asociable a un momento o un lugar. Parece surgida de las montañas de Colorado, su lugar de origen, nacida entre la inhospita aridezdel suelo rocoso, como una hierba mil veces extinguida y mil veces renacida. Sobre uno o dos acordes tocados de forma obsesiva construyen miles de detalles, una maraña de sonidos que envuelve la chamánica voz de Edwards en un alarde de intensidad contenidae hipnótica.
martes, 27 de septiembre de 2011
Cure - Wish (1992)
Volver sobre este tipo de grabaciones tiene cierto peligro, puesto que el tiempo puede ser bastante cruel con los recuerdos de uno. Con Wish no ocurre eso. Nunca he dejado de reescucharlo cada cierto tiempo y tampoco nunca me ha decepcionado.

Es lo que tienen los grandes discos, que el paso del tiempo no les afecta o, en el caso de hacerlo, no suele ser para mal. Y este un disco enorme.
En septiembre de 2011, 19 años después de escuchar Wish por primera vez, sigue sonandome tan acojonante como el primer día y sigue teniendo un pequeño hueco en mi vida.
Nota: pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify (según país de residencia).
lunes, 25 de julio de 2011
Los primeros serán los primeros (27 de junio de 2011)
"Casi siempre pasa algo parecido en los festivales, que los conciertos más asombrosos acaban estando fuera del prime time. No es un alarde de esnobismo (los snobs no escuchan música en los festivales, sólo lucen palmito y afiliación a la tribu estético-musical de turno), sino una realidad tan simple como que, a veces, uno puede comer mejor en un restaurante sencillo, de menú, que en otro de renombre, a la carta.

En el Azkena Rock Festival de este año, ha resultado que algunos de los mejores conciertos han sido a primera hora, bajo el sol abrasador y con la losa del público vespertino, tan fiel como poco numeroso. Hace un par de días hablábamos del valiente concierto de Eels, pero más sorprendente aún que aquel, fue la impresionante actuación de Blue Rodeo programada a las 17:45 del pasado viernes.
A pesar de contar con casi 30 años de carrera a sus espaldas, Blue Rodeo siguen siendo relativamente desconocidos. Pertenecen a esa gloriosa generación que recibió las siglas NRA (nuevo rock americano) gracias a bandas irrepetibles como Green On Red, Long Ryders, Blasters, Beat Farmers, Dream Syndicate, Jason & The Scorchers, Del Fuegos y unas cuantas más, pero Blue Rodeo tiene un pequeño hándicap para ser considerados como una de aquellas bandas: que son canadienses."
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viernes, 22 de julio de 2011
Queens Of The Stone Age reescriben la leyenda (26 de junio de 2011)
"Muchos recuerdan la actuación de Queens Of The Stone Age en 2005 como una de las mejores de la historia del Azkena Rock Festival, si no la mejor. Así lo han votado también los usuarios de la web del festival, y así ha quedado la leyenda. Quien esto escribe, que también estuvo en aquel concierto, afirma sin dudar que fue un evento histórico; uno de esos pocos, poquísimos conciertos que se instalan en la memoria como perfectos e insuperables.
La presencia de Queens Of The Stone Age en el cartel del décimo aniversario del festival quedaba plenamente justificada a cuenta de ese sentimiento generalizado, tal vez más que la de ningún otro grupo. Pero, si un concierto de hace seis años es recordado con tanta intensidad, resulta virtualmente imposible estar a la altura. Porque no basta con hacerlo igual de bien, sino que hay que enfrentarse a la perfección de entonces, engordada por la siempre distorsionadora memoria, que probablemente ha redondeado algo que ya era, de por sí, bastante redondo. La decepción parecía ineludible.
El pasado viernes, tras ochenta minutos de música ininterrumpida, la leyenda quedó reescrita. El concierto del 2005 fue apoteósico, sí. El de 2011 sonó tan perfecto como entonces, ni más ni menos. No hubo competencia entre el recuerdo y el momento vivido, porque ambos se fijaron instantáneamente en el olimpo de las experiencias musicales de un público en estado de shock."
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martes, 19 de julio de 2011
EELS: el placer de desconcertar (24 de junio de 2011)
"O más bien, el arte de desconcertar. Una práctica que fue ingrediente imprescindible del rock durante décadas y que ha quedado relegada a un segundo plano, porque, en el mundo de la masificación y globalización musical, hasta lo desconcertante está teledirigido e institucionalizado.
En realidad, hace ya mucho tiempo que desconcertar al público puede implicar un suicidio comercial y, en este mundillo, como en casi todos, lo que manda es la pasta. Así, entre músicos, discográficas, promotores y prensa musical hay una consigna callada pero ineludible: mantener las cosas en su cauce, sin sobresaltos y sin mosquear a la audiencia, que no está la cosa para arriesgar.

El concierto de EELS ayer en el Azkena Rock Festival fue un canto a ese desconcierto y al riesgo. Todo estaba en contra de la banda de Mark Oliver Everett: actuaban a primera hora de la tarde ante un público que, o no había llegado, o no les conocía. Pero jugaron fuerte y jugaron duro. Y ganaron."
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domingo, 19 de junio de 2011
Bruce Springsteen - The Wild, The Innocent & The E Street Shuffle (1973)
Aparte de Garry Tallent, Clemmons era el único que estuvo en la banda desde el primer día hasta el último, y siempre fue uno de sus miembros más emblemáticos de la misma, llegando a ser la imagen (grande, imponente, negra y orgullosa) más representativa de la E Street Band.

The Wild, The Innocent & The E Street Shuffle también es el primer disco de Bruce Springsteen que tuve. Le tengo cierto cariño y la verdad es que no lo escuchaba desde hace más de una década.
No es mi favorito, pero es un gran disco.
jueves, 16 de junio de 2011
Kristonfest: colega, ¿dónde está mi púa? (13 de junio de 2011)
"Juntos, pero no revueltos. Juntos y revueltos. Revueltos, y no demasiado juntos. Todo eso es precisamente lo que ocurre con tres bandas que este sábado prometen aplastar Bilbao. Down, Corrosion Of Conformity y Eyehategod son tres formaciones íntimamente ligadas, no porque hagan la misma música, ni mucho menos, sino porque comparten algunos miembros y varios fragmentos de su historia. Pepper Keenan, guitarrista de Down, fue durante muchos años guitarrista y vocalista de Corrosion Of Conformity, pero estos últimos se han reunido con una formación antigua, y no parece que haya el mejor rollo entre ellos. Afortunadamente, sí lo hay entre Down y Eyehategod, que comparten a Jimmy Bower, batería con los primeros y guitarrista con los segundos, además de haber hecho varias giras a la batería con Corrosion Of Conformity. Casi nada.

Todos ellos coinciden en el Kristonfest, un festival indoor creado por la promotora Noise On Tour y centrado en diferentes vertientes del metal, desde el sludge al stoner, thrash o hardcore. Originalmente planeado para dos días, la caída de cartel de Buckcherry (que actúan mañana, pasado y el sábado en Barcelona, Madrid y Pamplona, respectivamente) hizo que la organización concentrase a cuatro bandas en un solo día, programando uno de los mejores carteles de metal que ha tenido una sala de nuestro país en mucho tiempo."
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jueves, 9 de junio de 2011
Paul Collins, el rey sin corona (13 de diciembre de 2010)
"Autodenominarse rey de un estilo puede ser, como mínimo, un tanto osado. Lo normal con esos “títulos” es ser nombrado por terceros, ya sea por la crítica, los medios o, mejor aún, los fans. Por otro lado, tratándose de Paul Collins resulta completamente natural la etiqueta de “King of Power Pop”, que también sirve de título a su último y fabuloso disco. Trece canciones de un nivel asombroso que rozan la perfección y que conforman uno de los mejores discos de 2010.
¿Es para tanto? La verdad es que sí. Más de 30 años después de aquel glorioso primer álbum de The Beat, Paul Collins regresa con más fuerza que nunca con un disco que juega en la misma liga que aquella pequeña obra maestra. Ha pasado el tiempo pero el nervio y el talento para escribir temas memorables siguen intactos. Sin embargo, a pesar de toda esa excelencia y de escribir algunas de las mejores canciones pop de las últimas décadas, Collins permanece en el underground más inexplicable. Un tipo sin suerte, dirían algunos. Una de esas injusticias de la historia del rock y de quienes, directa o indirectamente, la escriben."

"King of Power Pop es una especie de compendio de toda la carrera de Collins. Él mismo comenta en la carpeta del álbum que éste traza la línea entre sus diferentes bandas: los míticos Nerves, los Breakaways, The Beat y todo lo que vino después. Suena a retrospectiva (que no a recopilatorio) y escuchándolo es difícil creer que está grabado por alguien de 54 años. La energía que desprende en esos disparos en forma de canción de poco más de dos minutos es tremenda, con melodías vocales perfectas y guitarras tan pulidas como dinámicas.
Ya en su gira del año pasado junto al gran John Wicks (otro grande del power pop, líder de la banda The Records) y a Eric Blakely (guitarra solista, a su vez, de King of Power Pop!) se anticipaba ese renacimiento de Collins. Aparte del nombre de la gira (Power Pop Kings), la recuperación del maravilloso tema "Many Roads To Follow" (nunca grabado en estudio y cuya demo casera aparecía en la imprescindible colección de The Nerves, One Way Ticket) significaba esa vuelta a los orígenes sin dejar de mirar al futuro. Dicho tema ha sido grabado apropiadamente en King of Power Pop! y, de alguna manera, abre y cierra el círculo que se inició a mediados de los 70 y que nos lleva hasta hoy en día. Paul Collins suena más maduro que nunca, pero no ha perdido un ápice de frescura y de garra."
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lunes, 23 de mayo de 2011
El anochecer de los Kings Of Leon (21 de octubre de 2010)
"Hace un par de años salió Only By The Night, el cuarto disco de Kings Of Leon; un completo éxito que sonaba realmente bien y que alcanzaba ese equilibrio, aparentemente imposible, entre la banda americana que eran y la banda británica que parecían querer ser. Miraban a U2 y a otros referentes de conquista comercial, pero se mantenían relativamente cerca de quienes fueron.
Consiguieron su primer número uno en Inglaterra con el tema “Sex On Fire” y, de paso, un Grammy en 2009. Un año después, el segundo single del disco, “Use Somebody”, les dio otros tres. Todo parecía ir bien para ellos, hasta que hace unos días salió a la venta Come Around Sundown, un disco plomizo y decepcionante que muestra a la banda de los hermanos Followill en sus horas más bajas."

"Por eso la flojera de Come Around Sundown es aún más exasperante, porque Kings Of Leon podrían encarnar una rara avis en el mundo del rock: la del grupo que puede gustar a casi todos sin ser un producto eminentemente comercial. Encontrar esa formula, la de escribir canciones que no traicionen el propio espíritu y que, al mismo tiempo, sirvan para copar las listas de ventas, es algo destinado a muy pocos."
"Pero el gran fallo de este último disco (y lo que lo distancia tanto de su predecesor) es precisamente ese: las canciones. Come Around Sundown no tiene chispa, no engancha. Los temas parecen estar escritos en piloto automático, con una fórmula concreta (y muy simple) en la cabeza. Se van sucediendo los cortes y a mitad de disco uno se pregunta cuánto tiempo ha pasado y, peor aún, cuánto falta para que termine."
"Es innegable que suena muy bien, y la producción de Angelo Petraglia y Jacquire King sigue siendo impecable, pero da la sensación de que existe la intención de sustituir las buenas canciones por un exagerado mimetismo con los aspectos más banales del sonido de U2 y sus aspirantes más directos (Coldplay, etc)."
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lunes, 4 de abril de 2011
Nacho Vegas - La Zona Sucia (2011), por Álvaro Fierro
Álvaro encarna la figura del cronista que escribe por pasión y con el mismo amor que profesa por la música, una especie que parece en extinción en estos tiempos cínicos, llenos de revistas y publicaciones parciales y redactores compromisarios. Unos cuantos más como él no nos vendrían mal.
Álvaro Fierro: Nacho Vegas - la Zona Sucia (2011)
Te diré entre tú y yo/ que me dan miedo las tormentas/ que ahora sé que una se acerca/ que en el cielo habrá un temblor. Así comienza “Cuando Te Canses de Mí” y La Zona Sucia (Marxophone/ I´m an Artist), el último ejercicio de catarsis compartida de Nacho Vegas. Compartida porque llena salas aunando a un público dividido a priori, estereotipado, que colabora con que uno se autoarme de prejuicios –que siempre son divertidos– y que, por ello, amplifica el efecto sorpresa.
Así lo vio el abajo firmante en El Manifiesto Desastre (Limbo Starr, 2008), resorte que impulsó la investigación de su trayectoria, ya galvanizada, en la retina del que escribe estas palabras. Empieza y se desarrolla como de costumbre, a corazón abierto, confesando lo que sólo se confiesa en sordina, suscitando empatías y susurrando aguardentosamente letanías envueltas en experiencias, y viceversa, como lo plasmado en la identificable "Me decías": "lo que media entre tú y tu soledad/ es un trecho que no puedo abarcar".
La idiosincrasia de una voz de la que él mismo no se siente orgulloso pero, en boca de otro, estas invocaciones no resultarían creíbles. Una manera de cantar que en ocasiones hasta parece acongojarse, a la que se le corta la dicción de la emoción (o eso parece, o nos gustaría que pareciese), soslayando, no obstante, los límites sensibleros, sin caer en la propia conmiseración.
Un francotirador de los sentimientos bajo una personalidad frágil, un tipo callado con imán, honesto, de los que en persona, sin conocerle, parece cumplir esa máxima de André Malraux de que la verdad de un hombre reside, sobre todo, en lo que calla. Y la madurez de alguien que ya nació adulto se materializa ahora en diez canciones donde sus clichés patrios siguen presentes (las menciones en el corte inicial a La Lloca y El Musel, o la versión actualizada de la canción tradicional asturiana “Taberneros”) y el amor castrado como tema universal, omnipresente y todopoderoso.
Por que las letras salen de lo malo, de antiguas adicciones; la inspiración se recoge quemándote en los “Incendios” (Y dime, amor, si estás ardiendo/ y si es que puedo aliviarte yo), o rodeándose de coros de infantiles para inyectar carácter de cuento a las desgracias –“Perplejidad”, “Lo Que Comen Las Brujas” – aunque en la primera rime desatino con destino. Una decena de canciones, ni nueve ni once, ponderando pues la tristeza con acierto, sin dejar, por tanto, con ganas de más ni de menos.
Álvaro Fierro, 2011
Nota: Pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify (según país de residencia).
miércoles, 23 de marzo de 2011
El blues de Gregg Allman
(Publicado originalmente en ELPAIS.com el 27 de enero de 2011)
Casi todas las viejas glorias de los 60 y 70 acaban haciendo un disco de blues. Parece una especie de trámite de madurez, un soplo de categoría en carreras que, en ocasiones, han quedado estancadas. Ese tipo de proyecto resulta más natural en músicos como Gregg Allman, alguien que ha nutrido su carrera de ramificaciones del blues y de un southern rock infestado de pentatónicas, estructuras sencillas y guitarristas particularmente hábiles en ese campo.
Con 63 años a la espalda y todavía liderando una de las mejores versiones de la Allman Brothers Band, el hermano que siempre estuvo a la sombra del mítico Duane Allman ha hecho su mejor jugada en décadas: contratar a T-Bone Burnett para sacarse un gran disco de la manga en la que, a estas alturas, no parecía que le quedase nada.
En las primeras escuchas, Low Country Blues se revela como un disco que suena bien, muy bien. Tiene carácter, ritmo y suficientes virtudes para destacar entre las novedades de blues y rock; suena tradicional y actual a partes iguales, y la mano de T-Bone Burnett se nota mucho. Tanto, que llega un momento en el que uno casi se olvida de Gregg Allman.
Ahí radica el mayor “pero” del álbum: es un buen disco de blues, pero podría ser de cualquiera. Allman canta realmente bien, versioneando a Skip James, Otis Rush, Muddy Waters o Sleepy John Estes con mucha solvencia y tirando de registros diferentes. Pero, al final, lo que más llama la atención es la atmósfera creada por la dirección de Burnett y algunos de los músicos implicados en el proyecto.
Entre estos destaca Mac Rebennack –más conocido como Dr. John–, haciendo brillar su piano de Nueva Orleans en la mayor parte de los temas, y el guitarrista Doyle Bramhall II que, como buen acólito de Eric Clapton, suena muy parecido a este último en muchos momentos.
La sección rítmica también es incuestionable, con el sólido contrabajo de Dennis Crouch y el gran Jay Bellerose, batería de técnica tan extraña como personal, reconocible al instante y una de las claves del éxito de las producciones de Burnett o de Joe Henry (otro gran revitalizador de leyendas). Con él de por medio, es normal desviar la atención hacia la percusión más que con cualquier otro batería de su estilo, por inimitable y por original.
Todos ellos están al servicio de Burnett, eterno productor de moda entre quienes buscan ahondar en las raíces de la música norteamericana. Desde sus inicios como guitarrista de la Rolling Thunder Revue de Bob Dylan, Burnett ha sido un tipo de gusto refinado que ha dedicado más tiempo a construir una intachable carrera como productor que a su pequeña, pero selecta, discografía como líder. Low Country Blues le debe tanto a él como al propio Allman, por no decir más.
Sea por el motivo que sea, lo último de Gregg Allman podría ser lo mejor que ha hecho desde aquel Laid Back que grabó el mismo año en que salió el primer disco de la Allman Brothers Band sin su hermano Duane. Gregg nunca tendrá el talento o el carisma de éste, ni llegará a desarrollar una gran personalidad, pero hay algo que no se le puede negar: tiene la autenticidad de quienes han estado ahí durante décadas, presenciando en primera fila el crecimiento y evolución del rock americano. No será genial, pero es historia.
sábado, 12 de marzo de 2011
Robyn Hitchcock - Propellor Time (2010)
"Discos como Propellor Time son un auténtico soplo de aire fresco. En cierta forma, sirve para devolvernos la fe en las canciones y en la música que suena sencilla, aunque tenga cosas complicadas en su interior.
Robyn Hitchcock ha publicado en 2010 uno de sus mejores trabajos y, de paso, una de las joyas discográficas del año.

Los invitados estelares (Johnny Marr, John Paul Jones, Chris Ballew, Nick Lowe…) son sólo un complemento a sus fieles Venus 3.
Estos, a su vez, son una especie de escisión de R.E.M. o incluso una escisión de una escisión, ya que tanto Peter Buck como Scott McCaughey (Young Fresh Fellows) y Bill Rieflin (ex-Ministry) también coinciden en The Minus 5, otro proyecto paralelo a la mítica banda.
Esa familiaridad se transmite completamente al oyente, que tiene la sensación de estar ante un disco grabado, sobre todo, entre amigos. Por eso es tan natural y suena tan relajado. Y además, no contiene un solo tema que no merezca la pena."
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Nota: Pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify (según país de residencia).
domingo, 27 de febrero de 2011
The Wave Pictures - Susan Rode The Cyclone (2010)
"The Wave Pictures son tan buenos que hay que impedir cuanto antes que nos los roben los trendys y los modernos (y ya están en ello). Porque suenan crudos y auténticos, porque hacen una música sin complejos y porque tienen canciones realmente buenas.
Susan Rode The Cyclone no es tan bueno como el impresionante Instant Coffee Baby, pero sí bastante mejor que su anterior álbum, If You Leave It Alone.

Después de más de diez años entre el do it yourself y el ascenso underground paso a paso, la banda suena estimulante y diferente, con destellos de influencias tan diferentes como los Smiths, Jonathan Richman, los primeros Violent Femmes, Dire Straits o Townes Van Zandt.
Que lo que leáis por ahí no os confunda: estos tíos son de verdad. Y David Tattersall, por cierto, es uno de los mejores y más originales guitarristas que han aparecido en tiempo."
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