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viernes, 10 de febrero de 2017

David Murray Black Saint Quartet (23 de julio de 2008, Heineken Jazzaldia-Festival de Jazz de San Sebastián)

Texto publicado originalmente en tomajazz.com en julio de 2008

Era ya la tercera vez que David Murray visitaba España con su Black Saint Quartet, pero eso no impidió que hubiera un pequeño revuelo en la sala de cámara del Kursaal. Murray, uno de los grandes tenores vivos y un referente para entender el jazz de las últimas décadas, había tocado hace unos años en San Sebastian con su proyecto latino, y nada más comenzar el concierto tuvo un recuerdo para la ciudad y para aquella actuación.

El Black Saint Quartet es una evolución del Power Quartet que formaban, junto a Murray, John Hicks, Ray Drummond y Andrew Cyrille. Tras la muerte del pianista, Lafayette Gilchrist (que ya llevaba un tiempo trabajando con Murray) le sustituyó y el cuarteto grabó el esplendido Sacred Ground, tomando una dirección que se alejaba ligeramente de la música producida con Hicks. Sin embargo, el cuarteto volvió a evolucionar tomando una entidad propia y separada del original Power Quartet, recurriendo para girar a los miembros de otro cuarteto de Murray: el que grabara en 2002 Waltz Again.

Todo esto, que parece un desaguisado, no es más que la confirmación de que hay dos constantes en la carrera de Murray. La primera, que sea la circunstancia que sea, se rodea de músicos excepcionales, y la segunda, que no importa de quién se rodee, con Murray al frente la alta calidad musical está garantizada. Esto, que puede parecer una contradicción, quedó más que demostrado en su recital donostiarra, en el que Murray estuvo pletórico y su cuarteto a la altura de las circunstancias.

Pero es que, señores, ¡qué cuarteto! Lafayette Gilchrist, por derecho propio uno de los grandes pianistas aparecidos en la ultima década; Jaribu Shahid, como anuncia habitualmente Murray al presentarle, es el hombre que sustituye a Malachi Favors en el Art Ensemble Of Chicago, y desde luego ese no es ni de lejos su crédito principal; y por ultimo Hamid Drake, que podría ser el mejor batería y percusionista sobre la tierra.

En su repertorio de directo con este grupo Murray suele recurrir, aparte de a Sacred Ground, al propio Waltz Again y al último disco grabado con el Power Quartet: Like A Kiss That Never Ends. Del primero se tocó el tema que da nombre al disco y del segundo su omnipresente versión al clarinete bajo de “Let's Cool One”.

Murray tocaba relajado, con una mezcla perfecta entre intensidad y belleza, con ese descontrol perfectamente controlado que le hace a uno querer levantarse de la silla, eufórico. Gilchrist estuvo fantástico, como es habitual, aunque no tan bien como se le ha podido ver con esta banda. Esto podía deberse al deficiente sonido del piano, cosa inexplicable en un auditorio como la sala de cámara del Kursaal, aunque en su concierto de Santander meses atrás la cosa fue aún peor. No obstante, la música prevalecía y cualquier cuestión era superada fácilmente por el conjunto de la fantástica actuación.

A pesar de lo afirmado en algunos medios no especializados, no se tocó el tema “Sacred Ground”, aunque sí pudimos disfrutar de “Banished”, “Pierce City”, un guiño a los viejos tiempos con “Murray’s Steps” (“allá en los ochenta, nos cansamos de tocar siempre Giant Steps, así que escribí este tema” dijo Murray en San Sebastián) y un divertido tema dedicado a Barack Obama, “el próximo presidente de los Estados Unidos”, según el saxofonista.

El precioso bis, “Believe In Love”, fue el broche final a un concierto inolvidable, cosa completamente normal en un grupo de esta categoría. Esperemos que no haya que esperar mucho para volver a ver al saxofonista en España; es una experiencia que ningún aficionado debería perderse.

domingo, 4 de abril de 2010

Lafayette Gilchrist - 3 (2007)

Extraído de mi reseña para Tomajazz:

"La primera vez que escuché a Lafayette Gilchrist, en su CD The Music According To Lafayette Gilchrist (Hyena, 2004), pensé que estaba ante un pianista muy original que aglutinaba estilos que iban desde Monk hasta John Medeski. Pero seguí escuchándole y me di cuenta de que en esos deditos había mucho más. Mucho funk, mucho soul y mucho Andrew Hill, entre otras cosas. Además, también había un talento excepcional a la hora de componer o escribir arreglos y voicings para vientos"

"El lenguaje de Gilchrist puede confundirse como uno más dentro de un mar de tendencias que están afectando a buena parte de pianistas jóvenes. Ritmos sincopados, grooves pegadizos, armonías venidas del pop, rock, soul, etc... Aspectos que unos pocos bordan y que otros muchos imitan sin talento. Pues bien, Gilchrist es otra cosa. Él no es un pianista de jazz que se acerca a esos mundos para tontear puntualmente con ellos, sino que para él, es igual de influyente Sun Ra que Billy Preston o Prince."

Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.




Nota: Pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify.

viernes, 8 de enero de 2010

David Murray Black Saint Quartet - Sacred Ground (2006)

En octubre de 2007 escribí esto sobre Sacred Ground: "Si un disco es perfecto, no hay mucho más que decir o, si lo hay, es menos claro y directo. Cuando los pelos de mi cogote decidan dejar de erizarse cada vez que pongo Sacred Ground, podré decidir si es el mejor disco del año o simplemente el más emocionante."
Por supuesto, quedó decidido y dicha decisión no ha cambiado desde entonces.

La reseña original completa, a continuación: 
David Murray, probablemente el mejor saxofonista tenor vivo, estrena disco en cuarteto, y eso siempre es un acontecimiento. Primero, porque es un formato paradigmático, sobreexplotado pero inagotable. Segundo, porque Murray ha grabado tantos discos maravillosos en cuarteto que la curiosidad de ver si éste estará a la altura es insoportable. Además, hace ya unos cuantos años que no grababa en este formato, y la falta de Hicks en el seno de su Power Quartet (con Drummond y Cyrille) puede ser decisiva. Así que sale Hicks, entra Lafayette Gilchrist (que ya grabó con Murray en Waltz Again), y el recién estrenado Black Saint Quartet nos obsequia con una obra maestra. Dicho así, parece desproporcionado, o al menos exagerado, pero Sacred Ground no tiene un segundo de desperdicio. Murray está en el mejor momento de su carrera y aunque, de manera independiente, todos ellos están soberbios, el cuarteto funciona como una unidad perfecta.
La mayor sorpresa es Lafayette Gilchrist, que deslumbra en cada una de sus intervenciones, adaptando su personal estilo a las circunstancias sin dejar de ser él mismo. La frescura que aporta el joven pianista pone en guardia a Drummond y Cyrille, que están fantásticos, como siempre. Murray está en un momento impresionante, con su capacidad improvisadora intacta y con un dominio del instrumento y del sonido nunca visto. Desde la sugerente “Pierce City” a los ecos de Nueva Orleáns en “Believe In Love”, el cuarteto suena autentico, irrefutable y definitivo.
Parte de la música del disco esta inspirada por la película “Banished”, de Marco Williams, para la que Murray escribió la banda sonora, pero también Ishmael Reed (uno de los mas importantes escritores afroamericanos del siglo veinte) ejerce una influencia notable sobre Murray, además de escribir las “liner notes” y la letra de los dos temas que canta Cassandra Wilson, el melancólico “Sacred Ground” y el blues “The Prophet Of Doom”.
Si un disco es perfecto, no hay mucho más que decir o, si lo hay, es menos claro y directo. Cuando los pelos de mi cogote decidan dejar de erizarse cada vez que pongo Sacred Ground, podré decidir si es el mejor disco del año o simplemente el más emocionante.




otros días, otros discos

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