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jueves, 11 de enero de 2018

Los discos del año / Jazz e improvisación en 2017


Ni quiero ni puedo pensar en sentenciar qué es lo mejor del año. Cuando me toca hacer este tipo de listados o recapitulaciones intento tener en cuenta varios factores, como que los discos destacados contengan música excitante, que tengan ese "algo más" que hace que se queden con más fuerza en mi memoria y, por supuesto, que para mí supongan un digno portador de sonidos contemporáneos. No ha de ser algo novedosísimo ni vanguardístico, pero he de percibirlo como música fresca y actual.

Con eso en mente, evito directamente las grabaciones históricas inéditas, que tendrán una selección aparte en los próximos días en este mismo blog, y aquí solo nombro discos grabados (no sólo editados) en los últimos tiempos.

Así que, no diré que son los mejores discos de jazz e improvisación del año, pero escucho mucha más música que la mayor parte de gente que conozco y puedo asegurar que todos ellos son fabulosos. Aquí van:


Los discos del año para 1dm1dm #1 / Jazz e improvisación


  • Matt Mitchell - Førage (Screwgun) 
  • Tyshawn Sorey - Verisimilitude (Pi Recordings) 
  • Steve Coleman's Natal Eclipse - Morphogenesis (Pi Recordings) 
  • Borderlands Trio: Stephan Crump / Kris Davis / Eric McPherson - Asteroidea (Intakt) 
  • Roscoe Mitchell - Bells For The South Side (ECM) 
  • Jaimie Branch - Fly or Die (International Anthem) 
  • Vijay Iyer Sextet - Far From Over (ECM) 
  • Nicole Mitchell - Mandorla Awakening II: Emerging Worlds (FPE) 
  • Cécile McLorin Salvant - Dreams and Daggers (Mack Avenue) 
  • Made To Break - Trebuchet (Trost) 
  • Tim Berne's Snakeoil - Incidentals (ECM) 
  • Craig Taborn / Ikue Mori - Highsmith (Tzadik) 
  • Gonçalo Almeida / Rodrigo Amado / Marco Franco - The Attic (NoBusiness) 
  • Matt Wilson - Honey and Salt (Palmetto)


Si gracias a esta lista descubres un disco que no conocías y acaba formando parte de tu vida de algún modo, misión cumplida.

lunes, 8 de octubre de 2012

FJF - Blow Horn (1995; ed. 1997)

FJF eran originalmente las siglas de Free Jazz Four, un grupo que, sin saberlo, era un "supergrupo" del free. La colaboración de Ken Vandermark y Mats Gustafsson no era para menos. En 1995 el norteamericano aún estaba despegando, y al grabar este disco inauguró dicha colaboración, que más adelante continuaría mediante el AALY Trio + Ken Vandermark y, más recientemente, con su participación en el excelente Inmediate Sound de The Thing.

Blow Horn es un disco de iniciación; primerizo, en cierta forma. Gustafsson demuestra cierta superioridad, aunque Vandermark desarrolla ideas muy interesantes, y la combinación de ambos instrumentistas es enriquecedora.

Aunque sea desde un punto de vista histórico, merece la pena.


(Comprado directamente en la web del sello Okkadisk)

viernes, 18 de marzo de 2011

Paal Nilssen-Love / Ken Vandermark - Chicago Volume (2007; ed. 2009)

Por mucho que me gusten (que es mucho), cuando aparece un nuevo disco a dúo de Ken Vandermark y Paal Nilssen-Love, tiendo a pensar que me encontraré ante más de lo mismo. Buenísimo, sí, pero sin sorpresas.

Hace algo más de un año aparecieron dos nuevos discos a dúo de estos dos gigantes de la improvisación: Milwaukee Volume y este Chicago Volume. Al igual que Seven y los dos volúmenes de Dual Pleasure, fueron editados por Smalltown Superjazz.



Con sólo tres temas grabados en directo en el Hideout de Chicago, este disco confirma que lo que hacen juntos Vandermark y Nilssen-Love es pura magia. Más de sesenta minutos de creatividad máxima y alta intensidad lo avalan.

Lo dicho, tomando distancia puede parecer que uno va a encontrar lo de siempre con esta pareja pero, una vez empiezan a tocar, es como si fuese la primera vez.
Que vengan todos los que hagan falta.


Nota: Pinchando en la portada puedes, y debes, escuchar el disco en Spotify (según país de residencia).

martes, 21 de septiembre de 2010

Ken Vandermark's Resonance Ensemble - Resonance (2007)

Reseña publicada originalmente en Tomajazz en septiembre de 2010: 

El grupo/proyecto Resonance es uno de los más arriesgados y espontáneos que ha dirigido Ken Vandermark en toda su carrera. Diez improvisadores de diferentes procedencias unidos para afrontar composiciones que el líder tiende a escribir con los músicos que las van a interpretar en mente.

Sin embargo, Vandermark cuenta que no conoció a algunos de los miembros del grupo hasta pocos días antes de actuar y que el grado de compenetración alcanzado fue sorprendente dada la situación. 

Este disco, publicado únicamente en vinilo en 2008, es un prólogo a la fabulosa caja de diez CDs que lleva el mismo nombre: Resonance. Al contrario de lo que se afirma erróneamente en algunas publicaciones y webs, la música grabada en este disco no aparece en la posteriorResonance Box. 

Aunque la composiciones coinciden, el vinilo fue grabado en Lviv (Ucrania) un día antes del concierto del tenteto en el Manggha Hall de Cracovia, que es el que aparece en la caja. 

Con un grupo tremendo entre manos, Vandermark ofrece dos largos temas que van de la catarsis colectiva a música que bebe directamente del Mingus más enloquecido. Como disco independiente, funciona; como apertura de boca a la Resonance Box, da buena cuenta de lo que viene a continuación y provoca muchas ganas de descubrir cada minuto grabado por uno de los proyectos más interesantes de Ken Vandermark.


sábado, 2 de enero de 2010

C.O.D.E. (Ken Vandermark / Max Nagl / Clayton Thomas / Wolfgang Reisinger) - Play The Music of Ornette Coleman and Eric Dolphy (2008)

Otro de los discos del año de mano de un supergrupo sin líderes. Las hazañas de Vandermark, Nagl y Reisinger en solitario son conocidas por muchos aficionados y resulta refrescante escucharles juntos sin que tengan ningún tipo de roce.

La música de los maestros Ornette Coleman y Eric Dolphy está en buenas manos: arreglos inteligentes interpretados de manera respetuosa e inspirada.



Curiosamente, el enfoque no es exageradamente free, aunque en todo momento se respira un estimulante aire de libertad.

Por cierto, este disco ha ganado el premio Hans Koller al mejor disco de jazz europeo del 2009. Casi nada.


martes, 23 de diciembre de 2008

Vandermark 5 - Beat Reader




Probablemente, el mejor disco del año.

Todo lo demás que tengo que decir está en la reseña publicada en tomajazz en abril de 2008:

Hay pocos grupos en activo con la solvencia y el alto nivel que tienen los Vandermark 5, y cada vez que se incorpora una pieza más a su discografía es un momento de tensión. Como con el quinteto de Dave Holland o el trío de Keith Jarrett, la experiencia nos ha demostrado que cada entrega de su obra es de una calidad impensable para muchos de sus contemporáneos y que, aunque hagan uso del derecho a citarse a sí mismos, cada tema que producen está justificado, sea desde la perspectiva de la excelencia musical o desde la simple premisa de estar constantemente buscando y creando.

El anterior disco de Vandermark 5, A Discontinuous Line marcó un nuevo comienzo para esta banda, debido a algo muy importante: la salida de Jeb Bishop y la entrada (no diremos que sustituyéndole) de Fred Lonberg-Holm. La capacidad para reinventar la banda y redirigirla del líder ha sido magistral. Lejos de caer en la autoindulgencia o intentar en vano cubrir la plaza de Bishop, Vandermark ha puesto en marcha unos V5 completamente nuevos, sin perder un gramo de personalidad en el camino.

El único disco que podría considerarse “de transición” es el doble LP en directo editado por Not Two, Four Sides To The Story, en el que Lonberg-Holm se incorpora a un quinteto que mantiene en su repertorio temas de The Color Of Memory mientras estrena algunos que se grabarían semanas después en A Discontinuous Line. Desde entonces, Vandermark ha compuesto específicamente para los nuevos V5, y el resultado ha sido espectacular. Si su anterior disco demostraba el acierto de la incorporación del chelista, Beat Reader confirma que Lonberg-Holm era lo mejor que podía pasarle al grupo, sin desmerecer al gran Jeb Bishop. 

Beat Reader suena mas maduro, más redondo que cualquier entrega anterior de la banda, y eso son palabras mayores. Desde la primera nota, no hay un solo segundo en esta grabación que no sea magistral. Las composiciones, la compenetración de la banda, los solistas, todo ello es intachable y de una calidad impensable. Vandermark ha roto la barrera entre compositor e instrumentista y se expresa con una elocuencia apabullante. Como ya hiciera en A Discontinuous Line (y parece que va a ser tónica habitual a partir de ahora), opta por limitarse a tocar saxo barítono y clarinetes, dejando a Dave Rempis la exclusividad en los saxos alto y tenor. Ésta medida hace que la paleta sonora sea más rica y define aun más los lenguajes de cada instrumentista. 

A pesar de que ha avanzado muchísimo en el dominio del tenor, Vandermark es un maestro del clarinete y el clarinete bajo (un par de muestras claras de ello en Beat Reader son los temas “Signposts” y “Friction” respectivamente), y una de las voces ineludibles para entender el saxo barítono de los últimos años (como demuestra en la escalofriante “Any Given Number”). 

Rempis, por su parte, ha pulido su sonido y alcanza en este disco cotas de inspiración e interpretación altísimas. Tanto al tenor como al alto (en el que todavía es evidente la herencia de Dolphy) su discurso es siempre sólido e interesante. 

Por otro lado, la presencia de Lonberg-Holm va mucho mas allá de su original estilo y su impresionante dominio del arco; su aportación con electrónica tanto a su instrumento como al conjunto (un rasgo que parece importado a V5 de otro grupo de Vandermark, la Territory Band), proporciona nuevos matices a una música que de por si es tremendamente rica. 

Asimismo, la perfecta sección rítmica que conforman Kessler y Daisy hacen que todo funcione con una perfección que no tiene nada que ver con la frialdad, sino con la implicación máxima y emocionante en una música cuyos giros y recovecos se vuelven sencillos en sus manos. 

Además, con las primeras 1000 copias del disco se regalaba un CD en directo que recoge la inédita “New York Suite” de Vandermark. En tres partes dedicadas a pintores compositores e improvisadores, los V5 desarrollan otro disco que debe entenderse como lo que es: un disco diferente. The New York Suite, sin alcanzar el nivel de Beat Reader, nos regala 48 minutos más de música fantástica, entre la que destaca la parte dedicada a los improvisadores.

Las cosas no pasan por casualidad. Estas composiciones, esta compenetración y maestría no salen de la nada, sino de miles de horas de búsqueda y de reflexión. De miles de días cogiendo el instrumento con la valentía y la humildad que exige el compromiso total con la creación; un compromiso que Ken Vandermark adquirió hace tiempo. 

La recompensa está aquí, en estos 70 minutos perfectos que componen el último disco de Vandermark 5. Si Beat Reader es una obra maestra lo dirá el tiempo, pero a mi ya me lo parece. 

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Ken Vandermark / Pandelis Karayorgis - Foreground Music



Reseña Publicada en Tomajazz en octubre de 2007: 

Lo malo de los artistas que trabajan con muchos planteamientos, formaciones e ideas musicales es que no siempre tienen éxito en sus proyectos. Por otro lado, lo bueno es que, en muchas ocasiones, el mero experimento ya es suficientemente enriquecedor, aunque en definitiva sea fallido. 
No quiero dar una idea equivocada de mis impresiones de este CD que, es más, ha sido para mí una sorpresa especialmente grata. Ken Vandermark es precisamente uno de esos músicos polimórficos, capaces de sacarse de la manga cinco proyectos completamente diferentes en una semana. Al mismo tiempo, es un tipo muy propenso a los dúos, habiendo grabado algunos de los mas fantásticos de los últimos años (particularmente los dos volúmenes de Dual Pleasure con Paal Nilssen-Love), pero no es con los pianistas con quienes mejor se entiende. 
Vandermark es un músico tremendamente centrado en aspectos rítmicos, y su música evita a menudo la presencia del piano. De hecho, en su disco Two Days In December, sus dúos con Sten Sandell, sin estar mal, no llegaban a cuajar, y eso se evidencia en particular al estar junto a colaboraciones más exitosas, como las de Raymond Strid o Kjell Nordeson. 
Pues bien, Vandermark, además de componer específicamente para cada proyecto que tiene, es un artista en constante evolución, y esta grabación con el excepcional Pandelis Karayorgis es un muestrario de su interminable viaje musical y de su cada vez más asombrosa capacidad para improvisar con solvencia en cualquier ámbito. Karayorgis lleva unos cuantos años grabando interesantísimos discos para Leo en piano solo o trío (con Nate McBride y Randy Peterson), y es uno de esos pianistas cuyo interés es inversamente proporcional a su popularidad. 
Vandermark dice en la carpetilla que el LP Spirits, de Lee Konitz y Sal Mosca es, en cierto modo, el germen de este proyecto. Desde luego, hay mucha más libertad aquí, pero todo el disco está marcado por una constante comunicación entre los dos solistas y el ambiente no deja de recordar a grabaciones como la mencionada. La música discurre natural, sin tiranteces ni los choques habituales en este tipo de dúos. Cada uno tiene su rol muy claro, y es Karayorgis el que construye el barco que conduce Vandermark, reafirmando lo imprescindible de cada uno de ellos. 
Parece que el prolífico saxofonista ha encontrado una vía más por la que expulsar toda esa creatividad que lleva dentro. Confiemos en que siga explotándola, porque lo que contiene este disco merece mucho la pena.

otros días, otros discos

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