Conocí a Cifu en 1995. Yo tenía 18 años, él 54. Es un decir: obviamente yo ya le conocía, porque llevaba tiempo escuchando su Jazz porque sí en Cadena 100. Aquel programa, como Batería y contrabajo de Pío Lindegaard en Radio Euskadi y Esto es jazz de Paco Montes en RNE, eran los que me nutrían de discos y músicos de jazz de los que yo jamás había oído hablar en aquellos años. No había internet y los discos de jazz eran un bien raro y preciado; había que buscarse la vida, así que la radio era esencial
Por eso es por lo que aquella noche de 1995, mi amigo Asier Guerricaechevarria y yo vimos a Cifu y no dudamos en acercarnos a saludarle, impulsados por nuestra admiración. No recuerdo cómo fue, pero sí que en menos de dos minutos Cifu nos estaba hablando de Jackie McLean, su Action y los acordes de Bobby Hutcherson en el tema que abría el disco, con una pasión que me fascinó. La suya era una pasión que he visto en muy pocos profesionales de la comunicación musical, y tras varias décadas de carrera seguía indemne.
Mucho años después, cuando yo ya llevaba unos cuantos dedicado a la prensa musical, un par de veteranos de la crónica de jazz me dijeron que no estaba bien mostrar demasiada pasión; que eso era de aficionados. Que, cuando tenías cierto estatus, lo suyo era no dejarse impresionar por la música. Dicho de otra forma: había que mantener distancia y mirar desde cierta altura.
Pobres diablos, no entendían nada.
Escribí una columna sobre aquello en Cuadernos de Jazz y no pude evitar acordarme de aquel Cifu ilusionado que hablaba de música dos minutos después de que dos críos le asaltasen al entrar en un club de jazz. Quiero creer que yo tengo una pasión similar a la de Cifu, y que, si sigo escribiendo sobre música dentro de muchos años, esa pasión seguirá ahí. Todo lo demás es una puñetera patraña, porque no se puede escribir sobre música sin pasión. Bueno, claro que se puede, pero ya saben: se pilla antes al mentiroso que al cojo. Y esta actividad (ya no me atrevo a decir profesión) está llena de ellos.
Por todo eso, y por el enorme impacto que la pasión de Cifu hizo en mí, estoy muy contento de que haya llegado a mis manos este libro que acaba de salir sobre él. En un primer vistazo se ve que contiene abundante material fotográfico y docenas de testimonios y recuerdos de amigos, compañeros y familiares, recogidos por el autor del libro, Antoni Juan Pastor. Se ve también que es un trabajo de amor y admiración por el más emblemático divulgador del jazz que ha dado nuestro país.
Ahora que empieza la época de festivales de jazz de verano, en la que en tantas ocasiones me encontré con Cifu a lo largo de los años, tengo claro que esta es la lectura adecuada entre concierto y concierto.
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lunes, 3 de julio de 2017
sábado, 20 de junio de 2009
Los Trapos Sucios - La Autobiografía de Mötley Crüe
Esat noche veré en KobetaSonik a Mötley Crüe, una de las mejores y más míticas bandas de rock de los 80.
Recientemente, la nueva editorial Es Pop ha publicado Los Trapos Sucios, una enloquecida e irreverenta autobiografía de la banda, que estoy leyendo en los últimos días.
Con todo lo grandioso y lo patético que cualquier extrella del rock debe encarnar, sucia, hedonista, bocazas, apoteósica, ególatra... Los Crüe se retratan de una forma dura, no demasiado agraciada en varios momentos, pero con esa mezcla de repugnancia y atracción que pueden provocar figuras tan grandes y tan decadentes al mismo tiempo.

No se qué es verdad y qué es mentira de todo lo escrito en este libro y, la verdad, me da igual. Es divertidísimo, extremo y una de las mejores lecturas sobre rock que he disfrutado nunca.
Dice Nick Hornby en la contraportada, en una cita extraída de The Believer: "¿Por qué algunos leemos un montón de libros y vemos mucha televisión en vez de tocar en Mötley Crüe? Porque no tenemos el estómago para ello. Es tan sencillo como eso. Los trapos sucios es un libro definitivo: si hay historias peores que ésta en el rock and roll, no merece la pena contarlas".
Pues eso.
Recientemente, la nueva editorial Es Pop ha publicado Los Trapos Sucios, una enloquecida e irreverenta autobiografía de la banda, que estoy leyendo en los últimos días.
Con todo lo grandioso y lo patético que cualquier extrella del rock debe encarnar, sucia, hedonista, bocazas, apoteósica, ególatra... Los Crüe se retratan de una forma dura, no demasiado agraciada en varios momentos, pero con esa mezcla de repugnancia y atracción que pueden provocar figuras tan grandes y tan decadentes al mismo tiempo.

No se qué es verdad y qué es mentira de todo lo escrito en este libro y, la verdad, me da igual. Es divertidísimo, extremo y una de las mejores lecturas sobre rock que he disfrutado nunca.
Dice Nick Hornby en la contraportada, en una cita extraída de The Believer: "¿Por qué algunos leemos un montón de libros y vemos mucha televisión en vez de tocar en Mötley Crüe? Porque no tenemos el estómago para ello. Es tan sencillo como eso. Los trapos sucios es un libro definitivo: si hay historias peores que ésta en el rock and roll, no merece la pena contarlas".
Pues eso.
lunes, 9 de febrero de 2009
Por Favor Mátame: La Historia Oral del Punk
Por Favor Mátame es uno de los mejores libros sobre música que se han publicado en muchos años. El libro ha sido editado de nuevo en nuestro país por Discos Crudos, con varios extras y una nueva traducción que respeta el texto original y no omite ningún pasaje.Los autores han recogido centenares de testimonios interesantísimos con los que construyen una historia oral del punk (subtítulo del libro) de mano de los protagonistas de ésta. Velvet Underground, The Stooges, MC5, Patti Smith, New York Dolls, Ramones, Television, The Clash, Sex Pistols y un montón de bandas más son retratadas de forma tan realista como amena por sus miembros, amigos, colaboradores, etc.
Dejo aquí dos pasajes que hacen alusión a Miles Davis, el primero de Ron Asheton, guitarrista y miembro fundador de los Stooges (fallecido el pasado 6 de enero), y el segundo de Alan Vega, cantante del grupo Suicide.
"Ron Asheton: Cada vez que tocábamos en Nueva York, venía un tipo y nos daba un frasquito lleno de cocaína, por su propia voluntad. Una noche, estábamos sentados en el camerino con Miles Davis, y al final llega el tío y tira un buen montoncito sobre la mesa. Ya teníamos las pajitas listas. Imaginad qué gran escena; la cabeza de Miles Davis junto a la de los Stooges, todos “¡SNNNNNIFFF!”.
Allí no quedó nada. Más tarde, Miles Davis diría de nosotros: “Los Stooges son originales, tienen alma”, o algo parecido. Fue genial. Mi cabeza al lado de la de Miles Davis.
Alan Vega (sobre un concierto de los Stooges): Iggy (Pop) salió vestido con un mono agujereado, un bikini rojo y los huevos colgando. Parecía que iba a empezar a cantar, pero en vez de eso se puso a vomitar. Empieza a correr entre el público y se cae encima de Johnny Winter, que estaba sentado al lado de Miles Davis. A Johnny Winter no le hizo ninguna gracia, pero a Miles Davis le encantó. Fue uno de los mejores conciertos que he visto en mi vida."
"Por Favor Mátame: La Historia Oral del Punk", Legs McNeil & Gillian McCain (Discos Crudos, 2007)
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