Sin embargo, a finales de los 60, Criss fue derivando a un sonido más cercano al de Willie Smith o Benny Carter, bebiendo también de los grandes del rhythm and blues, todo ello sin renunciar a sus raíces bop.
Su dominio del instrumento es indiscutible, así como su capacidad para construir frases de una gran belleza e insertarlas con habilidad en un discurso que, de por sí, ya es apabullante.

Además de Monty Budwig al contrabajo, en I'll Catch The Sun! le acompañan dos gigantes de la West Coast: Hampton Hawes y Shelly Manne. El pianista, como es natural, también ofrece algunos solos fantásticos.
Hay que reivindicar la figura de Sonny Criss. Un saxofonista extraordinario al que la historia no ha tratado como se merece.
