La música con la que sí ha estado muy relacionado es el klezmer, un estilo muy ligado al jazz durante los últimos años gracias a unos cuantos músicos de renombre.
Pues bien, Guttmann se ha metido al estudio con un puñado de músicos de talento para mostrar su propia simbiosis de jazz y música tradicional judía y le ha salido un disco más que destacable.

Lo malo de este tipo de fusiones es que, en demasiadas ocasiones, es habitual que les falte veracidad; a Bessarabian Breakdown le ocurre todo lo contrario. Todo el disco desprende autenticidad, algo complicado teniendo en cuenta que salta sin problema del jazz al klezmer pasando por la música latina y varios ecos de la tradición europea popular.
Entre los músicos a destacar en la grabación, en parte por ser más conocidos, hay que citar al trompetista Frank London y al guitarrista Brandon Seabrook, pero algunos nombres menos sonoros también destacan, como el pianista Art Bailey y los clarinetistas Billy Novick y Ted Casher.
Con formaciones que van desde el trío a formaciones de hasta once músicos, Guttmann y compañía arreglan algunos temas del cancionero popular judío, dándo a cada uno de ellos enfoques diferentes.
¿Irregular? En algún momento puede parecerlo, pero el disfrute está garantizado.