No es que Lateef no estuviera soberbio, que lo estaba, o que Barry Harris no tuviese momentos, que los tenía. Pero entre que parte del disco es en trío (sin piano) y que el batería resultó ser Elvin Jones, es natural quedar absorto ante su despliegue rítmico.

El disco es de lo mejor de Lateef, por cierto, y merece mucho la pena. El punto que le da el oboe al primer tema del disco es fantástico. El resto, también.
Nota: Pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify.