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martes, 13 de diciembre de 2016

Peter Brötzmann Trio - For Adolphe Sax (1967)



El principal atractivo de este disco es su valor histórico: grabado en junio de 1967, autoeditado por Peter Brötzmann el mismo año y posteriormente reeditado por FMP en 1972, es una buena representación de parte de los anhelos de la escena de vanguardia en la Europa a finales de los 60 y particularmente de los primeros esbozos del estilo del saxofonista que en años posteriores maduraría hasta alcanzar cotas realmente altas.
Más allá de ese interés documental, y aunque el disco está bien, no es una de las referencias imprescindibles del saxofonista, ni mucho menos.

Brötzmann tiene una discografía extensísima y For Adolphe Sax destaca más por ser su primer disco que por la música que contiene. Es muy interesante el componente de osadía rupturista, ese desafiar los límites para ver hasta dónde pueden llegar, pero esta música se ha hecho mucho mejor que aquí, tanto por el propio Brötzmann como por muchos otros improvisadores. Peter Kowald está estupendo, y el trío, completado por Sven-Ake Johansson, tiene momentos muy buenos, pero en general el disco tiene más fiereza que dirección, y más intención que efectividad.


(La reedición en CD que apareció en la Unheard Music Series del sello Atavistic incluyó un tema inédito grabado en septiembre del 67 con el mismo grupo más el pianista belga Fred Van Hove, que poco después formaría un inolvidable trío junto a Brötzmann y el percusionista Han Bennink) 

jueves, 9 de abril de 2015

Peter Brötzmann & Peeter Uuskyla - Born Broke (2006)


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Reseña publicada originalmente en Tomajazz en abril de 2008: 
Peter Brotzmann está en un momento impresionante. A pesar de ser tradicionalmente uno de los grandes free-blowers del jazz europeo, y de la aparente dureza de su música, por todas partes aparecen grabaciones suyas que, si bien no son amables o ligeras, resultan siempre diferentes e interesantes, yendo mucho más allá de tocar fuerte y hasta el infinito.

A pesar de la desaparición de su mejor grupo pequeño (Die Like A Dog), Brotzmann ha sabido montar una serie de pequeñas unidades realmente interesantes para complementar sus grandiosas obras con su Chicago Tentet. Tanto Sonore como su cuarteto con Joe McPhee, la Wild Mans Band o el Full Blast Trio son diferentes caras de una misma personalidad, la del excelente saxofonista alemán. Su capacidad para interactuar con los miembros de estas y otras pequeñas formaciones es la llave para producir música tan diferente con unos y con otros. 

En este caso hay que partir de que el dúo con un batería es, desde su propia concepción, un terreno árido y difícil de afrontar. Además, dada la estética en la que Brotzmann tiende a moverse, esta colaboración con el batería sueco Peeter Uuskyla podría desembocar en una orgía paroxística, agresiva, ruidosa y desbocada. Pues bien, nada más lejos de la realidad; contra todo pronostico, Born Broke es un disco reflexivo, intenso pero contenido y también, aunque de forma muy personal, introspectivo.

En muchos momentos, Uuskyla despliega desarrollos rítmicos continuos y muy sincopados, juega mucho con la intensidad y mantiene en todo momento a Brotzmann paralelo a su propio discurso. Nadie arrastra a nadie, con lo que el dúo resulta muy democrático, pero sobre todo, un alarde de improvisación bicéfala que mantiene el interés del oyente en todo momento.

Born Broke, una vez más, confirma que Brotzmann es una apuesta segura. A veces dura, a veces impactante, pero siempre interesante y creativa. 

martes, 28 de diciembre de 2010

Wynton Marsalis - Music For & Inspired By Peter Brotzmann (2010)

Wynton Marsalis sorprendió hace unas semanas a propios y extraños con algunas declaraciones en las que manifestaba una gran filia por el free jazz europeo, a raíz de haberlo estudiado en profundidad. Y es que Marsalis, en su afán investigador, ha pasado algunos periodos de 2010 en Europa, estudiando y tocando esa música con nombres como Evan Parker, Alexander Von Schlippenbach, Han Bennink o Peter Brötzmann.

Es con Brötzmann, precisamente, con quien más tiempo ha compartido, llegando a tocar en varias fechas con el Chicago Tentet del alemán, sustituyendo a Joe McPhee o a Jeb Bishop, según la ocasión. En un concierto en Oslo, el trompetista llegó a decir, medio en broma, medio en serio, que las grandes obras que había creado Brötzmann en Chicago no quedaban lejos de las de Louis Armstrong en la misma ciudad durante los años 30.



Lamentablemente, no hay grabaciones de esos conciertos, pero Marsalis aprovechó algunas de sus estancias en el viejo continente para registrar algunas composiciones e improvisaciones junto a músicos como Barry Guy, Paul Lovens, Sten Sandell, Evan Parker, Sven-Åke Johansson, Joëlle Léandre, Paul Dunmall o Raymond Strid.

Son especialmente curiosas dos colaboraciones: The Thing+Wynton Marsalis y el dúo del trompetista con el gran Paal Nilssen-Love. Aunque Brötzmann es la inspiración del disco, no toca en ninguna pieza; sin embargo, en la carpetilla se deja caer la posibilidad de un futuro álbum coliderado por ambos músicos.

Más allá de la curiosidad del proyecto, hay que dejar claro que todo parece un enorme favor concedido por los músicos europeos al famoso trompetista. En su delirio, Marsalis asume que controla la situación cuando, a lo largo de todo el CD, queda bien claro que no sabe por donde le da el aire. Hay momentos (como el dúo con Evan Parker o el trío con Barry Guy y Paul Lovens) en los que Marsalis roza muy de cerca lo verdaderamente patético.

Nadie duda que es un gran trompetista y que ha grabado grandes discos pero, si no se sabe hacer algo, no se sabe, por muchas ganas que uno le ponga.

Por lo menos, Marsalis escribe en las liner notes una especie de disculpa por su episodio con el ignorante de Sigüenza, comentando que ha tenido oportunidad de conocer la música de Larry Ochs y que le tiene fascinado.
También dice que lo que más lamenta es no haber podido grabar a dúo con el que nombra como uno de sus músicos preferidos: el desaparecido trombonista Paul Rutherford. Pobrecito.

miércoles, 14 de abril de 2010

Zlatko Kaučič - 30th Anniversary Concerts (2008)

Extraído de mi reseña para Cuadernos de Jazz:

"El baterista esloveno Zlatko Kaučič celebra 30 años de carrera con un precioso set de tres CDs, a razón de un concierto por cada uno de ellos. Intentar resumir su extensa y variada carrera sería una insensatez, así que el baterista opta por reunir tres tríos completamente diferentes entre sí con dos importantes elementos comunes: la comunicación y la espontaneidad."

Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.


viernes, 25 de diciembre de 2009

Peter Brötzmann / Paal Nilssen-Love / Mats Gustafsson - The Fat Is Gone (2006)

Era la mañana del día de navidad, y en la casa se respiraba un delicioso y cálido ambiente. El café humeante y la ventana por la que, a lo lejos, se veían las montañas nevadas, provocaban una sensación casi perfecta.

"Sólo me hace falta un poco de música", pensó él, y se apresuró a poner a Peter Brötzmann, Paal Nilssen-Love y Mats Gustafsson a toda pastilla.



¡Feliz navidad a todos!


Nota:Pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify.

miércoles, 11 de marzo de 2009

DIE LIKE A DOG (Brötzmann/Kondo/Parker/Drake) - The Complete FMP Recordings

Reseña publicada en Cuadernos de Jazz #105 (marzo-abril de 2008)


Peter Brötzmann (st, sa, cl, tarogato); Toshinori Kondo (tp, elec); William Parker (b); Hamid Drake (bat, perc)
Berlín, Alemania, entre agosto de 1993 y noviembre de 1999
Jazzwerkstatt JW060

*****


Fragmentos de un cuarteto histórico


Peter Brötzmann es asociado habitualmente a Albert Ayler, muchas veces de manera equivocada. La herencia estilística no existe más allá de la admiración de Brötzmann por un contemporáneo desaparecido y genial. El estilo del alemán esta exento de la espiritualidad y la profundidad de Ayler, teniendo sus propios valores (nada desdeñables), más basados en una fisicidad extrema y una tensión casi dolorosa.

La reedición de Jazzwerkstatt de estos cuatro CDs publicados en FMP es un recorrido por la historia de Die Like A Dog, un proyecto que empezó como un homenaje y se convirtió, disco a disco, en uno de los mejores grupos pequeños que ha dado el jazz de los últimos años.

La gracia de este cuarteto radica en la in
transferibilidad de cada uno de sus miembros; todos ellos tienen una personalidad arrolladora y el líder, tremendamente democrático, permite a cada uno expresarse libremente.

En primera línea, Brötzmann moldea su férreo discurso y se deja seducir por las misteriosas líneas de Toshinori Kondo que es, probablemente, el trompetista que mejor ha usado los efectos en la historia del jazz. Técnicamente impresionante, ajusta cada emisión de aire al sonido final que resultará de su instrumento, dándole unas posibilidades inabarcables. Distorsione
s, delays y modulaciones que enriquecen sus solos y que dan una personalidad muy especial a la música del cuarteto.

En la rítmica, dos viejos conocidos que debutaban discográficamente como tándem en la primera grabación de Die Like A Dog. La comunión entre ambos es fascinante: Parker, sin mantener el tempo perfectamente, aporta una riqueza armónica constante, acompañado por un Hamid Drake insultantemente versátil, siempre original y sorprendente.




Por supuesto, la intensidad contenida en estos cuatro discos es demasiada para aconsejar una escucha ininterrumpida y, aunque desde aquí recomendamos los dos volúmenes de Little Birds Have Fast Hearts como los mas destacables, la altísima calidad de la música justifica cada segundo aquí grabado.

Yahvé M. de la Cavada

otros días, otros discos

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