sábado, 30 de julio de 2011

Elvin Jones - Coalition (1970)

Me da mucha pena que se haya muerto Frank Foster. Tenía edad y es lo natural, pero no quita que me provoque cierta sensación de "fin de una era".

Aparte de su larga relación con la orquesta de Count Basie, las colaboraciones más populares del saxofonista son las que le unieron al gran Elvin Jones. Coalition no fue la primera de ellas, ya que Foster ya había participado en el primer disco como líder del batería, Elvin! (1961), y en el Heavy Sounds (1968) co-liderado por Jones y Richard Davis, pero inició una colaboración que mantendría unidos regularmente a Foster y a Jones hasta finales de los 70, produciendo discos fabulosos como éste y unos cuantos más (ya comenté aquí hace tiempo uno de ellos).



La front line de Coalition está compuesta por Foster, que toca saxos tenor, alto y clarinete bajo) y George Coleman, que se limita al tenor. Con el poderoso contrabajo de Wilbur Little (¡ojo!) y el apoyo de Candido, Elvin Jones empuja a ambos saxofonistas como sólo él sabía hacer.

Desde las primeras notas de "Shinjitu" (y ese solo de clarinete bajo de Foster) hasta "Simone", original del saxofonista que permanecería en el repertorio de Jones durante años, Coalition es un álbum fascinante que merece la pena redescubrir.


Nota: en la portada del álbum, Jones aparece fotografiado junto a su mujer, Keiko, que es también la compositora de "Shinjitu". Durante años, fueron una de las parejas más entrañables del jazz.

miércoles, 27 de julio de 2011

XXXV Festival de Jazz de Getxo (1 al 5 de julio de 2011)

Extraído de mi artículo para Cuadernos de Jazz:

"Así da gusto. La trigésimo quinta edición del festival internacional de jazz de Getxo ha sido la mejor que ha facturado el festival desde la de 2007, una de los mejores de la pasada década. El blues descacharrado de Aki Takase, la genialidad imperturbable del quinteto de Dave Holland y el aplomo de Branford Marsalis y su cuarteto han sentenciado algo que se está convirtiendo en norma: que Getxo puede dar muchas lecciones a sus hermanos, digamos, más grandes. Mayores no, desde luego."



"En Getxo, la pianista (Aki Takase) presentó un repertorio extraído de ambos discos y firmado especialmente por Waller y W.C. Handy, además de alguna composición original. Con improvisadores de esta categoría, la cosa no podía salir mal. Takase, Mahall y Dorner tuvieron intervenciones extraordinarias, mientras que Paul Lovens permaneció en cierto segundo plano y Chadbourne sufrió las inclemencias del técnico de sonido en su guitarra y banjo, destacando casi exclusivamente por su excéntrica forma de cantar."

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"Semejante principio de festival dio un inevitable frenazo en el concierto de Lee Ritenour, un guitarrista que estuvo de moda algo más de un cuarto de hora, allá a principios de los 80. Muy apreciado en EE.UU., Ritenour tiene un sentido del directo heredado del mainstream americano: antepone el show a la interpretación, sonríe mucho, habla con el público y, la verdad, en ese sentido se lo monta bien."



"Lo de Dave Holland es un caso aparte. Como Superman, nunca falla, y cuando acaba la película, la tierra ha sido salvada una vez más. Su quinteto es un arma infalible: una vez suben al escenario, la altísima calidad musical está garantizada como no ocurre con prácticamente ningún grupo del mundo."

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"
Porque Chucho Valdés es un maestro en lo suyo, pero lo suyo no es la música. Este año vino con un grupo ligeramente más jazzístico (lo cual no es decir mucho) de lo habitual, pero sin nada demasiado destacable que ofrecer. El protagonista era Valdés y, cuando tocaba, lo único que hacía era ir escala arriba y escala abajo, siempre muy rápido y con muchas notas, y vuelta para arriba y vuelta para abajo."



"
Cuando el cuarteto (de Branford Marsalis) se completó, el asunto se vino arriba, para empezar a caer tema a tema hacia abajo. Entiéndanme, el nivel del concierto fue medio-alto, pero la química del grupo con Jeff Watts no es la misma que con Justin Faulkner. El jovencísimo baterista está repleto de talento, pero le falta un poco de elasticidad y la capacidad de adaptarse a lo que ocurre sobre el escenario."

Puedes leer mi reseña completa pinchando AQUÍ o en las imágenes.



Nota: También recomiendo la lectura de la excelente crónica de los conciertos de Dave Holland y Branford Marsalis escrita por Juan Antonio Rico y publicada en Tomajazz.

lunes, 25 de julio de 2011

Los primeros serán los primeros (27 de junio de 2011)

Extraído de mi artículo para Muro de Sonido, blog musical de ELPAIS.com, sobre los conciertos de Blue Rodeo y Band Of Horses en el Azkena Rock Festival:


"Casi siempre pasa algo parecido en los festivales, que los conciertos más asombrosos acaban estando fuera del prime time. No es un alarde de esnobismo (los snobs no escuchan música en los festivales, sólo lucen palmito y afiliación a la tribu estético-musical de turno), sino una realidad tan simple como que, a veces, uno puede comer mejor en un restaurante sencillo, de menú, que en otro de renombre, a la carta.



En el Azkena Rock Festival de este año, ha resultado que algunos de los mejores conciertos han sido a primera hora, bajo el sol abrasador y con la losa del público vespertino, tan fiel como poco numeroso. Hace un par de días hablábamos del valiente concierto de Eels, pero más sorprendente aún que aquel, fue la impresionante actuación de Blue Rodeo programada a las 17:45 del pasado viernes.

A pesar de contar con casi 30 años de carrera a sus espaldas, Blue Rodeo siguen siendo relativamente desconocidos. Pertenecen a esa gloriosa generación que recibió las siglas NRA (nuevo rock americano) gracias a bandas irrepetibles como Green On Red, Long Ryders, Blasters, Beat Farmers, Dream Syndicate, Jason & The Scorchers, Del Fuegos y unas cuantas más, pero Blue Rodeo tiene un pequeño hándicap para ser considerados como una de aquellas bandas: que son canadienses."



Pinchando AQUÍ o en la imagen puedes leer el artículo completo.

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viernes, 22 de julio de 2011

Queens Of The Stone Age reescriben la leyenda (26 de junio de 2011)

Extraído de mi artículo para Muro de Sonido, blog musical de ELPAIS.com:

"Muchos recuerdan la actuación de Queens Of The Stone Age en 2005 como una de las mejores de la historia del Azkena Rock Festival, si no la mejor. Así lo han votado también los usuarios de la web del festival, y así ha quedado la leyenda. Quien esto escribe, que también estuvo en aquel concierto, afirma sin dudar que fue un evento histórico; uno de esos pocos, poquísimos conciertos que se instalan en la memoria como perfectos e insuperables.



La presencia de
Queens Of The Stone Age en el cartel del décimo aniversario del festival quedaba plenamente justificada a cuenta de ese sentimiento generalizado, tal vez más que la de ningún otro grupo. Pero, si un concierto de hace seis años es recordado con tanta intensidad, resulta virtualmente imposible estar a la altura. Porque no basta con hacerlo igual de bien, sino que hay que enfrentarse a la perfección de entonces, engordada por la siempre distorsionadora memoria, que probablemente ha redondeado algo que ya era, de por sí, bastante redondo. La decepción parecía ineludible.

El pasado viernes, tras ochenta minutos de música ininterrumpida, la leyenda quedó reescrita. El concierto del 2005 fue apoteósico, sí. El de 2011 sonó tan perfecto como entonces, ni más ni menos. No hubo competencia entre el recuerdo y el momento vivido, porque ambos se fijaron instantáneamente en el olimpo de las experiencias musicales de un público en estado de shock."


Pinchando AQUÍ o en la imagen puedes leer el artículo completo.

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martes, 19 de julio de 2011

EELS: el placer de desconcertar (24 de junio de 2011)

Extraído de mi artículo para Muro de Sonido, blog musical de ELPAIS.com:

"O más bien, el arte de desconcertar. Una práctica que fue ingrediente imprescindible del rock durante décadas y que ha quedado relegada a un segundo plano, porque, en el mundo de la masificación y globalización musical, hasta lo desconcertante está teledirigido e institucionalizado.

En realidad, hace ya mucho tiempo que desconcertar al público puede implicar un suicidio comercial y, en este mundillo, como en casi todos, lo que manda es la pasta. Así, entre músicos, discográficas, promotores y prensa musical hay una consigna callada pero ineludible: mantener las cosas en su cauce, sin sobresaltos y sin mosquear a la audiencia, que no está la cosa para arriesgar.



El concierto de EELS ayer en el Azkena Rock Festival fue un canto a ese desconcierto y al riesgo. Todo estaba en contra de la banda de Mark Oliver Everett: actuaban a primera hora de la tarde ante un público que, o no había llegado, o no les conocía. Pero jugaron fuerte y jugaron duro. Y ganaron."


Pinchando AQUÍ o en la imagen puedes leer el artículo completo.

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martes, 12 de julio de 2011

La broma (9 de mayo de 2011)

Columna de opinión publicada en Cuadernos de Jazz el pasado 9 de mayo de 2011:

LA BROMA

Que Monk me perdone el hecho de citar aquella gran novela de Kundera en el título de esta columna, pero hay veces que hay que llamar a las cosas por su nombre. Y, viendo los avances de programación de muchos festivales de verano, uno sólo puede pensar que está ante una broma. Y de mal gusto, además.



Todos los años la misma historia. Llegan los festivales veraniegos y los aficionados al jazz se ven obligados a rebuscar entre la basura para encontrar una actuación destacable, un músico interesante o, más difícil todavía, algún gran nombre que no haya venido el año pasado, o el anterior, y el anterior y así hasta donde no llega la memoria. Siempre hay cosas interesantes, eso es verdad. Siempre hay algún o algunos conciertos que nos reconcilian con el festival que sea, entre otras cosas, porque no nos queda otra.

Ese es nuestro sino, y nuestro perfil en este asunto: el del aficionado potencialmente minoritario que no es público, sino excusa. Nuestro alimento, dos o tres conciertos por festival, como mucho. Somos pocos y pequeños y se nos concede en consecuencia. Eh, tampoco se les puede culpar. El compromiso de un gran festival con el fiel aficionado al jazz es mínimo, casi testimonial. Los aficionados no compran entradas o, al menos, no muchas entradas. No llenan polideportivos ni grandes auditorios y, cuando hay buenos conciertos de jazz por ahí, en más de una ocasión se roza el más absoluto descalabro económico. Así que, ¿qué compromiso se le puede pedir a un festival con este tipo de sujeto?


Eso sí, cuando uno tiene un festival de jazz, tiene un festival de JAZZ. Eso mola ¿verdad? Tiene un cierto aire intelectual y un toque cool que hace que suene mejor que otros eventos musicales. Es como tener un festival de música para gente lista. Y, si te gusta usar el término y ese tipo de representación, por el motivo que sea, si lo que quieres es tener un festival de jazz, lo mínimo es que programes jazz. Y no me refiero a lo que un señor engordado de ego y acostumbrado a manejar el cotarro entiende por jazz ni a lo que la gente de a pie entiende por jazz; ni siquiera a lo que le gustaría al aficionado más especializado. El compromiso es, única y exclusivamente, con la música. ¿O es que en los festivales no saben lo que es el jazz, ni que hay miles de músicos de todo el mundo que lo practican muy competentemente?


Lo sé, lo sé, el dinero. Ay, maldito dinero. Hay que ganar pasta y hay que salir en los medios y eso no se puede hacer con el jazz. Lo sé, es muy fácil atacar a los festivales sin alcanzar a entender el complejo engranaje de eventos de este tipo, las concesiones que hay que hacer para salir adelante y bla, bla, bla. Me sé la cantinela. La he escuchado un millón de veces entre lloriqueos más o menos creíbles y, la verdad, me da igual. O al menos, me da tan igual como el jazz a los programadores de muchos festivales. Así de igual.


Lo de montar un gran festival de jazz para después engrosarlo a base de todo tipo de géneros, presumiblemente comerciales, es traidor y poco elegante. Es como tener un prostíbulo, lo que viene siendo una casa de putas, y llamarlo club porque queda mejor. Y es verdad que queda mejor, pero lo que tienes, le llames como le llames, es una casa de putas.


Y, si me permiten continuar con el símil, como aficionado al jazz, cuando veo cada año la programación de los festivales veraniegos, me acuerdo de aquel dicho popular de “además de puta, poner la cama”.



Puedes leer la publicación original pinchando AQUÍ.

martes, 5 de julio de 2011

Angelica Sanchez - A Little House (2010)

Extraído de mi reseña para Cuadernos de Jazz:

"Angelica Sánchez no es, ni mucho menos, una principiante. Hasta ahora podíamos considerarla una pianista interesante, con algunos discos prometedores y otras tantas colaboraciones destacables. Entre los primeros, Mirror Me, su debut, grabado en 2005 para Omnitone, Life Between, o los dos volúmenes de Alive in Brooklyn, co liderados junto a su marido Tony Malaby y al baterista Tom Rainey. En todos ellos percibimos a una pianista libre y ambiciosa que domina la interacción intuitiva y que es capaz de manejarse en diferentes contextos sin sonar a ningún referente concreto."



"Pero todo eso era hasta ahora. A Little House posiciona a Sanchez como una improvisadora original y atrevida que toca libre, sin atolondrarse, ni adscribirse a una corriente u otra. Puede comenzar un tema como una especie de Jarrett de primera época impregnado de Monk y acabarlo como una alumna de Paul Bley o evocar al maestro Nino Rota en la siguiente pieza. En A Little House, el silencio adquiere importancia y se cuela entre frases y pasajes para empujarlos. La música respira, calmada, y se enarbola cuando tiene que hacerlo."

Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.

jueves, 30 de junio de 2011

Jon Lundbom & Big Five Chord - Quavers! Quavers! Quavers! Quavers! (2011)

Como la música es una industria, siempre, hasta en los sectores más pequeños, hay cosas injustas. El jazz, que ya es un sector pequeño en cierto sentido, no se salva.

Una de las mayores injusticias que me han venido a la cabeza recientemente tiene que ver con el grupo del guitarrista Jon Lundbom. Ya he hablado de él por aquí más de una vez, y ahora tengo que volver a hacerlo.

Los Big Five Chord tienen nuevo disco y, como con casi todo lo aparecido en la factoría Hot Cup, es monstruosamente bueno. Sé que cuando algo me gusta tiendo a la hipérbole, pero os aseguro que no exagero.



La banda del guitarrista vuelve a beneficiarse de la presencia de Jon Irabagon, Bryan Murray, Moppa Elliott y Danny Fischer, pero la música que producen juntos no se puede atribuir principalmente a ninguno de ellos. Suenan tanto a grupo, a masa compacta, que sólo puede ser entendidos como unidad.

Como en toda gran banda, su nuevo disco parece mejor que los anteriores. Con el tiempo, la perspectiva pondrá a unos y a otros en su sitio, pero ahora mismo, Quavers! Quavers! Quavers! Quavers! parece insuperable. Hay evolución, hay temas y hay solos extraordinarios.

Lundbom toca más que en otros discos suyos y el disco se pasa en una exhalación, dejándo siempre con ganas de más, aunque sólo sea por la forma de cortar cada uno de los temas.

Creédme, si el mundo (¿la industria?) del jazz fuese justo, este grupo sería mucho más conocido.

martes, 28 de junio de 2011

Franco D’Andrea Quartet - Sorapis (2010)

Extraído de mi reseña para Cuadernos de Jazz:

"Franco D’Andrea es un músico perfecto para un blindfold test. Es poco conocido para lo bueno que es, y su estilo personal y esquivo puede despistar con facilidad. Escuchándole, nadie diría que es un hombre de setenta años, y suena suficientemente personal como para situarse entre los que influencian a la mayoría. Volvemos a lo de siempre, si D’Andrea fuese norteamericano, no sería un desconocido para muchos y obras maestras como Eleven, Plays Monk o muchas de sus otras grabaciones en solitario estarían bien posicionadas entre los esenciales de muchos aficionados."



"El pianista se asegura de que Ayassot y la sección rítmica formada por Aldo Mella y Zeno De Rossi hablen su mismo idioma y participen de su música, un mosaico de improvisación a cuatro bandas llena de encuentros y de vuelos aparentemente solitarios pero definitivamente colectivos. D’Andrea siempre es una apuesta segura y Sorapis no defrauda: creativo, original y estimulante. Lo normal en uno de los grandes."

Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.


Nota: Pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify (según país de residencia).

jueves, 23 de junio de 2011

Dan Tepfer / Lee Konitz - Duos With Lee (2009)

Para quienes solemos visitar cada año el Jazzaldia donostiarra, la noticia de que Dan Tepfer y Lee Konitz iban a sustituir al Quartet West de Charlie Haden fue realmente buena. Aunque tiene la friolera de 83 años, Konitz sigue tocando cosas muy interesantes, algo que no pueden afirmar tantos veteranos.

Recientemente hospitalizado, la edad y la enfermedad nos han arrebatado el que podría ser (Monk no lo quiera) el último concierto de Konitz en nuestro país.



Este disco, grabado en diciembre de 2008 (a excepción de un tema, de marzo de 2009), ofrece un retrato de lo que podríamos haber visto este año en San Sebastián. Konitz no está al 100%, pero sigue tocando a un enorme nivel, mientras que el pianista Dan Tepfer es uno de los nombres a tener en cuenta en el futuro. Escuchadlo y veréis.

Tepfer tiene ya tres discos con su trío, uno a piano solo y acaba de grabar también con el trío del batería George Schuller.

domingo, 19 de junio de 2011

Bruce Springsteen - The Wild, The Innocent & The E Street Shuffle (1973)

Este fue el principio de la E Street Band. Hoy, con la muerte de Clarence Clemmons, también es el fin de la mítica banda, en cierta forma.

Aparte de Garry Tallent, Clemmons era el único que estuvo en la banda desde el primer día hasta el último, y siempre fue uno de sus miembros más emblemáticos de la misma, llegando a ser la imagen (grande, imponente, negra y orgullosa) más representativa de la E Street Band.



The Wild, The Innocent & The E Street Shuffle también es el primer disco de Bruce Springsteen que tuve. Le tengo cierto cariño y la verdad es que no lo escuchaba desde hace más de una década.

No es mi favorito, pero es un gran disco.

jueves, 16 de junio de 2011

Kristonfest: colega, ¿dónde está mi púa? (13 de junio de 2011)

Extraído de mi artículo para Muro de Sonido, blog musical de ELPAIS.com:

"Juntos, pero no revueltos. Juntos y revueltos. Revueltos, y no demasiado juntos. Todo eso es precisamente lo que ocurre con tres bandas que este sábado prometen aplastar Bilbao. Down, Corrosion Of Conformity y Eyehategod son tres formaciones íntimamente ligadas, no porque hagan la misma música, ni mucho menos, sino porque comparten algunos miembros y varios fragmentos de su historia. Pepper Keenan, guitarrista de Down, fue durante muchos años guitarrista y vocalista de Corrosion Of Conformity, pero estos últimos se han reunido con una formación antigua, y no parece que haya el mejor rollo entre ellos. Afortunadamente, sí lo hay entre Down y Eyehategod, que comparten a Jimmy Bower, batería con los primeros y guitarrista con los segundos, además de haber hecho varias giras a la batería con Corrosion Of Conformity. Casi nada.



Todos ellos coinciden en el Kristonfest, un festival indoor creado por la promotora Noise On Tour y centrado en diferentes vertientes del metal, desde el sludge al stoner, thrash o hardcore. Originalmente planeado para dos días, la caída de cartel de Buckcherry (que actúan mañana, pasado y el sábado en Barcelona, Madrid y Pamplona, respectivamente) hizo que la organización concentrase a cuatro bandas en un solo día, programando uno de los mejores carteles de metal que ha tenido una sala de nuestro país en mucho tiempo."


Pinchando AQUÍ o en la imagen puedes leer el artículo completo.

lunes, 13 de junio de 2011

Atomic - Theater Tilters (2009; ed. 2010)

Extraído de mi reseña para Cuadernos de Jazz:

"Nuevo disco de Atomic. Como siempre, un gran disco. Como siempre, sí, porque Atomic siempre lo hacen bien, aunque siempre hagan lo mismo. Este tema es peliagudo con este tipo de grupos. Ocurre con el quinteto de Dave Holland, con el trío de Keith Jarrett o con los Vandermark 5. Todos sus discos son muy buenos, unos tanto como otros, aunque todos se manejen dentro de unos parámetros estéticos y estilísticos muy concretos. La evolución puede estar ahí (o no), pero siempre de manera implícita. Atomic funcionan tan bien que pueden situarse a la altura de estos y otros grupos de primera categoría. Sus virtudes son pocas pero importantísimas: todos los miembros del grupos son brillantes (no sólo buenos) y llevan tanto tiempo tocando juntos, como una unidad, que todo fluye de forma natural, hasta en los temas y arreglos más enrevesados."



"¿Qué tiene de especial su último disco? Nada, y todo. Theater Tilters es más redondo que casi cualquiera de sus anteriores álbumes. Más maduro que Feet Music, más centrado que Boom Boom, más compacto que The Bikini Tapes, más consciente que Happy New Ears! y menos disperso que Retrograde. Si alguna vez han sonado a uno de los mejores grupos de jazz de Europa (y del mundo), ahora lo hacen más que nunca.
¿Un disco más? Sí, pero es que es así de bueno. Y tampoco vamos a negarlo."


Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.



Nota: Pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify (según país de residencia).

jueves, 9 de junio de 2011

Paul Collins, el rey sin corona (13 de diciembre de 2010)

Extraído de mi artículo para Muro de Sonido, blog musical de ELPAIS.com:

"Autodenominarse rey de un estilo puede ser, como mínimo, un tanto osado. Lo normal con esos “títulos” es ser nombrado por terceros, ya sea por la crítica, los medios o, mejor aún, los fans. Por otro lado, tratándose de Paul Collins resulta completamente natural la etiqueta de “King of Power Pop”, que también sirve de título a su último y fabuloso disco. Trece canciones de un nivel asombroso que rozan la perfección y que conforman uno de los mejores discos de 2010.

¿Es para tanto? La verdad es que sí. Más de 30 años después de aquel glorioso primer álbum de The Beat, Paul Collins regre
sa con más fuerza que nunca con un disco que juega en la misma liga que aquella pequeña obra maestra. Ha pasado el tiempo pero el nervio y el talento para escribir temas memorables siguen intactos. Sin embargo, a pesar de toda esa excelencia y de escribir algunas de las mejores canciones pop de las últimas décadas, Collins permanece en el underground más inexplicable. Un tipo sin suerte, dirían algunos. Una de esas injusticias de la historia del rock y de quienes, directa o indirectamente, la escriben."



"King of Power Pop es una especie de compendio de toda la carrera de Collins. Él mismo comenta en la carpeta del álbum que éste traza la línea entre sus diferentes bandas: los míticos Nerves, los Breakaways, The Beat y todo lo que vino después. Suena a retrospectiva (que no a recopilatorio) y escuchándolo es difícil creer que está grabado por alguien de 54 años. La energía que desprende en esos disparos en forma de canción de poco más de dos minutos es tremenda, con melodías vocales perfectas y guitarras tan pulidas como dinámicas.

Ya en su gira del año pasado junto al gran John Wicks (otro grande del power pop, líder de la banda The Records) y a Eric Blakely (guitarra solista, a su vez, de King of Power Pop!) se anticipaba ese renacimiento de Collins. Aparte del nombre de la gira (Power Pop Kings), la recuperación del maravilloso tema "Many Roads To Follow" (nunca grabado en estudio y cuya demo casera aparecía en la imprescindible colección de The Nerves, One Way Ticket) significaba esa vuelta a los orígenes sin dejar de mirar al futuro. Dicho tema ha sido grabado apropiadamente en King of Power Pop! y, de alguna manera, abre y cierra el círculo que se inició a mediados de los 70 y que nos lleva hasta hoy en día. Paul Collins suena más maduro que nunca, pero no ha perdido un ápice de frescura y de garra."



Pinchando AQUÍ o en la imagen puedes leer el artículo completo.

domingo, 5 de junio de 2011

Ray Bryant meets Ray Brown + 1 - Double R B (1995)

Ray Bryant es un pianista que escuché mucho en mi adolescencia, por eso le tengo un cariño especial y me ha entristecido su muerte, el pasado jueves.

Más versatil de lo que podría parecer en un principio, era el paradigma de pianista bopper infectado de enormes dósis de blues y gospel. Su pulsación podía ser firme y con un gran ataque, o relajada y soulful, pero siempre llena de swing.



En esta sesión de 1994, una de sus últimas en trío, Bryant está en plena forma. Con un repertorio lleno de clásicos interpretados con complicidad junto al gran Ray Brown y al "+1" (que no es otro que Lewis Nash), el pianista ofrece buena muestra de su versatilidad.

El álbum se abre con el clásico espiritual "Glory Glory" y se cierra con una versión del precioso "First Song" de Charlie Haden. No hay mejor forma de decir adiós a Bryant.

otros días, otros discos

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