miércoles, 21 de enero de 2009

Ben Webster - Soulville

Recuerdo la primera vez que escuché a Ben Webster. Quizá no fuese la primera, pero en mi memoria así permanece. Era en el disco Music For Loving, el primer tema, "Chelsea Bridge". Su sonido profundo y su forma de enfocar la melodía me produjeron una sensación inolvidable.

Webster es uno de los más grandes y está en el olimpo de los tenores clásicos por detrás de Coleman Hawkins y Lester Young. De entre sus discos, muchos de ellos imprescindibles, Soulville destaca como uno de los más característicos e importantes.



La típica rítmica de la época en Verve, con Oscar Peterson, Herb Ellis, Ray Brown y el infravalorado Stan Levey, y un repertorio que quita el hipo desde las primeras notas del blues que abre el disco. "Lover Come Back To Me", "Where Are You" o "Ill Wind" son algunas de las gemas de una grabación insuperable que nadie debería dejar de escuchar. Quizá así el mundo sería un poco mejor.

lunes, 19 de enero de 2009

His Name is Alive presents Sweet Earth Flower – A Tribute To Marion Brown

Reseña publicada en Cuadernos de Jazz #106 (mayo-junio de 2008)


Warn Defever (g, p); Elliot Bergman (st, rhodes); Jamie Saltsman (b); Justin Walter (tp); Jamie Easter (perc); Dan Piccolo (bat, perc); Michael Herbst (sa); Erik Hall (el p); Olman Piedra (cga, cajón) High Two HT014 *****

No pocos aficionados se sorprendieron cuando el grupo His Name Is Alive apareció con éste Sweet Earth Flower en unas cuantas listas de “lo mejor del 2007” firmadas por varios nombres de la crítica especializada internacional.

El fundador, líder y único factor común a lo largo de los años de este grupo es Warn Defever, un visionario que indistintamente compone, toca o produce y que es una de las personalidades mas inquietas de la escena indie-rock norteamericana.

En noviembre de 2004, His Name Is Alive, con una nueva formación compuesta principalmente por miembros del grupo NOMO, participaron en un concierto homenaje a Marion Brown. Defever quedó tan satisfecho con el resultado que decidió entrar en el estudio para grabar este disco.

Tres de los ocho temas que componen
Sweet Earth Flower están extraídos de esa actuación, lo que permite confrontar versiones en estudio y directo de “Geechee Recollections” y “Sweet Earth Flying”, que abre y cierra el disco manteniendo una estructura circular que tampoco es ajena a la obra del propio Brown. Pero a pesar del aparente desaguisado que puede producir un disco compuesto por sesiones tan dispares, hay una unidad tremenda en su hora de duración, marcada por el carácter catártico y atmosférico que envuelve la interpretación.

La labor solista recae principalmente sobre Bergman, Walter, Herbst y Hall y, aunque ninguno de ellos es particularmente impresionante, todos improvisan con frescura, transmitiendo una sensación de total verosimilitud e implicación. Pero lo interesante de Sweet Earth Flower va ligado a un nombre concreto, y es el de su inspirador.

La capacidad de estos jóvenes para adoptar y renovar la música de Marion Brown es fascinante, captando su esencia y traduciéndola a éste momento y éste lugar con total naturalidad. Aquí conviven la espiritualidad del postfree de los 70 con los sonidos de hoy, descontemporizando el conjunto y alcanzando esa universalidad que perseguía Brown, huyendo del cajón del jazz, tan rodeado de etiquetas desleales.


Yahvé M. de la Cavada

jueves, 15 de enero de 2009

Cuadernos de Jazz 110 (enero-febrero de 2009)

Ya está en la calle el nuevo Cuadernos de Jazz, con una excepcional entrevista a Joe Lovano por Eduardo Hojman, otra entrevista a Jacques Schwartz-Bart por Chema García Martínez y otra a Henry Threadgill por Germán Lázaro.



Además, la primera parte de mi artículo sobre las nuevas tecnologías (dedicada al tema de las descargas ilegales), la elección de los mejores discos del 2008 y una nueva entrega de Cine & Música por Carlos Tejeda.


(pinchar en la imagen para agrandar)


Por último, textos sobre Codona, Chano Pozo y Dizzy Gillespie, una oscura grabación de los hermanos Kühn, Ed Bickert, Till Brönner y la clásica sección de crítica de discos.

Índice de contenidos de este número en las noticias de Tomajazz

Web de Cuadernos de Jazz


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miércoles, 14 de enero de 2009

Larry Goldings - Long Story Short

A pesar de ser conocido principalmente como organista, Larry Goldings es un pianista excepcional, y lo ha demostrado con creces en discos como Awareness o en los Arts and Crafts de Matt Wilson.

Goldings aparca el órgano durante gran parte de su último disco, Long Story Short, una grabación tan extraña, como mágica y reflexiva. El pianista navega en solitario por varias composiciones propias y se ve acompañado en dos temas por la percusión del productor del CD, Chad Fisher, y por su trío de toda la vida en otros tres.



Afortunadamente, la participación de Peter Bernstein y Bill Stewart en esos temas es muy diferente a la música habitual del trío, lo que mantiene ese aura tan especial y diferente que planea por todo el disco. Un disco que transmite paz y cuya rareza e irregularidad acaban volviendose pura belleza.

Long Story Short ha sido editado dentro del sello del propio pianista y, hasta donde yo se, solo se puede adquirir a través de CD Baby.

martes, 13 de enero de 2009

Buster Williams - Pinnacle

El primer disco de Buster Williams es uno de esos tesoros ocultos del jazz de los 70. Con 33 años y un buen puñado de experiencia a sus espaldas, Williams se rodeó de algunos de sus compañeros del momento para producir Pinnacle, un disco en el que hay un poco de todo, desde jazz puro a los típicos atisbos funk de la época.



Sonny Fortune, Billy Hart (compañero de Williams en Mwandishi), Guilherme Franco, el gran Woody Shaw, un Onaje Allan Gumbs que llevaba muy poquito en la escena y el oscuro, pero interesantísimo, Earl Turbinton. Todos ellos están enormes a lo largo del LP, y consiguen que la música suene fresca y auténtica, cosa no tan habitual en aquella época.

Varios de estos músicos se habían visto las caras en muchas grabaciones memorables, desde The Moontrane de Shaw al Black Love de Carlos Garnett, pasando por Mutima de Cecil McBee y unos cuantos discos más. Pocos meses despues de grabar Pinnacle, Hart, Williams y Shaw coincidieron de nuevo en la grabación del mítico Black Rennaisance. ¡Está claro que algo se estaba cociendo!

sábado, 10 de enero de 2009

Mats Gustafsson - Catapult (baritone sax solo)

Aprovechando que Mats Gustafsson tocará el próximo 28 de enero en La Casa Encendida dentro del XIII Festival Internacional de Improvisación Hurta Cordel, he reescuchado este fantástico disco.



Una de las mejores grabaciones en solitario de uno de los mejores saxofonistas del mundo, que en esta ocasión se limita al saxo barítono. Catapult es, como toda la obra de Gustafsson, un prodigio de improvisación y de experimentación acústica.

Quizá menos árida que otras propuestas del sueco, las referencias a Albert Ayler son más palpables de lo habitual (de hecho, Ayler es versioneado por Gustafsson en "Torpavisa") y la grabación está protagonizada por un lirismo desdramatizado muy agradable.

viernes, 9 de enero de 2009

Jessica Williams - Dedicated To You

Es curioso que a estas alturas no haya aparecido Jessica Williams en este blog. Este disco es parte de las Limited Editions que Williams produce especificamente para poner a la venta en su web.

Grabado en el estudio que tiene en su casa, desde el primer detalle hasta el último son responsabilidad de la pianista: elección del repertorio, producción, diseño e incluso el propio ensamblaje del artwork en la caja del CD, que firma y numera personalmente.



Williams
es una de las mejores interpretes de piano solo del momento, y Dedicated To You es un ejemplo más de su arte. Tan bueno como cualquier otro, con algunos standards (entre los que destaca un tremendo "That Old Feeling") y algunos originales muy variados como "El Salvador" o "Newk's Fluke".

Merece la pena darse una vuelta por la web de la pianista y bucear entre los discos que tiene disponibles, tanto oficiales como autoproducidos.

Casi con seguridad, escoger uno al azar será un acierto.

jueves, 8 de enero de 2009

Marc Ribot - Exercises in Futility

Acaba de volver a mis oídos este disco por casualidad, y me ha parecido igual de bueno. Una verdadera maravilla de Marc Ribot en solitario.

Aquí, la reseña que escribí para Tomajazz en marzo de 2008.




El mes pasado, en esta misma web, un servidor ensalzaba como uno de los mejores discos en música improvisada a guitarra solo de los últimos tiempos, al Cançons Per A Un Lent Retard, del guitarrista Ferran Fages. Bueno, pues parece que estamos de enhorabuena: si Cançons… era, indudablemente, una joya tocada exclusivamente con guitarra acústica, Exercises In Futility también lo es, aunque hay que dejar claro que son discos muy diferentes. Donde Fages cultivaba sensaciones, Ribot se lanza a la caza de las ideas infinitas resultantes de la mezcla de creatividad e intelectualidad. 

Éste tampoco es el primer disco que Marc Ribot ha grabado en guitarra solo, pero probablemente sea el mejor. A lo largo de los catorce “etudes” que conforman la mayor parte de estos ejercicios, Ribot produce melodías, acordes y sonidos que hipnotizan al oyente. Una vez sumergidos en la música del guitarrista, resulta imposible parar. Ese trance consigue una prórroga en la pista 15, “The Joy Of Repetition”, que sólo se diferencia de las demás por su duración y denominación. Pero Exercises In Futility es una obra redonda, que trata del guitarrista y su inventiva para doblegar a su guitarra de cuerdas de nylon y sacar de ella todos los sonidos posibles, sea tocándola, culebreando entre sus cuerdas e incluso frotándola con fuerza (como se aprecia en la pieza descriptivamente llamada “Wank”).


Parece que este es el primero de una serie de discos de Ribot en solo que Tzadik pretende editar dentro de su Composer Series. En ese caso, puede que lo mejor este por llegar pero, tal y como están las cosas, este disco es difícil de superar. 

sábado, 3 de enero de 2009

Freddie Hubbard - Goin' Up

Cuando este disco llegó a mis manos hace años, solo lo conocía por una reseña (de Carlos Sampayo, si no recuerdo mal) publicada en Cuadernos de Jazz. No esperaba mucho más que la típica sesión de Blue Note a primeros de los 60, pero ésta tiene algo especial.



Como todos los grandes discos, es difícil saber qué es lo que la hace especial, pero podría ser la impresionante versión del "Asiatic Raes" de Kenny Dorham (tema conocido también como "Lotus Blossom") que abre el disco o la fantástica forma en la que está el gran Philly Joe Jones.

El resto de la banda no es nada despreciable: Hank Mobley, McCoy Tyner y Paul Chambers. Otro tema de Dorham, "Karioka", deja patente la admiración de Hubbard por el trompetista, y un par de originales de Mobley demuestran una vez más lo buen compositor que era.

Y por encima de todo, la trompeta de Freddie Hubbard, en uno de los mejores momentos de su carrera.

viernes, 2 de enero de 2009

Freddie Hubbard - The Artistry of Freddie Hubbard

Así, a lo tonto, da la casualidad de que hace bien poco conseguí este disco que en su momento se me escapó.

Una formación bastante curiosa y muy diferente de sus habituales en Blue Note y un repertorio teñido de cierto coltrainismo. Algo tendrá que ver la producción de Bob Thiele, la presencia de Art Davis al contrabajo y el ser una grabación editada por Impulse...



El resto de la banda es interesantísima aunque un tanto curiosa: Curtis Fuller, compañero de Hubbard en los messengers, John Gilmore, eterno militante de la Arkestra de Sun Ra, el célebre pianista de detroit Tommy Flanagan y el gran Louis Hayes, que en aquel momento estaba con los Adderley.

El protagonista principal de la sesión es el trompetista (aunque todos tienen sus momentos) y la música es de primera categoría, como casi toda la producción de Hubbard en esa época.

jueves, 1 de enero de 2009

Un año más, 365 discos más...

Hoy sólo escucho; y empezamos el año, cómo no, con Parker.
¡Que suene "Ko-ko"!



Y feliz 2009 a todos...

miércoles, 31 de diciembre de 2008

2008: Despedida y cierre con E.S.T y "The Goldhearted Miner"

No es más que un tramite. Acaba 2008 y empieza 2009, pero la vida sigue, y la música no cesa.

Este año ha sido fantástico, aunque todos lo son por un motivo u otro. Siempre hay música estupenda a la vuelta de la esquina, sólo hay que tener las orejas bien abiertas y estar atentos.

Para despedir el año, no puedo evitar volver a un disco que no me parece particularmente importante, pero que veo muy adecuado: el Live In Hamburg de E.S.T. Y elijo este disco por la versión en directo de "The Goldhearted Miner", uno de los últimos grandes temas del excelente pianista Esbjörn Svensson, tristemente desaparecido en junio de este año. Uno de los pianistas mas influyentes de su generación, que supo acercar el jazz al gran público y al que le quedaba mucho que decir aún.

Es un poco triste despedir el año diciendo adios a quienes nos han dejado, pero nos quedamos con lo bueno, con su legado resonando para siempre en nuestra vida. Svensson, Johnny Griffin, Peer Wyboris o la última gran pérdida, Freddie Hubbard, tienen un lugar especial en nuestro 2008, por motivos evidentes.

Sin tristeza, con todo el agradecimiento por la música que nos dieron, les decimos adios junto a este 2008 mientras suena "The Goldhearted Miner"...


Ilustración de Esböjrn Svensson por Naiel Ibarrola

lunes, 29 de diciembre de 2008

Freddie Hubbard (1938-2008) - D.E.P.

Una trágica noticia para acabar el año. Ha muerto uno de los más grandes músicos de jazz de todos los tiempos.

Su participación en discos como The Blues and The Abstract Truth de Oliver Nelson, Maiden Voyage de Herbie Hancock, Free Jazz de Ornette Coleman, Ascension de John Coltrane, Out To Lunch de Eric Dolphy o Speak No Evil de Wayne Shorter (además de muchos otros) le situa, no necesariamente como el mejor, sino como el trompetista más importante de la segunda mitad del siglo XX.

Todo esto sin contar con los fantásticos discos que grabó como líder entre los que destacan Open Sesame, Goin' Up, Ready For Freddie... En realidad todos son buenos. Demasiada música para un solo post.

Ahora sólo podemos honrar su memoria de la mejor manera: escuchándole.


sábado, 27 de diciembre de 2008

Nagl/Bernstein/Akchoté/Jones - Big Four Live

Reseña publicada en Cuadernos de Jazz


Max Nagl (sa); Steven Bernstein (tp), Noel Akchoté (g); Bradley Jones (b)
Willisau, 3 de septiembre de 2005
hatOLOGY 637
*****

Aparte de su evidente calidad e importancia, recuerdo las grabaciones de los Sidney Bechet-Muggsy Spanier Big Four como una pieza clave en mi educación musical. Curiosamente, un grupo de tan escueta andadura le sirvió a Max Nagl como excusa para formar este cuarteto en 2001. Lo que entonces pareció una fugaz aventura ha tenido continuidad, y ahora se presenta en directo con resultados espectaculares. A pesar de la curiosa instrumentación, estos Big Four presentan una música muy organizada, en la que cada uno tiene un rol imprescindible, consiguiendo que no se eche en falta ningún instrumento necesario en otras circunstancias.

El grupo, liderado en teoría por Nagl, pero necesariamente colectivo, se ve arrastrado a menudo por la personalidad de Steven Bernstein, uno de los músicos mas carismáticos del jazz de los últimos tiempos. Además de ganar terreno como compositor (cinco de los nueve originales son suyos), su trompeta es capaz de evocar a Armstrong y a Cherry en un solo fraseo y posee la flexibilidad necesaria para este proyecto. Su complemento perfecto es el saxo de Nagl, que manifiesta en Big Four Live más herencia de Dolphy que de Ornette (como ocurría en el anterior disco de la banda) y que sigue teniendo un sonido precioso que adorna todas sus siempre interesantes intervenciones. La compenetración entre Akchoté y Jones es terrorífica, como la solidez del bajista, que lleva sobre sus dedos el peso del grupo.

Aunque hay espacio de sobra para la improvisación, cada momento está medido y el conjunto se mantiene constantemente al borde de la explosión, sin alcanzarla. Esta contención, lejos de acartonar, transmite un equilibrio perfecto entre los instrumentistas y, a su vez, entre los enrevesados pasajes por los que transcurren los temas.
El grupo, sin preocuparse por los riesgos que les rodean, ejecuta limpiamente una música más atemporal que moderna, situada entre la orquestación y la espontaneidad y que no renuncia a la libertad ni a la belleza.

Yahvé M. de la Cavada

martes, 23 de diciembre de 2008

Vandermark 5 - Beat Reader




Probablemente, el mejor disco del año.

Todo lo demás que tengo que decir está en la reseña publicada en tomajazz en abril de 2008:

Hay pocos grupos en activo con la solvencia y el alto nivel que tienen los Vandermark 5, y cada vez que se incorpora una pieza más a su discografía es un momento de tensión. Como con el quinteto de Dave Holland o el trío de Keith Jarrett, la experiencia nos ha demostrado que cada entrega de su obra es de una calidad impensable para muchos de sus contemporáneos y que, aunque hagan uso del derecho a citarse a sí mismos, cada tema que producen está justificado, sea desde la perspectiva de la excelencia musical o desde la simple premisa de estar constantemente buscando y creando.

El anterior disco de Vandermark 5, A Discontinuous Line marcó un nuevo comienzo para esta banda, debido a algo muy importante: la salida de Jeb Bishop y la entrada (no diremos que sustituyéndole) de Fred Lonberg-Holm. La capacidad para reinventar la banda y redirigirla del líder ha sido magistral. Lejos de caer en la autoindulgencia o intentar en vano cubrir la plaza de Bishop, Vandermark ha puesto en marcha unos V5 completamente nuevos, sin perder un gramo de personalidad en el camino.

El único disco que podría considerarse “de transición” es el doble LP en directo editado por Not Two, Four Sides To The Story, en el que Lonberg-Holm se incorpora a un quinteto que mantiene en su repertorio temas de The Color Of Memory mientras estrena algunos que se grabarían semanas después en A Discontinuous Line. Desde entonces, Vandermark ha compuesto específicamente para los nuevos V5, y el resultado ha sido espectacular. Si su anterior disco demostraba el acierto de la incorporación del chelista, Beat Reader confirma que Lonberg-Holm era lo mejor que podía pasarle al grupo, sin desmerecer al gran Jeb Bishop. 

Beat Reader suena mas maduro, más redondo que cualquier entrega anterior de la banda, y eso son palabras mayores. Desde la primera nota, no hay un solo segundo en esta grabación que no sea magistral. Las composiciones, la compenetración de la banda, los solistas, todo ello es intachable y de una calidad impensable. Vandermark ha roto la barrera entre compositor e instrumentista y se expresa con una elocuencia apabullante. Como ya hiciera en A Discontinuous Line (y parece que va a ser tónica habitual a partir de ahora), opta por limitarse a tocar saxo barítono y clarinetes, dejando a Dave Rempis la exclusividad en los saxos alto y tenor. Ésta medida hace que la paleta sonora sea más rica y define aun más los lenguajes de cada instrumentista. 

A pesar de que ha avanzado muchísimo en el dominio del tenor, Vandermark es un maestro del clarinete y el clarinete bajo (un par de muestras claras de ello en Beat Reader son los temas “Signposts” y “Friction” respectivamente), y una de las voces ineludibles para entender el saxo barítono de los últimos años (como demuestra en la escalofriante “Any Given Number”). 

Rempis, por su parte, ha pulido su sonido y alcanza en este disco cotas de inspiración e interpretación altísimas. Tanto al tenor como al alto (en el que todavía es evidente la herencia de Dolphy) su discurso es siempre sólido e interesante. 

Por otro lado, la presencia de Lonberg-Holm va mucho mas allá de su original estilo y su impresionante dominio del arco; su aportación con electrónica tanto a su instrumento como al conjunto (un rasgo que parece importado a V5 de otro grupo de Vandermark, la Territory Band), proporciona nuevos matices a una música que de por si es tremendamente rica. 

Asimismo, la perfecta sección rítmica que conforman Kessler y Daisy hacen que todo funcione con una perfección que no tiene nada que ver con la frialdad, sino con la implicación máxima y emocionante en una música cuyos giros y recovecos se vuelven sencillos en sus manos. 

Además, con las primeras 1000 copias del disco se regalaba un CD en directo que recoge la inédita “New York Suite” de Vandermark. En tres partes dedicadas a pintores compositores e improvisadores, los V5 desarrollan otro disco que debe entenderse como lo que es: un disco diferente. The New York Suite, sin alcanzar el nivel de Beat Reader, nos regala 48 minutos más de música fantástica, entre la que destaca la parte dedicada a los improvisadores.

Las cosas no pasan por casualidad. Estas composiciones, esta compenetración y maestría no salen de la nada, sino de miles de horas de búsqueda y de reflexión. De miles de días cogiendo el instrumento con la valentía y la humildad que exige el compromiso total con la creación; un compromiso que Ken Vandermark adquirió hace tiempo. 

La recompensa está aquí, en estos 70 minutos perfectos que componen el último disco de Vandermark 5. Si Beat Reader es una obra maestra lo dirá el tiempo, pero a mi ya me lo parece. 

otros días, otros discos

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