No acabé de valorar Civilians en su justa medida hasta que vi a Joe Henry en directo el 15 de febrero de 2008. Era la primera vez que Henry actuaba en España en toda su carrera y fue algo mágico, fuera de lo corriente. El repertorio aquella noche se compuso esencialmente de piezas de los dos últimos trabajos del cantautor y productor, Tiny Voices y Civilians, que son a su vez mis discos preferidos de Henry (la actuación que dio 3 días después en Barcelona fue elegida "mejor concierto internacional del año" por la revista Rockdelux).
El pasado 30 de mayo volví a verle en directo y fue igual de mágico. La misma formación: Henry a la acústica y piano, David Piltch al contrabajo y el espectacular Jay Bellerose a la batería. No se puede decir más con menos sobre un escenario. Henry y su banda son un portento de expresividad y de sofisticación. Servidor tiene la suerte de asistir a una cantidad nada despreciable de actuaciones de diferentes estilos, y juro que he visto pocas cosas tan acojonantes.
El repertorio volvió a estar centrado en Civilians y Tiny Voices, aunque el norteamericano rescató un par de piezas de Scar, además de una de Fuse y otra de Trampoline.
Civilians es el (por poco tiempo) último disco de Joe Henry, y puede situarse sin miedo como una de las obras maestras de la década. Las razones para ello se pueden encontrar en las composiciones y las letras, rozando algunas de ellas la absoluta perfección, la impresionante producción (obra del propio Henry) o la banda que le acompaña.
David Piltch y Jay Bellerose repiten, al igual que el fantástico Patrick Warren (habitual de Aimee Mann y Tom Waits); y para redondear el conjunto, un par de maestros de las cuerdas: Greg Leisz y Bill Frisell, que protagonizan algunos momentos espectaculares. Si a esto le sumas los coros de Loudon Wainwright III, el piano de Van Dyke Parks en un par de temas y algunos invitados más, el resultado es una unidad musical de élite.
No sabría decir si Civilians es mejor que Tiny Voices, aunque tampoco es necesario. Ambos discos son piezas que quedan realmente cerca de lo mejor que se puede hacer en un estudio de grabación.
Henry sigue siendo un desconocido para mucha gente. Si tu, que estás leyendo esto, no le has escuchado todavía, dale una oportunidad. He hablado tan bien de él que quizá tus espectativas no queden cubiertas. Pero dale tiempo, escúchalo y déjalo reposar. Estoy convencido de que te encantará.
Nota: Pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify.
Me tomo la libertad de copiar este estupendo post del compañero Sr. Mondongo. Nunca he sido un talibán del sonido ni un audiófilo, pero hace ya unos años percibo como los discos suenan cada vez peor.
Leed el texto, es muy interesante.
Reino de Mondongo Servicio Público Informa: Este artículo ha aparecido en infinidad de medios, pero no por ello deja de ser interesante y sigue incitando a la reflexión. El autor es el ingeniero de sonido (masterización, en concreto) Bob Speer, y la traducción corre a cargo de Xavier Blanco.
¿QUÉ HA PASADO CON EL RANGO DINÁMICO?
Hay que hacerse esta pregunta, porque somos los responsables de lo que está sucediendo a la música. La música que escuchamos hoy en día no es nada más que ruido con ritmo. Y esto no es así porque la música sea mala. Es así porque carece de rango dinámico.
Cuando la música no tiene rango dinámico, pierde la pegada, la emoción y la claridad. La industria discográfica insiste en culpar a los P2P, los MP3s, las grabadoras de CD y muchos otros por la caída de las ventas de CDs. Y aunque hay algo de verdad en sus constantes gimoteos, sólo deben culparse a ellos mismos por el robo que están cometiendo contra los consumidores. No soy un abogado de ese robo. Sin embargo, la industria musical necesita reevaluar lo que considera como buena música. La moderna música de consumo no es musical en absoluto. Se puede describir mejor como anti-musical.
Es anti-musical porque la están dejando sin vida a través de la sobrecompresión durante las etapas de tracking, mezcla y masterización. Es, simplemente, no-musical. No es nada extraordinario que los consumidores no quieran pagar por la música que se produce hoy. Cuesta demasiado y suena mal. Nuestra herencia musical está siendo amenazada por esta anti-música. ¡Ya es hora de que despertemos todos en la industria musical!
Pero, ¿qué es el rango dinámico? Rango dinámico es la diferencia entre los sonidos más suaves y los más fuertes que podemos oir. O, por decirlo de otro modo, es la diferencia entre los sonidos más leves y más potentes en una grabación. El rango dinámico se mide en decibelios (dB). El rango dinámico típico para una grabación de cassette está alrededor de los 60 dB, mientras que en las grabaciones digitales actuales (CDs) puede alcanzarse un rango dinámico de 96 dB. Comparad esto con los 120 dB o más que se dan en las actuaciones en vivo.
Durante años, hemos intentado recrear las emociones de una actuación en vivo, intentando mantener un rango dinámico lo más amplio posible. Esto siempre ha sido difícil con la grabación analógica. Teníamos que situar las señales más débiles por encima del umbral de ruido, mientras manteníamos las señales fuertes por debajo del nivel de distorsión. Para evitar que las señales débiles quedasen enterradas en el ruido de cinta, había que grabarlas al mayor nivel posible. Y para evitar la distorsión de las señales fuertes, teníamos que comprimirlas, resultando en un rango dinámico reducido.
A medida que pasaron los años, se hicieron muchas mejoras en la tecnología de grabación de cinta. Esto, junto con los sistemas de reducción de ruido, ayudó a mejorar el rango dinámico de las grabaciones, pero todavía existían limitaciones. Un buen día, asistimos al nacimiento de una nueva tecnología, llamada grabación digital. ¡Guau! Ahora, con un rango dinámico superior a 90 dB, nuestras grabaciones podían rivalizar con las actuaciones en directo. Bueno, en teoría. La industria musical tenía otros planes.
En vez de usar esta nueva tecnología para tomar ventaja de su rango dinámico, la industria musical fue en la dirección opuesta. Decidieron que "más alto es mejor". De repente, nos encontramos en una carrera para ver qué CD sonaba más alto. Y la única manera de hacer que los CDs sonasen más alto era comprimir la señal más y más. Y aquí es donde estamos hoy. Todo el mundo intenta hacer que su CD suene más alto que ningún otro. La palabra que se utiliza para este proceso es "hot" (caliente). Sí, la música de hoy se graba "hot". El resultado neto: ruido con ritmo.
En diciembre de 2001, diversas personalidades de la industria discográfica participaron en un jurado de los Grammys para elegir el CD con mejor sonido. Después de escuchar más de 200 CDs, no pudieron encontrar ni uno solo que mereciese un Grammy, partiendo de los criterios que les fueron dados. Todo lo que escucharon estaba aplastado hasta el extremo, con grandes cantidades de compresión. El apaño que hicieron fue elegir el CD que presentaba menos signos de producción. Realmente, el ganador no lo fue por su gran trabajo de ingeniería de sonido; ganó simplemente porque fue el que menos había ensuciado la señal. Pensándolo bien, quizá eso ya fuese un gran trabajo de ingeniería. De todas formas, vaya manera de ganar un Grammy.
He aquí una cita de Roger Nichols, uno de los integrantes de aquel jurado: "el mes pasado, escuché todos los CDs enviados a NARAS en la categoría 'Mejor grabación no clásica'. Escuchamos 3 o 4 cortes de los 267 álbumes enviados. Cada uno de los CDs estaba comprimido al máximo, sin rango dinámico. Los finalizers y plugins estaban configurados a tope para conseguir que cada CD sonase más alto que los demás. Nadie intentó tomar partido del rango dinámico y la limpieza de la grabación digital" (EQ Magazine, enero de 2002). Roger Nichols es ganador de un Grammy e ingeniero de sonido de Steely Dan o los Beach Boys.
El mito de los CDs Radio-ready o "preparados para la radio" "Radio ready" es un término ambiguo creado por profesionales del márketing, cuyo único objetivo es vender productos. Pero a tí te conviene ser un artista o productor informado. La radio es la gran "niveladora"; coge las canciones suaves y sin pegada, y las nivela para competir así con los temas de volúmenes más altos. En el proceso, la dinámica natural de las canciones es totalmente destruida. Pero eso no es todo. La radio también coge canciones extremadamente comprimidas, y las aplasta todavía más.
Masterizar para radio crea una situación que puede hacer que las canciones suenen peor. Aún así, muchos argumentarán que quieren un CD masterizado a niveles altos "para que suene bien en la radio". Lo que quieren realmente es que, al escucharlo en un equipo doméstico o en el coche, suene tan comprimido como se escucha en la radio.
Pero las grabaciones no necesitan un procesamiento especial para sonar bien en la radio. La radio ya se encargará de los picos de limitación y elevará el nivel ella misma. Masterizar específicamente para la radio sólo puede servir para empeorar las cosas.
Nuestra música hoy en día no tiene vida. No hay emoción ni textura, y sin duda no hay razones para comprarla. Los jóvenes aceptan este sonido "hot" porque es todo lo que conocen. No se les ha mostrado la música que suena realmente "musical". No puedo creer lo que hemos hecho a nuestra música; de algún modo hemos permitido que la radio, con su respuesta en frecuencia y rango dinámico limitados, se haya convertido en el modelo de cómo deben sonar las cosas. Queremos que los CDs que compramos suenen como en la radio. ¿Qué ha pasado con la recreación de las emociones de un concierto en vivo? ¿Es posible que hayamos avanzado en tecnología, yendo hacia atrás en nuestra forma de pensar? No necesitamos tecnología digital para crear el sonido "hot"; podríamos haberlo hecho con las grabaciones analógicas, igual de fácil.
No caigas en la trampa de los 'CDs cañeros' Aquí tenéis un diagrama que muestra el incremento en los niveles de los CDs. Se ve claramente cómo el nivel medio ha subido a lo largo de los años, debido a las "guerras de nivel" (Level Wars) promovidas por la industria musical.
Los CDs producidos en 1985 tenían un nivel medio de -18 dB. Esto dejaba amplio margen para picos musicales, o por decirlo de otro modo, para la pegada. Es el nivel medio, y no el nivel de pico, el que da a la música su fuerza.
A medida que entramos en los 90, podemos ver el cambio gradual que tiene lugar a medida que la industria musical entra en las Level Wars y comienza a destruir la música. El nivel medio de los CDs en 1990 era de -12 dB. Luego, como muestra la gráfica, el nivel se elevó a -6 dB en 1995. En el año 2000, los CDs alcanzaron un nivel medio de -3 dB. Es importante entender que a medida que el nivel de los CDs aumentaba, el rango dinámico se reducía.
En 2002, este aumento en los niveles medios era tan pronunciado, que causó una gran pérdida en la claridad y calidad general de los CDs comerciales. En 2005, la situación era aún peor.
Necesitamos un compromiso en cuanto a lo que debiera ser el nivel medio de los CDs. Creo que deberíamos volver al nivel de 1990 (sería preferible alrededor de -14 dB). Esto nos daría un nivel saludable, ¡así como margen para generar los picos musicales que restablecerían lo que se ha perdido en la música actual! Y hay [ otros en la industria ] que comparten mis creencias.
Espero que algún día nos despertemos de esta pesadilla. Así todos podremos grabar y masterizar música del modo en que debiera ser. Debemos tomar ventaja de lo que ofrece la tecnología digital: la capacidad de hacer grabaciones sin ruido o distorsión, ¡preservando al mismo tiempo las dinámicas naturales de nuestra música!
Gritad conmigo, muy alto: ¡QUE VUELVA EL RANGO DINÁMICO!
Por [ Bob Speer ] Traducido por Xabier Blanco, con autorización del autor
Hay muchos Uri Caine. El músico de jazz, nunca convencional; el eléctrico explorador de tendencias, sonidos y “cacharritos” que lidera Bedrock; el hábil conversador que hemos visto en el reciente Things, a dúo con Paolo Fresu; el reinventor de grandes compositores clásicos con, por ejemplo, su reciente obra maestra tocando a Mozart. Pero, por encima de todos ellos, aglutinando cada ápice de eclectismo que le caracteriza, está el pianista.
Si bien cada disco de este músico genial es una lección de piano, Caine no se ha prodigado en exceso en el clásico formato de piano solo. Este es su primer registro de estas características desde Solitaire, grabado en 2001, pero a pesar de las similitudes, son grabaciones muy diferentes.
En Moloch, aunque sólo hay dos manos sobre el piano, dos cabezas diferentes dirigen la música. Una especie de “mini dream-team” de la familia Masada: la pluma de John Zorn a través de los dedos de Uri Caine. Nadie mejor que el pianista podría interpretar con el dramatismo y la intensidad necesaria una música de raíz tan marcadamente judía, y entiéndase esto desde una óptica cultural, no religiosa.
John Zorn estrenó en 2005 su Masada Book 2. The Book of Angels, tras escribir trescientas nuevas composiciones para ese proyecto. Su idea no era interpretarlas él mismo ni con el cuarteto original de Masada, sino adjudicarlas a varias formaciones de lo más diverso, que pudiesen aportar diferentes caracteres a su personal universo. El primer volumen, Astaroth, corrió a cargo del trio de Jamie Saft; el segundo, Azazel, del Masada String Trio, y así hasta llegar al volumen 6, que es el que nos ocupa. Todos ellos son muestras incontestables de que el aparentemente limitado planteamiento de mezclar jazz con música judía, que Zorn desarrolla desde hace más de diez años, tiene aún mucho que decir.
El problema que podríamos encontrar en este disco es la enorme personalidad de cada uno de los implicados, pero lejos de ser un obstáculo, se convierte en una de las claves. Los diecinueve temas que componen Moloch se suceden y, aunque desde el primer acorde se reconoce la mano de Zorn en todas las composiciones, Caine las lleva a su terreno sin usurparlas. Se ha dejado al compositor y al arreglista en el cajón y trae tan solo al pianista y al improvisador.
Moloch es puro Caine, su estilo estalla en cada nota, relajado, despreocupado, disfrutando y simplemente tocando. Quizá por este motivo, por la naturalidad que transmite, estamos ante uno de sus mejores registros como pianista, sin menospreciar ninguna de sus obras como líder y menos aún teniendo en cuenta que hablamos de uno de los músicos más grandes de la última década.
Este es un disco excepcional en muchos aspectos, en el que hay composición, improvisación e interpretación, todo a un nivel estremecedor. Una obra impresionante del piano de jazz que no debe pasar desapercibida y mucho menos verse disimulada entre la vastedad del universo Masada, en el que, por otro lado, hay discos fantásticos. Pero Moloch va más allá. Es un disco que se redescubre en cada escucha. Un disco que seguiremos redescubriendo a medida que pase el tiempo.
No, si ya me lo esperaba. Wadada Leo Smith es uno de los grandes trompetistas vivos, y la capacidad de Jack DeJohnette es conocida por todo el mundo, o sea que no hay tanta sorpresa.
Cuando vi que Tzadik iba a sacar un disco a duo de estos dos mostruos me dije: "mal no puede estar". Pues bien, lo he escuchado un par de veces y no es que no esté mal, es que es una puñetera maravilla.
Estoy convencido de que dentro de muchos años, este disco será un clásico.
Nota: Pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify.
Poco después de abandonar su aventura con el Jazz Lab Quintet, y poco antes de grabar sus maravillosos discos con Richard Williams y Richard Wyands, Gigi Gryce grabó para el pequeño sello MetroJazz este discreto pero delicioso disco.
Gryce es uno de los grandes de su época, como instrumentista, como compositor y como arreglista. En este disco se acompaña nada menos que de Hank Jones, Milt Hinton y Osie Johnson, y se permite grabar en overdubbing varios vientos en algunos temas.
A pesar de concentrarse casi exclusivamente en el alto a lo largo de su carrera, en este disco Gryce usa flauta, clarinete, saxo tenor y saxo barítono. Y, ninguna tontería oigan, hay que ver como suena el individuo al tenor y al barítono; es empezar el "In A Sentimental Mood" que abre el disco y quedarse de piedra.
Hace muchos años, cuando empezaba a tontear con el jazz, compré por 595 pesetas un recopilatorio que recuerdo con muchísimo cariño. A pesar de su insoportable diseño, el incoherente repertorio (de dudosa procendencia) y la diferencia de calidad de sonido de unos temas a otros, ese CD me abrió un montón de puertas musicales.
De entre sus doce temas, había uno que escuchaba recurrentemente, una y otra vez. No se cuantas veces llegó a sonar en mi habitación, pero fueron unos cuantos cientos. El tema era "Sweet Lorraine", y estaba a nombre de Sidney Bechet.
Años después, descubrí que Bechet, junto al cornetista Muggsy Spanier, el guitarrista Carmen Mastren y el contrabajista Wellman Braud, grabó siete temas más aparte de aquél glorioso "Sweet Lorraine".
Bajo el nombre de Bechet-Spanier Big Four, estos cuatro músicos maravillosos grabaron el 24 de marzo y el 6 de abril de 1940 algo inolvidable y eterno.
Nota: Evidentemente, la foto no es del disco original. Mi copia es una edición italiana en LP, y no encuentro por ninguna parte un portada oficial. Pero me ha hecho gracia este cartel en el que aparecen Bechet y Spanier, así que aquí está. Gracias por vuestra comprensión.
Red Callender es uno de esos nombres, a menudo difusos, sobre los que se apoya gran parte del jazz moderno. Jazzman tan discreto como sólido, se le puede encontrar en muchos más discos de los que creemos.
Recientemente, el sello Fresh Sound ha reeditado varias grabaciones suyas de mediados de los 50, en un par de CDs muy interesantes. En ellos se puede encontrar a otro gran olvidado como Buddy Collette; Mingus habla de ambos en varios pasajes de su divertida autobiografía, y cada elogio que les brinda es completamente merecido.
Me entero de repente de la muerte de Jay Bennett, conocido principalmente por ser miembro de Wilco entre 1994 y 2001. Su participación en discos como Being There o Summerteeth hará que sea recordado como alguien clave en la carrera de una de las bandas más importantes de las últimas décadas.
Tras abandonar Wilco, Bennett grabó cuatro discos a su nombre y colaboró en un sinfín de proyectos. Ha fallecido con 45 años.
No tengo a Bill Dixon muy escuchado, y estoy intentando ponerle remedio poco a poco.
Este disco se compone de dos grabaciones, una en estudio y la otra en directo, con Alan Silva, Mario Pavone y Laurence Cook. El trabajo de los dos contrabajistas es espectacular, al igual que la interacción de éstos con el líder.
Un disco denso, pero muy interesante. Habrá que dedicarle más tiempo.
Joachim Kühn mezcla en Kalimba su estilo impresionista y de profunda raíz europea con armonías y ritmos provenientes de África, y lo hace con su habitual derroche de pianismo emocionante, en un mano a mano con Majid Bekkas, virtuoso del guembri (laúd grave de tres cuerdas) que aporta mucho mas que exotismo y un puñado de composiciones. Su capacidad para adaptarse a sus compañeros es la llave hacia la nueva música que Kühn intenta conquistar.
La elección de López no sólo es natural, sino necesaria. Aunque en el CD se indica que toca la batería, hay mucho cajón flamenco, tabla y percusiones a lo largo del disco, y su habilidad para conjugar varios elementos al mismo tiempo es la que aporta una base sólida, que eclipsa en muchos momentos a los solistas.
Kalimba no es fusión ni música étnica, sino jazz de primera categoría forjado por tres músicos con personalidades marcadamente diferentes, pero totalmente complementarias.
Yahvé M. de la Cavada
Nota: Pinchando en la imagen puedes escuchar el disco en Spotify.
Bajo el subtítulo 35th Anniversary Project (¡casi nada!), Kahil El'Zabar nos ofrece una nueva grabación en directo de su Ethnic Heritage Ensemble.
Destaca el joven Corey Wilkes, que ha llenado estupendamente el hueco dejado por Joseph Bowie; de hecho, me gusta más la banda con el trompetista que con el hermano de Lester. Ernest Dawkins es uno de los secretos mejor guardados de Chicago (junto a Ari Brown y Fred Anderson) y aquí está fantástico, como en todos los discos del Ethnic Heritage Ensemble en los que participa.
El disco es una verdadera maravilla. El'Zabar recupera algunos de sus temas que ya grabó en discos como Continuum, Freedom Jazz Dance, Conversations o los dos álbumes grabados en el River East Art Center con su Ritual Trio. Entre esos temas está una versión de All Blues tan curiosa como impresionante.
El año pasado, el festival Imaxina Sons fue sencíllamente espectacular.
La apuesta del festival es tan arriesgada como comprometida y este año se mantiene fiel a todo lo que le está convirtiendo en una cita ineludible para el aficionado al jazz.
Dejo aquí la nota de presentación y el programa de este año, que viene plagado de conciertos de altura:
"La 5ª edición del Festival de Jazz de Vigo “Imaxina Sons” ya está más cerca. El martes 5 de mayo por la mañana se presentó en el Ayuntamiento de Vigo la programación del festival que se va a desenvolver del 25 de junio al 5 de julio de 2009 en diferentes espacios de la ciudad. Para exponer y comentar el programa de esta nueva edición de “Imaxina Sons” participaron en la rueda de prensa el concejal de Cultura de Vigo, Xesús López, la directora de programación Obra Social de Caixanova, María Pereira, y el director artístico del festival, Baldo Martínez.
En la presentación del programa de 2009 quedó patente la magnífica trayectoria de Imaxina Sons hasta este momento y la importancia de la quinta edición para consolidar su marca. El festival, promovido por el Ayuntamiento de Vigo, nacía para atender las demandas de los aficionados, servir como escaparate del jazz más próximo y vanguardista, conseguir la implicación de la ciudadanía y captar la atención de la crítica especializada. Esos son sus cimientos y así lo pusieron de manifiesto los representantes institucionales presentes en la rueda de prensa y el director artístico del festival.
En 2009 Imaxina Sons propone un programa en el que está representada sobradamente la generación de músicos que han hecho del jazz europeo el espejo en el que el jazz mundial ha tenido que verse durante los últimos treinta años, como Miroslav Vitous, Andy Sheppard, Fred Frith, Rita Marcotulli, Giovanni Tomasso, François Couturier o Andreas Willers, entre otros. Durante la presentación se destacó la capacidad de atracción de conciertos como el de Charles Lloyd, que abrirá el festival el 25 de junio, o el de la Vienna Art Orchestra, que lo clausurará el 5 de julio en su primera visita a Galicia. Oportunidades únicas de poder gozar de estos artistas dentro de la península.
Sin duda, durante la presentación no se podía olvidar el papel del festival en relación al jazz hecho en Galicia, cuestión resaltada por el concejal de Cultura, Xesús López. Sin complejos, el jazz gallego, como parte del jazz europeo, vuelve a tener un papel protagonista en esta edición. Nombres ya con largo recorrido comparten cartel con la nueva hornada jazzística del país representada por músicos profesionales pero también por las escuelas que participan en el programa. “Siempre habrá un espacio para esos futuros músicos de jazz”, señaló López. Por su parte, la directora de programación Obra Social de Caixanova, María Pereira, se mostró orgullosa de contribuir “a una de las más hermosas iniciativas culturales de la ciudad de Vigo”. En un año en el que el Centro Cultural Caixanova de Vigo celebra su veinticinco aniversario, no podía resultar más apropiado, en palabras de María Pereira, acoger tres grandes conciertos de Imaxina Sons: Charles Lloyd, Miroslav Vitous y Vienna Art Orchestra, las tres actuaciones únicas en la península.
El director artístico del festival, Baldo Martínez, fue el encargado de explicar el programa en detalle destacando la calidad que requiere un festival ya consolidado como Imaxina Sons. En su intervención subrayó la presencia de las grandes figuras del jazz europeo, el relanzamiento de un músico que ya es leyenda en el ámbito jazzístico mundial, Charles Lloyd –encargado de inaugurar el festival-, los dos homenajes incluidos en la programación que revisan hitos de los años setenta, el que brinda la pianista italiana Rita Marcotulli a Pink Floyd y el que rememora al gran Frank Zappa con la actuación del colectivo portugués Low Budget Research Kitchen junto a Napoleon Murphy Brock, mítico integrante de la banda de Zappa, y la presencia relevante del jazz gallego a través de figuras ya renombradas como Abe Rábade y de músicos de nueva hornada como el batería Carlos López. Asimismo Baldo Martínez resaltó la participación de la Vienna Art Orchestra como cierre de la quinta edición de Imaxina Sons ya que se trata de la “big band por excelencia del jazz europeo”. En resumen, en la rueda de prensa se lanzó un convite a toda la ciudadanía para festejar con jazz que el festival Imaxina Sons llega a su quinta edición."
IMAXINA SONS 2009 Vigo, Galicia, España / Spain
Del 25 de junio al 5 de julio de 2009
PROGRAMACIÓN(hay una versión ilustrada y con links de la programación en Tomajazz a la que puedes acceder pinchando aquí)
Concierto inaugural
Jueves 25 de junio
Teatro-Sala de Conciertos del Centro Cultural Caixanova, 22h
Charles Lloyd - Rabo de Nube
Charles Lloyd, saxo
Jason Moran, piano
Reuben Rogers, contrabajo
Eric Harland, batería
Viernes 26 de junio
Auditorio “Martín Codax” Conservatorio Superior de Música, 20.30h
Jacobo de Miguel/Ton Risco Dúo
Jacobo de Miguel, piano
Ton Risco, vibráfono
Viernes 26 de junio
Auditorio “Martin Codax” Conservatorio Superior de Música
Rita Marcotulli - Homenaje a Pink Floyd
Rita Marcotulli, piano
Andy Sheppard, saxos tenor y soprano
Matthew Garrison, bajo eléctrico
Nguyên Lê, guitarra
Pasquale Minieri, guitarra eléctrica, sintetizador
Michele Rabbia, percusión
Giovanni Tommaso, contrabajo
Gennaro della Volpe “Raiz”, voz
Sábado 27 de junio
Auditorio “Martin Codax” Conservatorio Superior de Música, 20.30h
Josetxo Goia-Aribe - La Orquesta Jamalandruki
Josetxo Goia-Aribe, saxo
David Herrington, trompeta
Marko Bellizi, trombón
Luis Orduña, tuba
Guillermo McGill, percusión
Sábado 27 de junio
Auditorio “Martín Codax” Conservatorio Superior de Música
Anouar Brahem - Le Voyage de Sahar
Anouar Brahem - oud
François Couturier - piano
Jean Louis Matinier – acordeón
Domingo 28 de junio
Auditorio “Martín Codax” Conservatorio Superior de Música, 19.30h
O.m.e.g.a
Orquestra de Música Espontánea de Galicia con la dirección de Fred Frith
Elena Vázquez Ledo, violín
Xacobe Lamas, violín
Pablo Pérez, contrabajo
Mauro Sanín, zanfona.
Andrés Castro, sitar
David Santos, bajo eléctrico
MIG, guitarra eléctrica
Txabi Souto, guitarra eléctrica
Pablo Rega, guitarra eléctrica
Madammecell, piano
Quique Otero, teclados
Fernando Abreu, clarinete, clarinete bajo
Pablo Sax, saxo soprano, saxo tenor
Chefa Alonso, saxo soprano
Isaac Feliu, trombón
Xesús Valle, computadora
María Move, voz
POP, voz, objetos sonoros
Carlos Castro, vibráfono, percusión
LAR Legido, batería
Patxi Valera, batería paraguas
Fred Frith, dirección
Domingo 28 de junio
Teatro-Sala de Conciertos del Centro Cultural Caixanova, 22h
Miroslav Vitous - Remembering Weather Report
Miroslav Vitous, contrabajo
Franco Ambrosetti, trompeta
Gary Campbell, saxo
Gerad Cleaver, batería
Lunes 29 de junio
Salón de actos del MARCO, 21.30 h
Lucia Recio & Fred Frith
Lucia Recio, voz
Fred Frith, guitarra
Martes 30 de junio
Salón de actos do MARCO, 21.30h
Agustí Fernández
Agustí Fernández, piano
Miércoles 1 de julio
Salón de actos do MARCO, 21.30h
Marc Ducret
Marc Ducret, guitarra eléctrica y acústica de 6+12 cuerdas
Jueves 2 de julio
Teatro Salesianos, 21h
CMS Trío. Colina Miralta Sambeat Trío
Javier Colina, contrabajo
Marc Miralta, batería
Perico Sambeat, saxofonista
Jueves 2 de julio
Praza do Rei, 23h
Napoleon Murphy Brock con Low Budget Research Kitchen - Projecto Zappa
Napoleon Murphy Brock, saxo y voz
Pete diMosso, saxo soprano, saxo tenor, flauta
Guido Soprano, saxo alto, saxo barítono, clarinete bajo
Kubilai Khan, guitarra
Dexter Greenberg, guitarra
Johnny Edgar Zim, teclados
Lou Serdozza, teclados
Frankie Figueroa, bajo eléctrico
Tony Carbone, bateria
Viernes 3 de julio
Teatro Salesianos, 21h
Andreas Willers - Montauk
Andreas Willers, guitarra
Dominique Pifarély, violín
Alain Grange, cello
Rudi Fischerlehner, percusiones
Viernes 3 de xullo
Praza do Rei, 23h.
Pepe Evangelista Cuarteto - Teima
Pepe Evangelista, guitarra
Kin García, contrabajo
Miguel Cabana, batería
Roberto Somoza, saxo
Viernes 3 de julio
Praza do Rei
Santiago de la Muela Jazz Orchestra
Santiago de la Muela, guitarra, arreglos, composición y dirección
Christian Pérez, contrabajo
Carlos “Sir Charles” González, batería
Marta Sánchez, piano
Juan Ramón Callejas, saxo alto, saxo soprano
Juan Luis Ramirez, saxo alto, clarinete
Ramiro Obedman, saxo tenor, flauta
Alejandro Pérez, saxo tenor, clarinete bajo
Rafael Serrano, saxo barítono, flauta
Cheryl Walters, trombón
Luis Zenner, trombón
Antonio Tercero, trombón
Iker Aierbe, trombón bajo
Jonathan Badichi, trompeta, fliscorno
Raul Gil, trompeta, fliscorno
Carlos Rossi, trompeta, fliscorno
Antonio García, trompeta, fliscorno
Sábado 4 de julio
Teatro Salesianos, 21h
Lucas Niggli - Big Zoom
Lucas Niggli, percusión
Anne La Berge, flauta
Nils Wogram, trombón
Philipp Schaufelberger, guitarra
Barry Guy, contrabajo
Sábado 4 de julio
Praza do Rei, 23h
Carlos López & The Last Minute Experience
Radhika, voz
Mónica González, voz
MC Stormy ,voz
Raimundo Morte, VJ
Voro García, trompeta y FX
Enrrique Oliver, saxo tenor
Pablo Castaño, saxo alto
Oscar da Graça, piano y teclados
Quim Ramos, guitarra
Paco Dicenta, bajo
Carlos López, batería y programaciones
Sábado 4 de julio
Praza do Rei
Omar Sosa
Afreecanos Quartet
Omar Sosa, piano y fender rhodes
José Julio “Childo” Tomas, bajo y kalimba
Mola Sylla,voz y percusión de mano
Marcos Ilukán, percusión
Domingo 5 de julio
Teatro Salesianos
Abe Rábade Septet - Open Doors
Abe Rábade, piano y composición
Chris Kase, trompeta y fliscorno
Vicente Macián, saxo alto
Jesús Santandreu, saxo tenor
Toni Belenguer,trombón
Pablo Martín, contrabajo
Bruno Pedroso, batería
Domingo 5 de julio
Concierto de clausura
Teatro-Sala de Conciertos del Centro Cultural Caixanova, 22h
Vienna Art Orchestra - Third Dream
Ernst Weissensteiner, contrabajo
Flip Philipp, vibrafóno, percusión
Johanna Gröbner, piano
Aunque tengo un especial cariño por 100% Colombian (el disco de la banda neoyorquina que siempre cito como mi favorito), he reescuchado Livin' In The City y me parece condenadamente bueno.
Fun Lovin' Criminals son una de las bandas más interesantes que ha dado el rock en muchos años. Digo rock por utilizar la etiqueta más general que se me ocurre, pero en este grupo hay hip-hop, soul, jazz... Todo tocado con mucha gracia y buen rollo; mezclado de forma natural y sin sonar a pastiche, con un atractivo carácter gangsta y, por qué no decirlo, blanco.
Huey Morgan es un cantante discreto pero tremendamente carismático y como guitarrista me encanta. No es un gran técnico, ni falta que le hace. Tiene muchísima clase y sus solos siempre suenan personales e irreverentes, algo que puede comprobarse ampliamente en esta grabación.
Desde Livin' In The City no han sacado un disco de estudio, aunque tienen uno a punto de salir. Si suena la mitad de bien que éste, me va a gustar.
Nota: Me encantan Fun Lovin' Criminals desde que los conocí en 1998. A pesar de que han venido con relativa asiduidad a nuestro país, por un motivo u otro no había logrado verles en directo hasta el pasado 16 de abril. Poco antes de salir a tocar dijeron que iba a ser el último concierto donde tocarían un repertorio completamente basado en viejos temas de la banda. Y así fue; 70 minutos gloriosos con un montón de sus temas míticos reinterpretados desde la óptica más rockera, y un par de versiones sorprendentes: Foxy Lady de Hendrix y Rock'N'Roll de Led Zeppelin. Gran parte del público se quedó un poco desconcertado con el show de los Criminals. A mi me encantó.