miércoles, 27 de junio de 2012

Good Rats - From Rats To Riches (1978)

Nunca han sido muy populares, pero esta banda de Long Island facturaron algunos discos muy disfrutables durante los años 70. A medio camino entre el hard-rock, el blues y algunos ramalazos pop, este From Rats To Riches es una gran píldora de buen rollo rockero.



Lideraba (y creo que aún sigue en ello) el vocalista Peppi Marchello, que además escribía todas las canciones. Como tantos de la época, es uno de esos buenos discos, de buenas bandas, que no tuvieron la suficiente repercusión como para entrar en las enciclopedias. Pero mola.

jueves, 21 de junio de 2012

The Hot Wok - Main Dish (2012)


Reseña publicada originalmente en la edición física de la revista Mondo Sonoro:



Nueva Orleans es la cuna de gran parte de la música del siglo XX, una ciudad que se deja reivindicar siempre que una banda mezcla groove, jazz, funk y buen rollo. Si ponemos al fuego de Periko Raéz un poco del trombón de Gonzalo Fdez, de la tuba de Jonko Sánchez y del suntuoso saxo de Raúl Romo, la receta resultante es tremenda, y nos traslada a Nueva Orleans con un jazz muy bien condimentado, sin perder un ápice de credibilidad. Muy recomendable.

Visítales en: www.myspace.com/thehotwok

miércoles, 13 de junio de 2012

Nevermind Trio - Be (2011)

Reseña publicada originalmente en la edición física de la revista Mondo Sonoro:

Segunda entrega de Nevermind, reconvertidos (para bien) en trío, dejando atrás la música de Nirvana y presentando un programa escrito principalmente por ellos. “Be” vuelve a ser una excelente tarjeta de visita de un grupo que se crece en directo.



Algunos temas no son particularmente destacables, pero en los desarrollos se percibe la química de los músicos y se confirma que este proyecto, uno de los más interesantes del jazz en Euskadi, tiene mucho que ofrecer aún.

martes, 5 de junio de 2012

Mikel Andonegi - Hiru (2011)


Reseña publicada originalmente en la edición física de la revista Mondo Sonoro:



No es habitual escuchar a un joven jazzista que se sitúa en la línea de gente como Robert Glasper o Robert Mitchell. Hiru es un sobresaliente en concepto y un notable en ejecución, pero el resultado final está condicionado por algunas partes vocales (escritas con admirable valentía) y una pronunciación inglesa que condena piezas como “Colonel Parker”. En ocasiones, brillante, en otras, errático. Con todo, uno de los mejores debuts que se han escuchado en tiempo.

lunes, 28 de mayo de 2012

Carlos Velasco - Muy Personal (2011)

Reseña publicada originalmente en la edición física de la revista Mondo Sonoro:

Hay muchos Carlos Velasco, no hay duda. Todos son el mismo, y todos son guitarristas excepcionales, sea en el estilo que sea. Para su primer disco como líder se ha decantado por el jazz, música a la que se dedica particularmente en los últimos años.



Acompañado por Borja Barrueta e Iván San Miguel, y con destacables colaboraciones de amigos como Santi Ibarretxe y Gorka Iraundegi, Velasco ofrece un disco honesto que le sitúa entre lo más interesante del jazz vasco del momento.


sábado, 19 de mayo de 2012

Gabacho Connection - Gabacho Connection (2011)

Reseña publicada originalmente en la edición física de la revista Mondo Sonoro:

Cuando uno escucha hablar de jazz americano, europeo o español, en ocasiones sólo hace referencia a la procedencia de los músicos implicados. Pero hay veces en que esa etiqueta se refiere a la sonoridad de la música, a la forma enfocarla y de tocarla.



Este grupo de procedencia mixta y divertido nombre ha traspasado esa barrera, facturando un sólido álbum con estupendas melodías y mucho gusto. Suena a jazz europeo, intercontinental y, sobre todo, bueno.

Visitales en: www.gabachoconnection.es

jueves, 10 de mayo de 2012

The Cherry Boppers: El funk que surgió del frío (octubre de 2011)

Entrevista publicada originalmente en la edición física de la revista Mondo Sonoro:


The Cherry Boppers: El funk que surgió del frío

Llevan muchos años demostrando que se puede hacer funk de primera desde tierras nórdicas y hacer bailar a un muerto si es necesario. Los Cherry Boppers dan el estirón en “Shakin’ The Hood”, un nuevo álbum en el que rompen con algunas cosas del pasado: “Lo hemos vuelto a hacer, hemos vuelto a renovar nuestro estilo. Sé que suena un poco narcisista, pero es verdad. Como hicimos en 2008 con "Play It Again", nos hemos enclaustrado en el local y en el estudio para crear un funk más elaborado, con nuevas incorporaciones instrumentales, cuarteto de cuerdas en algunas pistas, etc”. Vienen producidos por el gran Roberto Sánchez –auténtico genio y líder de Lone Ark– que también protagoniza una pista, como otros colaboradores ilustres: “Maika (The Sweet Vandals) era la voz femenina perfecta para cantar un tema con nosotros y la colaboración con RdRumba junto con los raperos Acheset y Alma de Nómada ha sido un sueño hecho realidad”. Algunos cambios de formación, lejos de desestabilizar a la banda, parecen haberla reforzado: “La familia Bopper sigue intacta, son muchos años para que se rompa tan fácilmente. Más bien es una evolución, algo que debíamos hacer. Renovarse o morir. La energía sigue siendo la misma, sólo que más elaborada, y producida con más mimo”. Autoeditan orgullosos, después de haber tenido “algunas ofertas en su día de varias discográficas, pero en condiciones bastante lamentables. En cuanto a lo de la autoedición, ya empezamos a hacerlo con nuestro anterior trabajo "Remix It Again!". Ser nuestros propios jefes es más caro para nuestros bolsillos pero mucho más barato para nuestra salud”. Ahora planean recorrer la geografía española una vez más con un solo objetivo: hacer menear traseros hasta la madrugada “Allá donde tocamos, siempre hay gente dispuesta a bailar durante todo el concierto, y nosotros no les defraudamos. Ése es nuestro tótem”.

Yahvé M. de la Cavada, 2011

miércoles, 2 de mayo de 2012

Hot In Town Jazzmen - Residence Cafe (Bilbao, 16 de septiembre de 2011)

Reseña publicada originalmente en la edición física de la revista Mondo Sonoro:


Hot In Town Jazzmen
Lugar: Residence Cafe (Bilbao)
Día: 16 de septiembre de 2011
Público: anacrónico

No hay palabras para expresar la labor que hace el Residence Café con respecto a la música en directo en la capital vizcaína. Es decir, las hay, muchas y bastante grandilocuentes, pero cuando uno se para a pensar en ello, lo normal es quedarse sin palabras. El Residence ha conseguido crear un escenario que ya es básico para entender la música en directo de la ciudad. Una iniciativa privada y arriesgada que, sin ninguna ayuda y con muchas más cosas en contra que a favor, se ha convertido en buque insignia de la escena alternativa de la ciudad. Muchos proyectos interesantísimos encuentran en ese pequeño espacio un oasis donde presentarse ante un público reducido, pero muy fiel. Un buen ejemplo es la música de un grupo tan atípico como destacable: Hot In Town Jazzmen. Este excelente cuarteto presenta jazz tradicional desde una óptica muy concreta, trabajando exclusivamente con el repertorio del enorme (y no tan conocido como debiera) trompetista Jabbo Smith, ciñéndose al milímetro a los arreglos y el sonido de los temas originales. Desde la primera nota que tocan, resulta complicado no verse transportado a los días de Scott Fitzgerald y la ley seca y, aunque la música de Smith puede parecer sencilla para el oyente, en realidad es de una gran complejidad, lo que da aún más valor a que un grupo como este nazca y crezca en terreno hostil. Que, además, suene tan condenadamente bien, parece un verdadero milagro.

Yahvé M. de la Cavada, 2011

lunes, 23 de abril de 2012

Mostly Other People Do The Kiling - 46 Festival de Jazz de San Sebastian (19 de julio de 2011)

Reseña publicada originalmente en la edición física de la revista Mondo Sonoro:


Mostly Other People Do The Killing
Lugar: Museo San Telmo (Heineken Jazzaldia, Donostia)
Día: 19 de julio de 2011
Público: Estupefacto


Hay una cierta confusión instalada en la sociedad actual con respecto al jazz. Algunos creen que es una música de conservatorio, facturada por y para músicos o entendidos; respetable, pero aburrida. Quienes consulten los medios generalistas, entenderán que el jazz es música tenue y nocturna, estupendo hilo musical para cenas, citas y somnolencia. Como en un gigantesco embudo musical, al grueso de la población interesado en la música –en mayor o menor medida– el concepto de jazz le llega sesgado y diluido, mezclado con opiniones de periodistas o medios que poco saben del tema. Los escenarios principales de los festivales veraniegos –principal escaparate de esta música para los neófitos¬– corroboran y se alimentan de esos presupuestos pero, hurgando bien en los programas, uno puede encontrar el auténtico jazz del siglo XXI intentando abrirse paso desde las profundidades. Eso es exactamente lo que pudimos vivir los afortunados que, en plena madrugada, asistimos boquiabiertos al concierto de una de las mejores bandas del momento: Mostly Other People Do The Killing. El sentido del humor que denota su nombre se traduce a su música, una mezcla de tradición y modernidad, irreverente, ruidosa y visceral. El descontrol y la actitud conviven con el virtuosismo en manos de cuatro jóvenes que saben bien qué es el auténtico jazz y, sobre todo, qué no lo es. La próxima vez que estén por aquí no se los pierdan.

Yahvé M. de la Cavada, 2011

sábado, 14 de abril de 2012

Satoko Fujii & Natsuki Tamura - In Krakow In November (2005; ed. 2007)

Sólo hay una cosa que reprocharle al sello polaco Not Two: que no es tan fácil como debiera conseguir sus discos. Aparte de esto, todos son ventajas: buen gusto, cartera de músicos impresionante, buenas grabaciones e ideas muy claras.



La pianista japonesa Satoko Fujii ya tiene algunos títulos en este sello, y este es una verdadera delicia. Un precioso dúo con su marido, el excelente trompetista Natsuki Tamura, que parece dejarse infectar de cierta serenidad europea en algunos cortes.

Una verdadera maravilla: escuchando el primer tema se queda uno enganchado hasta el final.

viernes, 6 de abril de 2012

Steve Lacy - Hooky (1976)

Steve Lacy en solitario siempre es genial.



El CD, reeditado por Emanem, contiene una burrada de tomas que no estaban en el LP original, incluyendo la suite "Tao" y "Revolutionary Suicide". Este Martin Davidson es un crack.



(Comprado directamente al sello mediante su web en 2010 o 2011)

jueves, 29 de marzo de 2012

Wayne Shorter Quartet - 32 Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz (15 de julio de 2008)

Este verano actuará Wayne Shorter en el Festival de jazz de Getxo. Si un concierto de Shorter es, de por sí, un acontecimiento, esa noche lo será más, porque en la batería estará Jorge Rossy en lugar del habitual Brian Blade.

Aprovecho para recuperar aquí mi reseña del concierto de Shorter en el Festival de Jazz de Vitoria de 2008, publicada originalmente en Tomajazz.


WAYNE SHORTER QUARTET - 32 Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz

Con Shorter, uno nunca sabe. De una de sus actuaciones puede esperarse lo mejor o (en ocasiones) lo peor, pero es imposible saber lo que va a pasar. Por otro lado, Shorter lleva unos cuantos años trabajando en una línea muy interesante con su cuarteto habitual, que completan Danilo Pérez al piano, John Patitucci al contrabajo y Brian Blade a la batería, lo que garantiza en cierta forma un concierto interesante.

En cualquier caso, de todos los grandes músicos de su generación Shorter es, sin ninguna duda, uno de los pocos (si no el único) que sigue buscando, explorando las posibilidades de la composición e improvisación. El resto ha caído en plácidos conformismos y agradables rutinas que, aunque probablemente merecen, dejaron de interesar al aficionado exigente hace tiempo.

El concierto del veterano saxofonista en el 32 Festival de Jazz de Vitoria fue un capítulo más de esa búsqueda, una deliciosa muestra del camino que va trazando cada vez que se pone sobre un escenario. El público, con cierto grado de sorpresa y desconcierto, escuchó un largo muestrario de temas enlazados con sólo una pausa para tomar aire (¿o fueron dos largas piezas con varias partes?), aparte del obligado bis. El cuarteto estaba perfectamente compenetrado, como es natural dado su bagaje, con un Danilo Pérez que marcaba los cambios y la dirección a seguir, una locomotora de dos cabezas llamadas Patitucci y Blade y un amo y señor de todo el espectro musical, que se elevaba sobre sus compañeros dejando claro quién mandaba allí.

El resultado, poco más de una hora de intensa comunicación musical, de fragmentos entrelazados en los que no había necesidad de solos marcados ni de personalidades contrapuestas, sino de exprimir esa mezcla perfecta entre improvisación y composición. Si esa mezcla es exitosa o trascendente es lo de menos. La búsqueda es real, la inquietud y su inmediata consecuencia palpables, y eso no es ni más ni menos que puro jazz.

Shorter merece todos los honores por el simple hecho de intentarlo, de permanecer en la verdadera vanguardia del jazz, en ese complicado y apenas transitado sendero por el que caminan los grandes creadores.

Afortunadamente, a pesar de lo esperado por muchos, el saxofonista no se sometió al patético circo que montó su amigo Herbie Hancock en la siguiente actuación. La velada se volvió amarga por la inevitable comparación de dos personalidades tan importantes, que vieron unidos sus destinos durante muchos años y a quienes la vida ha vuelto antagónicos: Shorter con muchísimo que ofrecer aún y Hancock, a quien parece no quedarle nada de música dentro; tan sólo una insoportable sensación de vacío y de mediocridad innecesariamente exhibida.


Yahvé M. de la Cavada, 2008

sábado, 17 de marzo de 2012

Gerald Clayton - Bond. The Paris Sessions (2011)

Nueva reseña inédita, escrita el año pasado. No recuerdo ni para qué publicación era...


Ya hace tiempo que el joven pianista Gerald Clayton me recuerda al Ahmad Jamal de primera época. En parte por su estilo, el cual, sin guardar demasiados parecidos con el de Jamal, sí tiene esa cualidad aérea e inesperada que hizo famoso al de Pittsburgh.

Tal vez sea, también, por su uso del espacio, de las frases cortas y certeras. O tal vez, incluso, por su tendencia a interpretar a un outsider sin rebeldía, a ser un pianista que parece estar destinado a tener una trayectoria paralela al jazz de su tiempo, sin llegar a zambullirse en otra carrera que no sea la suya.



Clayton tiene, o parece tener, un alma independiente, aunque no combativa. Si ustedes le escuchan en los grupos de Roy Hargrove verán que tiene capacidad de adaptación (¿la tenía Jamal?) aunque, al mismo tiempo, también da la sensación de que el suyo es otro lenguaje, algo diferente.

Bond, el segundo registro como líder del joven Clayton, reafirma algunas de estas suposiciones. Acompañado de sus fieles Joe Sanders y Justin Brown (un baterista de mucho talento, tan joven como Clayton), el pianista se mete en un pequeño berenjenal de composiciones originales que tontean con lo conceptual volviendo recurrentemente sobre títulos que incluyen ese “vínculo” que da nombre al disco.

En realidad, el disco es más una promesa que una realidad, más un proyecto que una obra definitiva. Los músicos parecen relajados (¿tal vez demasiado?) y hay una poderosa interacción entre ellos, pero hay pasajes un poco erráticos en los que el trío busca más de lo que encuentra. Esa búsqueda se agradece, y ya muestra más de lo que ofrecen muchos músicos jóvenes, pero es difícil considerar Bond como un disco clave en la carrera del pianista.


Yahvé M. de la Cavada, 2011

viernes, 9 de marzo de 2012

Sonny Rollins - 32 Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz (18 de julio de 2008)

El próximo mes de julio, Sonny Rollins volverá a nuestro país para actuar de nuevo en el Festival de Jazz de Vitoria. Todo un acontecimiento, sobre todo por ser Rollins quien es.

Aprovecho para recuperar la reseña que escribí tras su concierto en 2008 en el mismo festival, publicada originalmente en Tomajazz.


SONNY ROLLINS - 32 Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz (2008)

Rollins es Rollins. Y punto.


Dicho de otra forma, si Sonny Rollins subiese a un escenario, saludase, soplase un “do” en su saxo tenor y se fuese, ya estaría bien.


Habiendo dejado esto claro, el que uno de los jazzmen mas importantes de la historia nos dé una gran velada de saxo tenor es un lujo. Otra cosa es que Rollins es Rollins, y su banda es… su banda.

Pero no hablemos de la banda. No hablemos de un conjunto plomazo, de un Clifton Anderson interesante pero rutinario, de un Bob Cranshaw cumplidor (aunque no tenga nada que demostrar a estas alturas), de un Bobby Broom aburrido hasta la extenuación o de una rítmica de la que ni me acuerdo, ni quiero acordarme. Hablemos de Sonny Rollins.

El coloso abrió el primer set con un “They Say It’s Wonderful” en el que, ni corto ni perezoso, se permitió tocar gran parte de su solo acompañado únicamente por bajo y batería. A pesar de todo, ese momento nos transportó a la época en que Rollins lideraba el trío más fantástico del planeta. Después, un “In A Sentimental Mood” en el que el maestro se puso coltraneano durante su solo (como guiñándole un ojo al viejo John), y que nos dejó anonadados con la calidez de su tono. Con su avanzada edad, Rollins cerró más que solventemente el tema con una de sus famosas codas en solitario.

El glorioso sonido y la fuerza del coloso empezaron a verse mellados en el tercer tema, el original en 3/4 “Someday I’ll Find You”, que se vio arrastrado por el plomizo ambiente del conjunto y el interminable y pesado solo de Bobby Broom. Aquí acabó el primer set, y la cosa parecía haberse desinflado. Rollins seguía siendo Rollins, pero la edad es mala compañera en conciertos de más de dos horas.

El segundo set comenzó con un calipso de los que tanto gustan al maestro, muy parecido al que, creciendo coro a coro, le brindó una gran ovación en su actuación en el festival de 2006. El concierto avanzaba y aunque todo estaba bien, no acababa de arrancar. Entonces, un “My One And Only Love” apoteósico, nos trajo al coloso de vuelta. Con un sonido grueso y un profundo vibrato, volvimos a quedar cautivados ante el gran Rollins, que parecía más atemporal que nunca. De nuevo, una titánica coda que pasó por todo, desde el bop a Ayler, citando en el camino “La Marsellesa”, el célebre “Blue Moon” e incluso un famoso espiritual que, según afirmó Rollins a mitad de la coda y entre risas, empezó por error.

La cosa ya estaba ardiendo y “Sonny, Please” nos remató, con el saxofonista emitiendo cadencias de largas notas sostenidas y tocando fragmentos con respiración circular. En una palabra: impresionante. Rollins dándolo todo, y lo que es mejor, dándonoslo a nosotros, al público que se mantenía fascinado frente a él.

El concierto acabó ahí, con el listón lo más alto posible, y el escueto bis (un sencillo blues de doce compases) fue solo la guinda del pastel. La magia estaba creada y el recuerdo ya era imborrable. Un recuerdo poblado únicamente por el maestro, el grande entre grandes.

En 2006 vimos un buen concierto de un gran saxofonista, en el que su banda estuvo competente y adecuada. En 2008 vimos a un Sonny Rollins pletórico y apabullante en una actuación inolvidable. El resto, no tiene demasiada importancia.

Yahvé M. de la Cavada, 2008

viernes, 2 de marzo de 2012

Jan Lundgren - Magnum Mysterium (2007)


Reseña inédita, prevista originalmente para el número 104 de la revista Cuadernos de Jazz
(enero-febrero 2008)


Jan Lundgren es un pianista sueco habitualmente ligado a la escena bop, técnicamente dotado pero no demasiado original ni brillante. En Magnum Mysterium, un homenaje a Bergman un tanto pillado por los pelos, arregla y añade su piano y el chelo de Lars Danielsson a obras polifónicas renacentistas.



La utilización del coro es pueril y obvia, y consigue el dudoso honor de hacer que piezas que van del siglo XV al XVII suenen prácticamente igual. Además, el piano aparece como un intruso, no como un complemento, y en ningún momento acaba de tener demasiado sentido su presencia.

Para los amantes del jazz este disco no tiene nada interesante, pues las presuntas improvisaciones son predecibles e insulsas; asimismo, los amantes de la música antigua, encontraran que el coro es plano y exento de matices o relieve. Para unos y otros, este es un disco soporífero que, por irritante, ni siquiera provoca somnolencia.

Yahvé M. de la Cavada

otros días, otros discos

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