En este disco grabado en 1975 para SteepleChase, Jordan se rodeó de un grupo intachable. Por un lado, Al Foster a la batería y el gran Charlie Rouse al tenor. Por otro, dos músicos por los que siento cierta debilidad: el fabuloso trompetista Richard Williams y el contrabajista Sam Jones.

El disco no es sorprendente pero tampoco rutinario y es un placer escuchar como "camina" todo con Jones a las cuatro cuerdas.
Duke Jordan no era un tipo con genio, pero oficio tenía un rato.
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