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jueves, 4 de junio de 2015

Uri Caine’s Bedrock + Barbara Walker (Bilbao, 2 de octubre de 2012)

Texto publicado originalmente en Tomajazz en octubre de 2012: 

La nueva temporada del 365 Jazz Bilbao se inauguraba el pasado 2 de octubre con –a pesar de los seguros recortes en el presupuesto– un concierto de altura: uno de los proyectos más emblemáticos y estimulantes de uno de los grandes pianistas de nuestro tiempo, Bedrock y Uri Caine, respectivamente. El grupo, un trío hipermusculado completado por Tim Lefebvre y Zach Danziger, es el campo de juegos eléctricos (y electrónicos) del pianista, un osado mosaico de estilos e influencias.
En su concierto en Bilbao había una sustitución (el baterista era el gran Clarence Penn, colaborador asiduo de Caine) y una ineludible letra pequeña, en lo musical, escrita con letra grande en los carteles: la presencia de la cantante Barbara Walker. El grupo y la cantante llevan un tiempo girando juntos en un formato más fácil de vender a los promotores que el combativo Bedrock a pelo o la cuasi ignota Walker por su cuenta. Algún que otro testimonio en youtube anticipaba lo que se nos venía encima pero, con Uri Caine tras el teclado, las expectativas se mantenían inevitablemente altas.

Y no nos decepcionó, no. Al menos durante un rato. El trío apareció en escena acometiendo una entrada espectacular, con media hora de música intensa, repleta de destellos de genialidad, improvisación sapiente e interacción sobrenatural. El tiempo iba y venía en manos de los tres malabaristas que iban juntos o separados, pero siempre compactos y elocuentes. La ausencia de Danziger se notó, porque Penn es un instrumentista diferente, pero no en cuanto a calidad o empatía. Entre libertad y groove emergió un glorioso “Blackbird” de Paul McCartney (inmortalizado en el imprescindible White Album de los Beatles ) en una versión en la que se vio deconstruido hasta la extenuación. Y hasta ahí.

Pasada esa media hora Caine presentó a la verdadera estrella de la noche (así estaba planteado el show ), una sobreactuada Barbara Walker que hizo una OPA hostil al escenario en un abrir y cerrar de ojos. Se acabó el concierto de Bedrock , simple y llanamente. Me explico: una cosa es una colaboración, unir estilos para crear algo común, y otra pasar de un concierto a otro completamente diferente. A partir de la salida de Walker, el trío actuó como comparsa de la cantante, en un papel estrangulado por las circunstancias que sólo les dejó la posibilidad de hacer ínfimas escapadas en los pocos huecos que quedaban.

Walker canta bien, muy bien, pero no tiene absolutamente nada más que ofrecer más allá de eso. Una buena voz, como cualquier buena cantante; personalidad, cero. Verle actuar junto a Bedrock era como poner el motor de un coche de carreras a un “seiscientos”. Incapaz de mantener el tipo, el concierto se caló y ya no pudo arrancar más. Como un entertainer de bajo coste, Walker explotó todos los tópicos, a cual más vulgar y manido, del rhythm & blues de prima donna .

Dos conciertos en Bilbao, a fin de cuentas. El telón de Bedrock , excepcional. El de Barbara Walker y su banda, correcto; incluso muy bien, si hubiese estado enmarcado en una plaza pública dentro de la programación de unas fiestas populares. Pero el choque musical entre uno y otro fue demoledor. Y, aunque la gran mayoría del público disfrutó con los exabruptos bluesy de Walker, muchos fuimos incapaces de cambiar de tercio de forma tan brusca.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Alexander McCabe - Quiz (2010)

Es normal que el nombre de Alexander McCabe nos suene a pocos en el mundo del jazz. Aunque lleva muchos años dando guerra en Nueva York, lo ha hecho más como compositor para televisión y como solista de la orquesta de Ray Charles y de la Afro-Cuban Big Band de Chico O'Farrill.

En su último CD, Quiz, McCabe hace gala de un lenguaje que no tiene mucho que ver con ese bagaje. Su estilo es moderno, maduro y muy elocuente (hay momentos en los que me recuerda al Art Pepper de la última época, cosa que me encanta). Un estilo digno de un saxofonista de primera categoría que, partiendo de ciertos aires mainstream, acaba tocando cosas difíciles de encontrar en discos más rutinarios.



Decía que no era normal conocer a McCabe, pero sus acompañantes en este disco son otra historia. El batería Rudy Royston es sustituido en dos temas por el explosivo Greg Hutchinson y con ellos están, ni más ni menos que Ugonna Okegwo y Uri Caine (ultimamente no se ve mucho a Caine en contextos tan ortodoxos a nivel jazzístico, y hay que decir que es un placer escucharle).

Con semejante grupo, McCabe se garantiza una sección rítmica que no va a desmerecer su trabajo en ningún momento. Es más, el hecho de que el saxofonista esté a la misma altura de sus acompañantes es buena prueba de su valor.

Así que, en el futuro, debemos tener otro nombre en cuenta. Porque, creedme, Alexander McCabe suena realmente bien.

Escuchad:

lunes, 1 de junio de 2009

Uri Caine - Moloch, John Zorn's Book Of Angels vol. 6 (2006)

Es que no me canso de escuchar este puñetero disco...

Reseña publicada en Tomajazz en marzo de 2007



Hay muchos Uri Caine. El músico de jazz, nunca convencional; el eléctrico explorador de tendencias, sonidos y “cacharritos” que lidera Bedrock; el hábil conversador que hemos visto en el reciente Things, a dúo con Paolo Fresu; el reinventor de grandes compositores clásicos con, por ejemplo, su reciente obra maestra tocando a Mozart. Pero, por encima de todos ellos, aglutinando cada ápice de eclectismo que le caracteriza, está el pianista.

Si bien cada disco de este músico genial es una lección de piano, Caine no se ha prodigado en exceso en el clásico formato de piano solo. Este es su primer registro de estas características desde
Solitaire, grabado en 2001, pero a pesar de las similitudes, son grabaciones muy diferentes.

En
Moloch, aunque sólo hay dos manos sobre el piano, dos cabezas diferentes dirigen la música. Una especie de “mini dream-team” de la familia Masada: la pluma de John Zorn a través de los dedos de Uri Caine. Nadie mejor que el pianista podría interpretar con el dramatismo y la intensidad necesaria una música de raíz tan marcadamente judía, y entiéndase esto desde una óptica cultural, no religiosa.

John Zorn estrenó en 2005 su
Masada Book 2. The Book of Angels, tras escribir trescientas nuevas composiciones para ese proyecto. Su idea no era interpretarlas él mismo ni con el cuarteto original de Masada, sino adjudicarlas a varias formaciones de lo más diverso, que pudiesen aportar diferentes caracteres a su personal universo. El primer volumen, Astaroth, corrió a cargo del trio de Jamie Saft; el segundo, Azazel, del Masada String Trio, y así hasta llegar al volumen 6, que es el que nos ocupa. Todos ellos son muestras incontestables de que el aparentemente limitado planteamiento de mezclar jazz con música judía, que Zorn desarrolla desde hace más de diez años, tiene aún mucho que decir.

El problema que podríamos encontrar en este disco es la enorme personalidad de cada uno de los implicados, pero lejos de ser un obstáculo, se convierte en una de las claves. Los diecinueve temas que componen
Moloch se suceden y, aunque desde el primer acorde se reconoce la mano de Zorn en todas las composiciones, Caine las lleva a su terreno sin usurparlas. Se ha dejado al compositor y al arreglista en el cajón y trae tan solo al pianista y al improvisador.

Moloch
es puro Caine, su estilo estalla en cada nota, relajado, despreocupado, disfrutando y simplemente tocando. Quizá por este motivo, por la naturalidad que transmite, estamos ante uno de sus mejores registros como pianista, sin menospreciar ninguna de sus obras como líder y menos aún teniendo en cuenta que hablamos de uno de los músicos más grandes de la última década.

Este es un disco excepcional en muchos aspectos, en el que hay composición, improvisación e interpretación, todo a un nivel estremecedor. Una obra impresionante del piano de jazz que no debe pasar desapercibida y mucho menos verse disimulada entre la vastedad del universo Masada, en el que, por otro lado, hay discos fantásticos. Pero
Moloch va más allá. Es un disco que se redescubre en cada escucha. Un disco que seguiremos redescubriendo a medida que pase el tiempo.

Yahvé M. de la Cavada, 2007

viernes, 3 de abril de 2009

Joel Harrison - Harrison On Harrison

Bilbaína Jazz Club lo ha vuelto a hacer.

Anoche, el cuarteto liderado por Joel Harrison y Christian Howes ofreció un concierto impresionante, confirmando que no has escuchado a alguien hasta haberlo hecho en directo.

Así que hoy sigo reescuchando a Harrison en disco, en este caso Harrison On Harrison, curioso homenaje cuyo subtítulo es "Jazz Explorations of George Harrison".



10 temas del ex-Beatle (y un original del líder) adaptados y arreglados por Joel Harrison para un grupo insuperable, en el que están algunos de los mejores representantes de cada instrumento que se pueden encontrar en la escena actual. David Liebman, David Binney o Uri Caine protagonizan, como es de imaginar, algunos solos espectaculares.

Harrison tiene mucho espacio también, mostrando un gran dominio del slide e interpretando con mucha expresividad algunos pasajes ingeniosos y sofisticados.

Harrison On Harrison fue un disco incomprendido e injustamente tratado por la crítica, y merece la pena darle una oportunidad.

jueves, 2 de abril de 2009

Joel Harrison - Free Country

Aprovechando que hoy y mañana toca en Bilbao el guitarrista Joel Harrison, estoy escuchando algunos de sus discos.

Free Country es un CD muy curioso en el que Harrison rearmoniza y traslada al lenguaje jazzístico varios clásicos del country, como "I Walk The Line", "This Land Is Your Land", "Wayfaring Stranger", "Folsom Prison Blues" o "Sing Me Back Home".



Como sucede en todos los discos de Harrison, el resultado es un tanto irregular. Afortunadamente, también es habitual en la produccion del guitarrista rodearse de músicos excelentes. David Binney, Rob Thomas, Sean Conly, Uri Caine, Rob Burger e incluso la cantante Norah Jones, enriquecen esta propuesta, que tiene poco que ver con otros acercamientos al country más populares, como los de Bill Frisell.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Feldman / Caine / Cohen / Baron - Secrets

Menuda decepción. Pero estas cosas suelen pasar cuando un grupo promete tanto como éste.

Hay pocos pianistas como Uri Caine, pocos violinistas como Mark Feldman, pocos contrabajistas como Greg Cohen y pocos baterías como Joey Baron. La idea de un cuarteto con todos ellos pone el listón tan alto, que es dificil no sentirse decepcionado.



Pero si este disco decepciona no es por las espectativas, sino porque la música aquí contenida ofrece mucho menos de lo que debería, dadas las circunstancias. Digamos que, por algún motivo, el disco es flojo y predecible, llegando a incurrir en lo ñoño.

No es que no haya grandes momentos, y está claro que estos tipos tocan un montón, pero el problema es precisamente ese: que tocan mucho más que esto.

No es un mal disco, pero es muy poca cosa teniendo en cuenta quién lo firma.

otros días, otros discos

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