lunes, 1 de junio de 2009

Uri Caine - Moloch, John Zorn's Book Of Angels vol. 6 (2006)

Es que no me canso de escuchar este puñetero disco...

Reseña publicada en Tomajazz en marzo de 2007



Hay muchos Uri Caine. El músico de jazz, nunca convencional; el eléctrico explorador de tendencias, sonidos y “cacharritos” que lidera Bedrock; el hábil conversador que hemos visto en el reciente Things, a dúo con Paolo Fresu; el reinventor de grandes compositores clásicos con, por ejemplo, su reciente obra maestra tocando a Mozart. Pero, por encima de todos ellos, aglutinando cada ápice de eclectismo que le caracteriza, está el pianista.

Si bien cada disco de este músico genial es una lección de piano, Caine no se ha prodigado en exceso en el clásico formato de piano solo. Este es su primer registro de estas características desde
Solitaire, grabado en 2001, pero a pesar de las similitudes, son grabaciones muy diferentes.

En
Moloch, aunque sólo hay dos manos sobre el piano, dos cabezas diferentes dirigen la música. Una especie de “mini dream-team” de la familia Masada: la pluma de John Zorn a través de los dedos de Uri Caine. Nadie mejor que el pianista podría interpretar con el dramatismo y la intensidad necesaria una música de raíz tan marcadamente judía, y entiéndase esto desde una óptica cultural, no religiosa.

John Zorn estrenó en 2005 su
Masada Book 2. The Book of Angels, tras escribir trescientas nuevas composiciones para ese proyecto. Su idea no era interpretarlas él mismo ni con el cuarteto original de Masada, sino adjudicarlas a varias formaciones de lo más diverso, que pudiesen aportar diferentes caracteres a su personal universo. El primer volumen, Astaroth, corrió a cargo del trio de Jamie Saft; el segundo, Azazel, del Masada String Trio, y así hasta llegar al volumen 6, que es el que nos ocupa. Todos ellos son muestras incontestables de que el aparentemente limitado planteamiento de mezclar jazz con música judía, que Zorn desarrolla desde hace más de diez años, tiene aún mucho que decir.

El problema que podríamos encontrar en este disco es la enorme personalidad de cada uno de los implicados, pero lejos de ser un obstáculo, se convierte en una de las claves. Los diecinueve temas que componen
Moloch se suceden y, aunque desde el primer acorde se reconoce la mano de Zorn en todas las composiciones, Caine las lleva a su terreno sin usurparlas. Se ha dejado al compositor y al arreglista en el cajón y trae tan solo al pianista y al improvisador.

Moloch
es puro Caine, su estilo estalla en cada nota, relajado, despreocupado, disfrutando y simplemente tocando. Quizá por este motivo, por la naturalidad que transmite, estamos ante uno de sus mejores registros como pianista, sin menospreciar ninguna de sus obras como líder y menos aún teniendo en cuenta que hablamos de uno de los músicos más grandes de la última década.

Este es un disco excepcional en muchos aspectos, en el que hay composición, improvisación e interpretación, todo a un nivel estremecedor. Una obra impresionante del piano de jazz que no debe pasar desapercibida y mucho menos verse disimulada entre la vastedad del universo Masada, en el que, por otro lado, hay discos fantásticos. Pero
Moloch va más allá. Es un disco que se redescubre en cada escucha. Un disco que seguiremos redescubriendo a medida que pase el tiempo.

Yahvé M. de la Cavada, 2007

2 comentarios:

Coleman dijo...

He escuchado poco de Uri Caine, otro más de mis defectos como oyente de Jazz, es que no conozco a todos los que quisiera y de los que os he visto escribir maravillas de ellos.

Este disco que comentas es una gozada, es sublime, me ha encantado y si no es por tu post, no le habría dado una oportunidad o no lo habría recordado.

Gracias por ello.

Yahvé M. de la Cavada dijo...

Pues no sabes la alegría que me das...
Si escribo este blog es exáctamente para esto. Muchas gracias por tu comentario.

otros días, otros discos

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