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lunes, 2 de marzo de 2015

Mario Pavone double tenor quintet - Ancestors (2008)


Reseña publicada originalmente en Tomajazz en febrero de 2009: 
Mario Pavone lleva unos cuantos discos publicados con el sello Playscape, todos muy recomendables. En ellos, la lista de colaboradores habituales del contrabajista es más que destacable: Steven Bernstein, Tony Malaby, Paul Bley, Matt Wilson, Gerald Cleaver, Peter Madsen, Michael Sarin… Nombres que garantizan que el producto que factura Pavone es de mucha categoría y, con toda seguridad, de un alto interés. 

Ancestors, firmado por el Mario Pavone’s Double Tenor Quintet, presenta ocho originales arreglados por Steven Bernstein, Dave Ballou, el guitarrista (y director del sello Playscape) Michael Musillami y el propio Pavone, a razón de dos temas por cabeza. El resultado, un disco redondo y potente que mantiene el nivel de principio a fin. 

Los saxos de Tony Malaby y Jimmy Greene, de raíz bien distinta, se complementan de manera explosiva y son una de las principales claves del éxito del proyecto. El primero, con su sonido carnoso y su estilo impredecible y el segundo, con el tono cálido y musculoso de los tenores clásicos unido al lenguaje post-bop contemporáneo que pocos instrumentistas de su generación dominan como él. Peter Madsen también está en una forma excelente y brinda unos cuantos solos magníficos y Gerald Cleaver sigue tan sólido y atento como siempre. 

Buena banda, buenos temas, el contrabajo profundo y firme de Mario Pavone y la inspiración de maestros como Andrew Hill y Dewey Redman, a quienes está dedicado el CD. Todo esto y mucho más es lo que contiene Ancestors, uno de los mejores discos del año pasado. No se lo pierdan, de verdad. 

miércoles, 10 de agosto de 2011

Química y química (Jeremy Pelt + Danilo Perez + Herbie Hancock / Wayne Shorter / Marcus Miller, 16 de julio de 2011)

Recupero otro texto publicado con motivo del pasado festival de jazz de Vitoria-Gasteiz, en esta ocasión sobre Jeremy Pelt, Danilo Perez y el "Homenaje a Miles Davis", perpetrado por un all-stars capitaneado por Marcus Miller y con Herbie Hancok y Wayne Shorter como principales reclamos; el texto apareció originalmente en el periódico Gara:


Química y química
Jeremy Pelt Quintet + Danilo Perez Trio + Herbie Hancock / Wayne Shorter / Marcus Miller: Homenaje a Miles Davis
35 Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz
16 de julio de 2011

El quinteto de Jeremy Pelt es una de las formaciones más interesantes del hard bop en los últimos años. Heredero directo de aquel portentoso segundo quinteto de Miles Davis (con Wayne Shorter, Herbie Hancock, Ron Carter y Tony Williams), como lo fueron en su momento el de Wynton Marsalis, el del alumno predilecto de Miles, Wallace Roney, o el que co-lideraron Donald Harrison y Terence Blanchard. Pelt ya lleva unos años dando guerra y, hace unos pocos, formó su quinteto estable con cuatro músicos estupendos, la mayor parte de ellos líderes de sus propias formaciones. Un grupo de élite, en definitiva, al que en Gasteiz le faltaron un par de cosas: la primera, el pianista Danny Grissett, que fue sustituido (con nota, eso sí), por el también brillante David Bryant; la segunda, y más importante, un técnico de sonido atento.

Tal vez fuese por eso, tal vez no, pero algunos miembros del grupo mostraron cierto enfado a lo largo de la actuación, en especial el contrabajista Dwayne Burno, que tuvo que sufrir acoples en su instrumento en multitud de ocasiones. Una formación de estas características vive de la interacción y la concentración, y para ellos es imperativo que el sonido acompañe. Aún así, lo grande no se hunde tan fácilmente y hubo momentos en el concierto de gran altura musical, para regocijo de los asistentes.



La última noche en Mendizorrotza venía presidida por algunos grandes nombres, bastante habituales del festival: Herbie Hancock, Wayne Shorter, Marcus Miller y Miles Davis. El de Davis, en particular, se ha invocado con regularidad en éste y otros festivales veraniegos, muchas veces en vano. La figura del trompetista es una de las más importantes de la historia del jazz y reivindicarle es pertinente, por supuesto, aunque innecesario a estas alturas. El veinte aniversario de la muerte del trompetista o la reunión de algunos alumnos estrella del mismo son motivos poderosos, pero resultarían más convincentes si no se hubiese jugado esa carta en numerosas ocasiones, tanto por parte de alguno de los músicos implicados, como por la del propio festival. El oportunismo, admitido o no, está servido.

El concierto empezó de mano del trío del pianista Danilo Perez, que pareció haber recibido instrucciones de que la cosa tenía que ir sobre Miles Davis minutos antes de subir al escenario. Y lo pareció porque, a un repertorio evidentemente ajeno al universo de Miles, le añadió presentaciones delirantes para justificar una supuesta vinculación con la figura del trompetista. Sandeces como «este tema es galáctico, como Miles, que también era galáctico» o anunciar «Blue In Green», el conocido tema de «Kind Of Blue» diciendo que su versión les llevaría a lugares insospechados cuando, en realidad, el tema de Miles no era sino una pequeña e improvisada introducción a un original del pianista. Todo innecesario y con un punto vergonzante: el homenaje no era tal así que ¿por qué no tocar su concierto y ya está? ¿Órdenes del festival? Nunca lo sabremos.



Sí sabemos, en cambio, que Perez es un gran pianista -y un no tan gran compositor- que resultó un tanto farragoso en Mendizorrotza. Tuvo momentos espectaculares, pero la música del trío se vio arrastrada por un repertorio poco consistente que no llegó a enganchar del todo.

El homenaje a Miles, el de verdad, empezó con fuerza. Más de una hora ininterrumpida enlazando temas como «Walkin», «Milestones» o «All Blues» de forma abierta y creativa, que era bastante más de lo que muchos esperábamos. Todos tuvieron buenos momentos y el trompetista Sean Jones, que bastante papelón tenía, fue por el camino fácil (o difícil) e imitó abiertamente al maestro Miles, algo que, en opinión de quien escribe esto, fue un tremendo error. La música se mantuvo entre lo fascinante y lo errático, y en demasiadas ocasiones pareció una jam session muy cara pero, en conjunto, el grupo cumplió con un proyecto que es más fácil de contar que de tocar. Sólo cumplió, sí, porque faltó la química. Todos ellos son muy buenos, y algunos buenísimos, pero juntos, no funcionan más que por momentos. De eso, de química, sabía mucho Miles, por eso sus grupos siempre funcionaban. Aunque él jamás habría participado en un proyecto como éste.


Nota: Pinchando AQUÍ o en las imágenes puedes ver la publicación original del texto en la web del periódico.

jueves, 7 de enero de 2010

Gerald Cleaver - Farmers By Nature (2008)

Tres de mis músicos vivos favoritos se juntaron este año para grabar este disco. No es que Cleaver, Craig Taborn y William Parker no acostumbren a tocar juntos, pero la idea de escucharles en trío me resultaba muy excitante.

Curiosamente, el resultado no me gusta tanto como yo esperaba. Puede ser que esperaba demasiado o que ellos no están a la altura. Aunque también puede ser que, estando ante música tan densa como esta, necesite más escuchas para asimilarlo adecuadamente.



Ojo, que tiene momentos que me encantan, pero me he quedado un poco a medias. Por otro lado, no se me han quitado las ganas de reescucharlo, o sea que aún queda esperanza.


Nota: Pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify.

lunes, 4 de enero de 2010

Yaron Herman - A Time For Everything (2007)

Extraído de mi reseña para Tomajazz:

"Hay una serie de constantes entre los pianistas jóvenes que poco a poco se vuelven irritantes. Las versiones de Radiohead o Bjork, la utilización de pregrabados y algunos efectismos propios de los herederos de los pianistas de moda pueden acabar devaluando un disco innecesariamente. Pero cuando es tan redondo y esta tan lleno de música magnifica como A Time For Everything, cualquier crítica se desvanece."

La reseña original completa pinchando AQUÍ.





Nota: Pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Jason Rigby - The Sage (2008)

Extraído de mi reseña para Tomajazz:

"En realidad, no se puede pedir más. El disco se escucha con atención de principio a fin, se disfruta por completo y, cuando se acaba, le dan a uno ganas de volver a escucharlo. Rigby aún está un poco verde, pero estoy seguro de que pronto nos sorprenderá con un disco inolvidable. Madera le sobra."


La reseña original completa, a continuación: 

La verdad es que es un placer escuchar a Jason Rigby. Lo pensé con su deslumbrante debut, Translucent Space, y lo he vuelto a pensar con su segundo trabajo. The Sage, que es como se llama la criatura, es un estupendo disco de jazz contemporáneo: buenas composiciones, buenos intérpretes, buena química entre ellos y buenas dosis de improvisación de calidad. 

Una de las claves del éxito de la empresa es que Rigby ha vuelto a rodearse de una banda de peso. Repiten el gran Cameron Brown y el infravalorado Mike Holober, y completan el quinteto Russ Johnson y Gerald Cleaver. Este grupo da alas al saxofonista para desarrollar libremente sus ideas, que no son pocas. Lo único que se le puede recriminar a Rigby es su carencia de voz propia; aparte de eso lo tiene todo: sonido, ideas, lenguaje, inventiva… Mucho más que la mayor parte de instrumentistas de su generación, por otro lado. 

A Russ Johnson le pasa un poco lo mismo que a Rigby; suena bien, es interesante, no acomete una improvisación que no vaya hacia algún sitio, etc; pero no es demasiado original. La cuestión es que juntos hacen una música que, aunque ya oída, suena fresca y excitante. Las composiciones, firmadas por el líder en su totalidad, beben del jazz contemporáneo en general y de Ornette en particular. Puede que Rigby no tenga aún la madurez necesaria para ser trascendente, pero apunta maneras, y promete llegar muy alto gracias a sus hábiles composiciones y a su fantástico estilo y sonido, que recuerda algo más a Shorter que a Coltrane. 

En cuanto a The Sage, aparte de los vientos, la rítmica es de tal calidad que convierte al disco en una novedad realmente interesante. Poco podemos decir de Brown y Cleaver que no se haya dicho ya. El primero es todo un clásico –y no por casualidad–, y el segundo es uno de los baterías más empáticos y brillantes de la actualidad. Lo mismo ocurre con Holober, un estupendo pianista curtido junto a Nick Brignola y en numerosos grupos de Nueva York. Aunque permanece toda la grabación al rhodes, no resulta cargante en ningún momento, y sabe exprimir el instrumento al máximo. 

En realidad, no se puede pedir más. El disco se escucha con atención de principio a fin, se disfruta por completo y, cuando se acaba, le dan a uno ganas de volver a escucharlo. Rigby aún está un poco verde, pero estoy seguro de que pronto nos sorprenderá con un disco inolvidable. Madera le sobra. 






miércoles, 24 de junio de 2009

Gebhard Ullmann Basement Research - Don’t Touch My Music Vol.2 (2009)

"La música de Ullmann en general, y la de este grupo en partícular, representan esa vanguardia que sigue exprimiendo la libertad, la composición, la interacción y la improvisación como elementos necesarios e ineludibles para seguir haciendo jazz libre y nuevo, por difícil que sea". (Extraído de mi reseña para Cuadernos de Jazz)

Pinchando aquí o en la imagen, la reseña completa de este estupendo disco.


otros días, otros discos

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