Mostrando entradas con la etiqueta Dave Rempis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dave Rempis. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de junio de 2015

Ballister: Dave Rempis / Fred Lonberg-Holm / Paal Nilssen-Love (Barcelona, 28 de febrero de 2013)

ballister_3Texto publicado originalmente en Tomajazz en marzo de 2013: 

Permítanme que roce lo escatológico al comienzo de esta reseña; en este caso, como con las secuencias de sexo para los actores, el guión lo justifica. Llegué a La Cova del Drac Jazz Room muy poco antes de que empezase el concierto y, queriendo disfrutarlo con total tranquilidad, decidí pasar por el servicio para que mi muy considerada vejiga no me pidiese atención durante el concierto. Así estaba yo, entre la urgencia, la prisa y la liberación, cuando la música se me echó encima. Les cuento esto porque la sensación fue única desde el punto de vista acústico. Los servicios suelen tener ciertas cualidades sónicas, tal y como han demostrado grabaciones míticas y alguna que otra leyenda urbana, y no es la primera vez que la recepción acústica me resulta interesante en un aseo. Pero sí, sin duda alguna, esta fue la más arrolladora e indescriptible de todas. Imaginen una masa de sonido cayendo sobre su cabeza, un aplastante y denso cuerpo informe que galopa sobre tus oídos, reclamando violentamente que te quedes donde estás, que no se te ocurra mover un músculo.

Esta fue la sensación que tuve en esos primeros segundos del concierto de Ballister, y se mantuvo más o menos hasta el final. La música de este supergrupo no da tregua. Es más fácil describirla desde un punto de vista emocional, porque es ahí a donde se dirige una vez golpea nuestra cara. Dave Rempis, Fred Lonberg-Holm y Paal Nilssen-Love, curtidos como cómplices en decenas de proyectos, manejan de sobra esa comunicación mágica que ejercen los grandes improvisadores. En su directo el espectador presiente que puede pasar cualquier cosa y que, al mismo tiempo, lo que pase nunca será fruto del azar.En Barcelona el grupo acometió un puñado de piezas largas, repartidas en dos pases, que dejaron al público exhausto y feliz. Nilssen-Love, como no podía ser de otra forma, impulsó lo que ocurría sobre el escenario de manera rotunda, mientras Lonberg-Holm esparcía brochazos sonoros y el saxo de Rempis se encaramaba como podía al enrevesado conjunto. Sin solistas, sin pausas; todo lo que tocaban ocurría de forma natural y espontánea. Esa apabullante masa de sonido que les describía al principio es, simple y llanamente, eso: tres amigos, tres músicos extraordinarios dispuestos a todo cuando tocan juntos. Y escucharlo en directo es una experiencia, repito, difícil de explicar. Pero les garantizo que merece la pena.

viernes, 11 de febrero de 2011

Dave Rempis / Frank Rosaly - Cyrillic (2009)

Cada día me gusta más Dave Rempis. Su estilo parte una evolución de Eric Dolphy (y no hay tantos que puedan partir de ahí) y termina en el nuevo free de Chicago que, en cierta forma, el propio Rempis representa.

Su papel en los Vandermark 5 puede eclipsar sus proyectos personales, pero hay que dejar claro que Rempis tiene discos fabulosos con su Percussion Quartet y los grupos Triage y The Engines.



Cyrillic es una grabación a dúo con Frank Rosaly, uno de los dos baterías de su Percussion Quartet. El otro es Tim Daisy, con el que Rempis ya grabó a dúo en 2004 el también sobresaliente Back To The Circle (curiosamente, en los últimos tiempos es Ken Vandermark el que ha grabado a dúo con Daisy dos discos fabulosos: August Music y Light On The Wall).

La comparación entre ambos saxofonistas es poco menos que inevitable, aunque los estilos de Rempis y Vandermark son diferentes y, como vienen demostrando en los Vandermark 5 desde hace años, muy complementarios. Rempis no tiene la personalidad múltiple y polifacética de Vandermark, aunque sí una mayor capacidad técnica y una inventiva aparentemente inagotable.

Esas habilidades junto a un tremendo swing y la increíble versatilidad de Rosaly, hacen de Cyrillic uno de los mejores discos a dúo de saxo-batería que he escuchado en tiempo. Muy, muy bueno.


martes, 21 de septiembre de 2010

Ken Vandermark's Resonance Ensemble - Resonance (2007)

Reseña publicada originalmente en Tomajazz en septiembre de 2010: 

El grupo/proyecto Resonance es uno de los más arriesgados y espontáneos que ha dirigido Ken Vandermark en toda su carrera. Diez improvisadores de diferentes procedencias unidos para afrontar composiciones que el líder tiende a escribir con los músicos que las van a interpretar en mente.

Sin embargo, Vandermark cuenta que no conoció a algunos de los miembros del grupo hasta pocos días antes de actuar y que el grado de compenetración alcanzado fue sorprendente dada la situación. 

Este disco, publicado únicamente en vinilo en 2008, es un prólogo a la fabulosa caja de diez CDs que lleva el mismo nombre: Resonance. Al contrario de lo que se afirma erróneamente en algunas publicaciones y webs, la música grabada en este disco no aparece en la posteriorResonance Box. 

Aunque la composiciones coinciden, el vinilo fue grabado en Lviv (Ucrania) un día antes del concierto del tenteto en el Manggha Hall de Cracovia, que es el que aparece en la caja. 

Con un grupo tremendo entre manos, Vandermark ofrece dos largos temas que van de la catarsis colectiva a música que bebe directamente del Mingus más enloquecido. Como disco independiente, funciona; como apertura de boca a la Resonance Box, da buena cuenta de lo que viene a continuación y provoca muchas ganas de descubrir cada minuto grabado por uno de los proyectos más interesantes de Ken Vandermark.


martes, 23 de diciembre de 2008

Vandermark 5 - Beat Reader




Probablemente, el mejor disco del año.

Todo lo demás que tengo que decir está en la reseña publicada en tomajazz en abril de 2008:

Hay pocos grupos en activo con la solvencia y el alto nivel que tienen los Vandermark 5, y cada vez que se incorpora una pieza más a su discografía es un momento de tensión. Como con el quinteto de Dave Holland o el trío de Keith Jarrett, la experiencia nos ha demostrado que cada entrega de su obra es de una calidad impensable para muchos de sus contemporáneos y que, aunque hagan uso del derecho a citarse a sí mismos, cada tema que producen está justificado, sea desde la perspectiva de la excelencia musical o desde la simple premisa de estar constantemente buscando y creando.

El anterior disco de Vandermark 5, A Discontinuous Line marcó un nuevo comienzo para esta banda, debido a algo muy importante: la salida de Jeb Bishop y la entrada (no diremos que sustituyéndole) de Fred Lonberg-Holm. La capacidad para reinventar la banda y redirigirla del líder ha sido magistral. Lejos de caer en la autoindulgencia o intentar en vano cubrir la plaza de Bishop, Vandermark ha puesto en marcha unos V5 completamente nuevos, sin perder un gramo de personalidad en el camino.

El único disco que podría considerarse “de transición” es el doble LP en directo editado por Not Two, Four Sides To The Story, en el que Lonberg-Holm se incorpora a un quinteto que mantiene en su repertorio temas de The Color Of Memory mientras estrena algunos que se grabarían semanas después en A Discontinuous Line. Desde entonces, Vandermark ha compuesto específicamente para los nuevos V5, y el resultado ha sido espectacular. Si su anterior disco demostraba el acierto de la incorporación del chelista, Beat Reader confirma que Lonberg-Holm era lo mejor que podía pasarle al grupo, sin desmerecer al gran Jeb Bishop. 

Beat Reader suena mas maduro, más redondo que cualquier entrega anterior de la banda, y eso son palabras mayores. Desde la primera nota, no hay un solo segundo en esta grabación que no sea magistral. Las composiciones, la compenetración de la banda, los solistas, todo ello es intachable y de una calidad impensable. Vandermark ha roto la barrera entre compositor e instrumentista y se expresa con una elocuencia apabullante. Como ya hiciera en A Discontinuous Line (y parece que va a ser tónica habitual a partir de ahora), opta por limitarse a tocar saxo barítono y clarinetes, dejando a Dave Rempis la exclusividad en los saxos alto y tenor. Ésta medida hace que la paleta sonora sea más rica y define aun más los lenguajes de cada instrumentista. 

A pesar de que ha avanzado muchísimo en el dominio del tenor, Vandermark es un maestro del clarinete y el clarinete bajo (un par de muestras claras de ello en Beat Reader son los temas “Signposts” y “Friction” respectivamente), y una de las voces ineludibles para entender el saxo barítono de los últimos años (como demuestra en la escalofriante “Any Given Number”). 

Rempis, por su parte, ha pulido su sonido y alcanza en este disco cotas de inspiración e interpretación altísimas. Tanto al tenor como al alto (en el que todavía es evidente la herencia de Dolphy) su discurso es siempre sólido e interesante. 

Por otro lado, la presencia de Lonberg-Holm va mucho mas allá de su original estilo y su impresionante dominio del arco; su aportación con electrónica tanto a su instrumento como al conjunto (un rasgo que parece importado a V5 de otro grupo de Vandermark, la Territory Band), proporciona nuevos matices a una música que de por si es tremendamente rica. 

Asimismo, la perfecta sección rítmica que conforman Kessler y Daisy hacen que todo funcione con una perfección que no tiene nada que ver con la frialdad, sino con la implicación máxima y emocionante en una música cuyos giros y recovecos se vuelven sencillos en sus manos. 

Además, con las primeras 1000 copias del disco se regalaba un CD en directo que recoge la inédita “New York Suite” de Vandermark. En tres partes dedicadas a pintores compositores e improvisadores, los V5 desarrollan otro disco que debe entenderse como lo que es: un disco diferente. The New York Suite, sin alcanzar el nivel de Beat Reader, nos regala 48 minutos más de música fantástica, entre la que destaca la parte dedicada a los improvisadores.

Las cosas no pasan por casualidad. Estas composiciones, esta compenetración y maestría no salen de la nada, sino de miles de horas de búsqueda y de reflexión. De miles de días cogiendo el instrumento con la valentía y la humildad que exige el compromiso total con la creación; un compromiso que Ken Vandermark adquirió hace tiempo. 

La recompensa está aquí, en estos 70 minutos perfectos que componen el último disco de Vandermark 5. Si Beat Reader es una obra maestra lo dirá el tiempo, pero a mi ya me lo parece. 

otros días, otros discos

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...