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martes, 16 de abril de 2013

Anthony Braxton - Six Compositions: Quartet (1981)

Pocos pianistas parecen tan adecuados para la música de Anthony Braxton como Anthony Davis. Ambos comparten algunos puntos de vista respecto a ciertos aspectos de la improvisación y de la música afroamericana, aunque sus universos también muestran divergencias.

Lamentablemente, este es el único disco que documenta la presencia de Davis en el grupo de Braxton, una colaboración que podría haber sido algo realmente grande.

El disco –editado por Antilles/Island en 1982– no es tan fabuloso como cabría esperar (dados los implicados), pero tampoco es una menudencia. El grupo y las composiciones son excepcionales, Braxton y Davis están estupendos y, por supuesto, escuchar a Mark Helias y al gran Ed Blackwell es un auténtico placer.


sábado, 26 de noviembre de 2011

Anthony Braxton - Performance (Quartet) 1979


Reseña publicada en el número 104 de la revista Cuadernos de Jazz
(enero-febrero 2008)


UN INSTANTE EN EL TIEMPO

Echando un vistazo a los componentes del cuarteto que interpreta este Performance, aumentan las ganas de escucharlo. Quizá con la sola excepción de Thurman Baker, las carreras de Ray Anderson, John Lindberg y, sobre todo, Anthony Braxton han sido eclécticas, originales, inquietas y casi siempre, sorprendentes.




A finales de los años setenta, muchos músicos, Anderson y Lindberg incluidos, se dejaron arropar por el intenso e inspirador manto de varios proyectos de Braxton, que era en cierto modo, el padre de una generación perdida del jazz. Cuando parecía que ya estaba todo hecho, que se había tocado el techo de la improvisación, Braxton se negó a encasillarse reinventándose continuamente a través de la composición, la independencia interpretativa de sus músicos y mediante estructuras, siempre coherentes, pero habitualmente complejas.

En este disco, grabado en directo en Willisau, Braxton comienza a esbozar una serie de esquemas que poco después definiría más claramente en otras formaciones. Las siete composiciones que contienen las dos partes, están unidas permanentemente por improvisaciones de uno u otro de los miembros del cuarteto, haciendo que la libertad total sea la que encauce la entrada del siguiente tema de manera natural. Ese afán de unir piezas, de juntar las partes en un todo, da un carácter muy especial a la música, provocando que toda ella sea esencial, y cada uno de los músicos, imprescindible.


La química que hay entre los cuatro es tremenda, y no deja de sorprender que ésta formación concreta no se prodigase mas. Anderson, tan virtuoso como su amigo y predecesor en las filas de Braxton, George Lewis, resulta un contrapunto interesante, extrovertido y menos intelectual que el líder. Pero todos ellos, con mención especial al saxofonista, mantienen a lo largo del disco un nivel difícilmente superable.


La reedición de éste grupo histórico, a pesar de su aparente poca trascendencia, es tan necesaria como muchas otras de Braxton. De hecho, más que muchas.


Yahvé M. de la Cavada

viernes, 10 de diciembre de 2010

Taylor Ho Bynum: El primero de la clase (Retratos mínimos - CdJ 118, mayo-junio de 2010)

Extraído de mi artículo publicado en el número 118 de Cuadernos de Jazz:

"Últimamente da la sensación de que hay que hacer un gran esfuerzo para encontrar vida inteligente entre los miles de instrumentistas clónicos, neoboppers cansinos, vanguardistas trasnochados (que de vanguardia tienen poco) y “profesionales” del jazz, dos términos que, en cierta forma, deberían ser antagónicos. Afortunadamente, buscando con cuidado entre los protagonistas de este incierto panorama se pueden encontrar algunas cabezas que sobresalen entre la multitud: músicos jóvenes que nos devuelven la fe en el jazz. Taylor Ho Bynum es uno de ellos."

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"Si bien lo normal es relacionarle con la vanguardia, en él reside toda la tradición del instrumento y podemos considerarle heredero de King Oliver, Rex Stewart, Bobby Bradford y Butch Morris, así como de otros trompetistas como Wadada Leo Smith, Don Cherry, Bill Dixon, Miles Davis e incluso Cootie Williams. Utiliza regularmente varios tipos de sordina (harmon, cup, plunger), su capacidad técnica es tremenda y su lenguaje, dúctil y original. Con un estilo personal y difícil de clasificar, oscila entre lo postmoderno y lo anacrónico sin perder en ningún momento la coherencia en su discurso."



"En ciertos momentos puede parecer que Bynum tiene vocación de co-líder, puesto que muchas de sus grabaciones son colaboraciones o esfuerzos colectivos, pero ha editado dos títulos con su sexteto que están entre lo más impresionante de su producción. En ambos discos hay piezas tocadas en trío con Halvorson y Fujiwara, un formato con el que Bynum ha girado con asiduidad y en el que es evidente que se siente muy cómodo. Suena más crudo y directo que cuando la composición la protagoniza el grupo completo (con Bauder, Pavone y O’Reilly), sirve como complemento y oxigena otros pasajes, como unas comillas que abren y cierran una frase o expresión para darle más entidad."

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"Estas son sólo algunas muestras de la efervescente personalidad de un músico completo, comprometido y pertinaz: instrumentista, compositor, arreglista, líder, sideman, productor… Lo tiene todo pero, sobre todo, un futuro que parece realmente impresionante y que vamos a tener la suerte de disfrutar. Es probable que sea pronto para hablar de Bynum como uno de los grandes, pero más probable aún es que sólo sea cuestión de tiempo."


Puedes leer el artículo completo pinchando AQUÍ o en la imagen.


Fotos: Amy Touchette

sábado, 20 de noviembre de 2010

Marion Brown - Afternoon Of A Georgia Faun (1970)

Para recuperar el ritmo, voy a seguir con mi homenaje a Marion Brown.

Afternoon Of A Georgia Faun es, para muchos, la obra maestra de Brown. Para mi no, pero por muy poco. Lo que es innegable es que fue un paso de gigante en la carrera y obra del saxofonista, y, como resultado, su música sufrió una evolución asombrosa.

El disco inicia la "Trilogía de Georgia", que el saxofonista completaría con dos álbumes que me gustan un poco más: Geechee Recollections, del que ya escribí aquí en febrero de este año, y Sweet Earth Flying.



Además de Brown, que comienza a explorar la percusión y algunos instrumentos tradicionales, y mi adorado Andrew Cyrille, hay que destacar a un Chick Corea que encaja a la perfección y a un joven Anthony Braxton.

Hasta donde yo sé, esta sesión pudo ser el germen de la unión de Braxton con el trío que tenía Corea en aquella epoca (con Dave Holland y Barry Altschul) para crear Circle, una banda que rompió unas cuantas barreras en el mundo del jazz. Y no siempre se les tiene en cuenta.


Nota: Pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify, aunque está acreditado erróneamente al saxofonista Bennie Maupin, que también participa en la grabación. En fin...

viernes, 9 de julio de 2010

Ran Blake & Anthony Braxton - A Memory of Vienna (1988)

Extraído de mi reseña para Cuadernos de Jazz:

"No es habitual ver a dos músicos como Ran Blake y Anthony Braxton reunirse para tocar unos standards de forma distendida y doméstica, pero eso es exactamente lo que hay aquí: dos amigos tocando y disfrutando el uno del otro. Tal vez sea Blake el que más arriesga o, al menos, el que más aporta al oyente, pero siempre es interesante escuchar a Braxton en su faceta más amable."

Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.




martes, 22 de septiembre de 2009

otros días, otros discos

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