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domingo, 28 de agosto de 2011

Una de cal, dos de arena (David Binney + Kyle Eastwood + Nigel Kennedy, 35 Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz, 13 de julio de 2011)

Recupero otro texto publicado con motivo del pasado festival de jazz de Vitoria-Gasteiz, aparecido originalmente en el periódico Gara:


Una de cal, dos de arena
David Binney + Kyle Eastwood + Nigel Kennedy
35 Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz
13 de julio de 2011

La sección que tiene lugar cada tarde en el Teatro Principal de Gasteiz se llama «Jazz del siglo XXI», un nombre un tanto osado para venir de un festival que reconoce abiertamente su conservadurismo. Aún así, cada año podemos encontrar un par de actuaciones programadas al abrigo de esta sección que merecen ese lema presidiendo la marquesina.

En la edición de 2011, tal vez nadie pueda lucir esa insignia con más orgullo que el saxofonista David Binney, figura imprescindible de la escena neoyorquina que, debido a su escasa popularidad en nuestro país, aún tiene que vérselas con el sambenito de «joven valor». El propio programa del festival le presenta como «uno de los jóvenes músicos de jazz más prolíficos de hoy en día», para después destacar como elementos significativos en su carrera un par de colaboraciones que poco tienen que ver con la trayectoria del saxofonista. Vamos, como si yo les hablo de Bob Dylan y lo único que menciono es que una vez tocó para el Papa.

Ya que uno no se puede fiar de los folletos promocionales, digamos, sin entrar en más detalles, que el «joven valor» (de 50 años de edad) es uno de los saxofonistas norteamericanos más importantes y avanzados de su generación. Su carrera siempre ha sido honesta y coherente, cimentada sobre sellos independientes, autoedición y el reconocimiento y admiración de músicos y crítica. Llegar al público mayoritario desde las trincheras del jazz es más complicado, aunque David Binney tiene la virtud de que, cuando uno le escucha por primera vez, enseguida toma nota de su nombre.

La música que interpretó en directo fue espontánea y con un alto nivel de exploración, basándose en ritmos y armonías mu
y complejas o muy sencillas, dependiendo del tema. Su mayor apoyo fue el fabuloso baterista Dan Weiss, aunque el auditorio también ovacionó generosamente al jovencísimo pianista John Escreet. En total, noventa minutos de jazz puro y moderno que satisfizo a los seguidores del saxofonista y que, muy probablemente, grabó su nombre en los cerebros de cada espectador no familiarizado con él.

Tras semejante muestra de jazz de élite, el doble programa que nos encontramos en Mendizorroza fue como conducir un coche por Australia: kilómetros y kilómetros de carretera en línea recta, sin giros, si
n cambios en el paisaje y con el peligro acechante de dormirse al volante en cualquier momento. Los reclamos eran el nombre (más bien el apellido) de Kyle Eastwood y el excéntrico violinista clásico reciclado al jazz Nigel Kennedy, pero ninguno de los dos pudo impedir que el pabellón se quedase a poco más de la mitad de aforo.



Eastwood es un bajista y contrabajista muy competente que practica un jazz amable e inofensivo que podríamos calificar de light. Tanto él como su banda se defienden y, no sé, tocan bien, pero resultan tan tibios que no hay manera de engancharse a su música. Por mucho que algunos sectores de la prensa se esfuercen en mostrarle como algo independiente de su progenitor, si el chaval no se apellidase Eastwood su carrera nunca hubiese ido más allá del mero acompañamiento a músicos con algo más interesante que ofrecer.


Nigel Kennedy vivió un momento muy dulce en el mundo de la música clásica hace unos cuantos años, pero recientemente ha dado un giro hacia el jazz inexplicable desde el punto de vista económico (todo el mundo sabe que el jazz es una ruina) y en pos, con toda seguridad, de una afición personal. Muchos asocian el virtuosismo al jazz (como si fuese algo inherente al estilo, y nada más lejos), lo que no quiere decir que porque uno sea un virtuoso será un gran intérprete de jazz. Kennedy es un gran virtuoso, de eso no hay duda, pero en su concierto planteó una música que se apoyaba en ese hecho, sin contar con que ni sus intervenciones, ni su banda -plana y funcionarial-, tuvieron demasiada sustancia. Buenas intenciones, pero poco alma.


El alma se había quedado en el concierto de David Binney.


Yahvé M. de la Cavada, 2011


Nota: Pinchando AQUÍ o en la imagen puedes ver la publicación original del texto en la web del periódico. Al final de la misma hay un texto promocional con lo que se podía ver el mismo día de la publicación, y que no está escrito por mí, por supuesto.

viernes, 28 de enero de 2011

Miles Okazaki - Generations (2008; ed. 2009)

Extraído de mi reseña para Cuadernos de Jazz:

"Sobre el papel, éste debería ser un gran disco. El mero hecho de plantear su grabación completamente en directo, hilando todas las composiciones en una especie de pista maestra y sin ninguna pausa entra temas, ya resulta estimulante. El problema es que Generations es un conjunto de composiciones muy ambiciosas; tanto, que algunos arreglos entierran la posibilidad de llegar al final del disco sin perder la atención"

Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.

lunes, 6 de septiembre de 2010

David Binney - Aliso (2009)

David Binney es uno de mis saxofonistas favoritos de los últimos años, de largo. Me gusta casi todo lo que hace, y Aliso no es excepción.

Aquí dejo un extracto y un enlace de mi reseña para Cuadernos de Jazz:

"Con todo lo activo y buen saxofonista que es David Binney, no acabo de entender por qué no tiene más nombre. Pocos saxofonistas actuales tocan con su nervio y personalidad, y pocos músicos han aportado tantos discos sobresalientes como él en los últimos años, ya sea como líder o como productor."

Puedes leer la reseña completa pinchando AQUÍ.

lunes, 8 de marzo de 2010

João Lencastre’s Communion - B-Sides (2007)

El otro día, gracias al modo aleatorio de mi iPod, reescuché por casualidad este magnífico disco del batería portugués João Lencastre. Conservaba un buen recuerdo de esta grabación y hoy puedo decir que suscribo cada palabra de la reseña que escribí en su momento para Tomajazz.

"Está claro que Joao Lencastre sabe rodearse de buenos músicos. Muchos nos sorprendimos hace poco más de un año cuando descubrimos One, primer disco del proyecto de este batería. En él destacaban Phil Grenadier y Bill Carrothers, que convertían un discreto debut en un disco bastante importante. Pues bien, para la segunda entrega discográfica del grupo, Lencastre lo ha vuelto a hacer. 

B-Sides es un disco estupendo protagonizado por una banda estupenda. Phil Grenadier repite y vuelve a hacer que me pregunte por qué no es un trompetista más considerado; David Binney, cuya presencia garantiza grandes momentos en cualquier grabación, tiene una participación discreta, aunque remarcable; pero es el pianista Leo Genovese quien se lleva el gato al agua. En cierta forma se podría considerar que el argentino es una especie de co-líder: firma más composiciones que nadie, ejerce como solista principal y, sobre todo, es quién tiñe de su personalidad gran parte de la música. B-Sides es bastante diferente a One en cuanto a enfoque, aunque la sensibilidad del líder ejerce como factor común en ambos. A partir de ahí, la musica se deja llevar por Genovese, que además toca a un altísimo nivel. 

Con todo, Communion suena a grupo, a unidad rodada que ofrece música colectiva, tan ingeniosa como profunda. No se distingue donde acaba Lencastre y donde empiezan sus músicos, y eso es lo que le da credibilidad al proyecto. 

Quizá en su próximo disco, Joao Lencastre nos sorprenda con otros músicos de la misma categoría aunque, sinceramente, empiezo a pensar que eso es lo de menos."


Muy recomendable también es Communion One!, el primer disco de Lencastre para Fresh Sound, con el gran Bill Carrothers al piano.





viernes, 3 de abril de 2009

Joel Harrison - Harrison On Harrison

Bilbaína Jazz Club lo ha vuelto a hacer.

Anoche, el cuarteto liderado por Joel Harrison y Christian Howes ofreció un concierto impresionante, confirmando que no has escuchado a alguien hasta haberlo hecho en directo.

Así que hoy sigo reescuchando a Harrison en disco, en este caso Harrison On Harrison, curioso homenaje cuyo subtítulo es "Jazz Explorations of George Harrison".



10 temas del ex-Beatle (y un original del líder) adaptados y arreglados por Joel Harrison para un grupo insuperable, en el que están algunos de los mejores representantes de cada instrumento que se pueden encontrar en la escena actual. David Liebman, David Binney o Uri Caine protagonizan, como es de imaginar, algunos solos espectaculares.

Harrison tiene mucho espacio también, mostrando un gran dominio del slide e interpretando con mucha expresividad algunos pasajes ingeniosos y sofisticados.

Harrison On Harrison fue un disco incomprendido e injustamente tratado por la crítica, y merece la pena darle una oportunidad.

jueves, 2 de abril de 2009

Joel Harrison - Free Country

Aprovechando que hoy y mañana toca en Bilbao el guitarrista Joel Harrison, estoy escuchando algunos de sus discos.

Free Country es un CD muy curioso en el que Harrison rearmoniza y traslada al lenguaje jazzístico varios clásicos del country, como "I Walk The Line", "This Land Is Your Land", "Wayfaring Stranger", "Folsom Prison Blues" o "Sing Me Back Home".



Como sucede en todos los discos de Harrison, el resultado es un tanto irregular. Afortunadamente, también es habitual en la produccion del guitarrista rodearse de músicos excelentes. David Binney, Rob Thomas, Sean Conly, Uri Caine, Rob Burger e incluso la cantante Norah Jones, enriquecen esta propuesta, que tiene poco que ver con otros acercamientos al country más populares, como los de Bill Frisell.

otros días, otros discos

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