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viernes, 8 de octubre de 2010

John Zorn - Spy Vs. Spy: The Music Of Ornette Coleman (1989), por Pachi Tapiz

Tenía un poco abandonado el tema de las firmas invitadas, en parte porque es un poco incómodo ir dando la brasa a tus amigos para que te hagan un texto que, en realidad, nunca sabes del todo si les apetece hacer. Otro motivo es que yo estaba decidido a que la siguiente firma invitada tenía que ser de mi amigo Pachi Tapiz, por muchos motivos.

Pachi es un auténtico héroe del jazz, música a la que ha dado más que casi cualquiera en este país. Es jefazo y responsable de Tomajazz, una de las mejores webs sobre jazz del mundo, que mantiene de forma titánica contra viento y marea. Si no la conoces, tienes un problema. Dentro de esa web, Pachi protagoniza, a nivel más personal, el fantástico blog Buscando Un Nombre, otro sitio de referencia para el aficionado al jazz, que ya cuenta con 400 entradas.

Huelga decir que, para mi, Tomajazz también es (y sobre todo) un verdadero hogar.

Algunos amigos que le conocemos bien, hemos compartido en alguna ocasión nuestras sospechas de que Pachi tiene el superpoder mutante de hacer tres veces más cosas que un ser humano normal. Eso o que Ken Vandermark le ha pasado la receta de las vitaminas que toma en el desayuno, no hay otra explicación. Porque Pachi se las ingenia para ser profesor, informático, padre de familia, bloguero, editor, redactor, eminencia y, por encima de todo, amante de la música. Y todo en 24 horas al día.

Aunque todo esto son detalles circunstanciales. Pachi es mi amigo, y eso es lo que importa.

Su colaboración en es un trocito de su vida, extraído directamente de esos años cruciales en los que uno se forma musicalmente. La leo y me siento identificado con muchas cosas y muchas sensaciones. La releo y siento que es un regalo que Pachi decida compartir esto con la gente a través de este humilde blog.

Pachi Tapiz: John Zorn - Spy Vs. Spy: The Music Of Ornette Coleman (1989)




Me pide el bueno de mi amigo Yahvé una colaboración para "Un día más, un disco más" y aquí estoy dudando... Dudando de si lo que voy a soltar va a ser algo parecido a las batallitas del mítico "abuelo Cebolleta". Aunque también es cierto que creo que tengo claro el disco del que voy a hablar, que es con el que me di de bruces por primera vez con John Zorn y con Tim Berne, musicalmente hablando. Ojalá el encuentro hubiera sido en persona y, a ser posible, sobre un escenario...

La cuestión es que, allá por mis años mozos, yo ya era aficionado a la música, aunque todavía no tenía claro que la que me engancharía definitivamente iba a ser el jazz. Según podía escuchaba músicas de aquí y de allá, aunque ni el poco dinero del que disponía, ni mis amigos y conocidos lograban alimentar mis oidos del modo en que ahora es posible.

Total (¡cielos!, el efecto "batallitas"), que uno escuchaba lo que podía. Aunque, casi siempre, ese defecto de leer repetidas veces, hasta casi aprenderme de memoria los créditos, de lo poco que caía en mis manos, acababa provocando cierto efecto dominó. Éste consistía en que, para los discos que -de un modo u otro- me llamaban de manera especial la atención, me dedicaba a buscar información relacionada con esos músicos, ese tema o esa música, y así iba remontando hacia adelante o atrás en el tiempo entre músicas de lo más variado.

Esta curiosidad también me hizo acercarme a las revistas de música y allí, antes de escucharlo siquiera, la reseña de un concierto de Masada me llamó mucho la atención. Supuestamente era un concierto de jazz (estilo sobre el que yo tenía mis ideas preconcebidas) en el que lo que el comentarista resaltaba era que, en la entrada del concierto, unas azafatas les daban a los asistentes tapones para los oídos.

Ahora mismo no recuerdo donde lo leí o quién fue el autor de esa crítica; a veces, la mayoría, tengo una memoria fatal. Sin embargo con lo que sí me quedé fue con el nombre del saxofonista del grupo, un tal John Zorn. Así que cuando un tiempo después vi en un boletín de Discoplay que vendían un LP de ese tal John Zorn, con unos dibujos la mar de simpáticos que parecían un cómic en esa minúscula portada de ese mítico catálogo de venta por correo, decidí que el poco dinero que tenía para invertir ese mes en discos iba a ir precisamente a ese disco titulado Spy vs. Spy.

Así que heme allí rellenando la hoja de pedido, depositándola en el buzón de correos y esperando a que el cartero me lo trajese como al agua de mayo: ¡qué tiempos aquellos en que ni teníamos, ni sabíamos que existiría, ni nos imaginábamos, algo así como lo que hoy en día es Internet!

Una vez llegó el pedido... me resulta casi imposible relatar las sensaciones de esa primera escuchas. Así que a ver si soy capaz de explicarme. En ese momento no tenía demasiado jazz entre mi discoteca, aunque tenía claro que en ese estilo había cosas que me gustaban y mucho. Por ejemplo, "All The Cats Join In" de un disco de Buck Clayton titulado Jam Sessions From The Vault: ese tema me parecía el no va más, con esos solos tan inspirados y, con semejante lógica en su interior, que me parecía una auténtica obra de arte.

Así que imaginaos un disco consistente en versiones de temas de Ornette Coleman lanzados a toda pastilla (alguno duraba un minuto y unos pocos segundos), tocados por un quinteto con dos saxos (John Zorn y Tim Berne), dos baterías (Joey Baron y Michael Vatcher) y un contrabajista (Mark Dresser).

Esa música contenía melodías e improvisaciones y también bastante más energía que la del resto de la música que solía escuchar: aún recuerdo a un amiguete que solía escuchar y que me dejaba los discos de grupos de heavy metal como Slayer, Anthrax, King Diamond, Metallica, Deffecation, Venom o Halloween (lo más fuerte a lo que tenía acceso musicalmente hablando) al que le puse ese mi gran descubrimiento y lo más simpático que se le ocurrió decir sobre esos tarados era que eso que hacían era "puro ruido".

No os voy a decir que a partir de ese momento dejé de escuchar cualquier música que no fuese jazz, porque estaría mintiendo y es algo que nunca he hecho, ya que procuro tener una dieta musical más o menos variada, más o menos amplia.

Todavía pasarían algunos años hasta que el jazz se convirtiera en un elemento central de mis aficiones musicales, aunque creo que fue en ese momento cuando fui consciente de que en el jazz podía estar esa amplitud de miras y de ideas que me fascina encontrar en la música.

Pachi Tapiz (Buscando un nombre / "dire" de Tomajazz), 2010

viernes, 24 de septiembre de 2010

The Dreamers / John Zorn - Ipos: The Book Of Angels vol. 14 (2009; ed. 2010)

Cada vez que escucho este disco lo tengo más claro. Ipos es lo mejor que ha grabado el supergrupo The Dreamers, una especie de cruce entre Bar Kokhba y el Electric Masada más amable detrás de la cual está, cómo no, el gran John Zorn.

Zorn compone, arregla y dirige, como en (casi) toda la serie de Book Of Angels. Kenny Wollesen, Jamie Saft, Trevor Dunn, Joey Baron, Cyro Baptista y especialmente Marc Ribot se encargan del resto y terminan de rematar uno de los discos del año.
Para que luego me pregunten por qué Ribot es mi guitarrista vivo favorito.



No me gusta nada ser tajante, pero de esto estoy seguro: si no te gusta este disco, háztelo mirar.


Nota: Pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify.

sábado, 6 de febrero de 2010

John Zorn: La vida a partir de los 50 (universos musicales)

Extractos de mi artículo para Cuadernos de Jazz:

"Cuando Cuadernos de Jazz cumplió diez años lo celebró con un número especial en el que se repasaba exhaustivamente la década de los noventa. Diez músicos fueron destacados de entre todos los que sobresalieron en esos años y por diferentes motivos, siendo John Zorn uno de ellos. Zorn ya había sido una figura revolucionaria en los 80 y diez años después seguía siéndolo. Desde entonces, el artista ha creado a su alrededor todo un universo que está en constante expansión, logrando algo mucho más difícil que llegar a la cima: mantenerse en ella y reinventarse constantemente."



"Está claro que Zorn es un tipo hiperactivo, excesivo y genial, así que no era raro pensar que la celebración de su 50 cump
leaños se volvería todo un acontecimiento. Para conmemorar ese evento, el bueno de John puso en marcha su maquinaria y convirtió la celebración en una extensa retrospectiva sobre su carrera, organizando dos conciertos cada día del mes de septiembre de 2003. Proyectos como Cobra, Painkiller, The Gift, los cuartetos de cuerda, Duras Duchamp, Kristallnacht, algunos de sus Filmworks, numerosos dúos y diferentes encarnaciones de Masada fueron pasando por el escenario de Tonic a razón de dos sets por noche y hasta dibujar un mastodóntico retrato de John Zorn, proyecto a proyecto, matiz a matiz y cubriendo varias de sus (múltiples) personalidades musicales."


"Cuando, el 20 de febrero de 1994, John Zorn, Dave Douglas, Greg Cohen y Joey Baron entraron en los estudios RPM de Nueva York para grabar más de 30 temas con el cuarteto Masada, el mundo del jazz vivió uno de esos momentos que pasan a la historia de forma automática. Su idea de unir las músicas del cuarteto clásico de Ornette Coleman y las tradiciones judías resultaron todo un hallazgo y uno de los hitos del jazz de los 90. Desde entonces, Zorn ha ido construyendo todo un imperio sobre la unión del jazz y la música judía. Primero con sus propios grupos y a partir de 1995 creando para su sello discográfico la línea Radical Jewish Culture que, sin mantenerse siempre pegada al jazz, sí lo transita con regularidad."


Puedes leer el artículo completo pinchando AQUÍ.


Discografía destacada (escúchala en Spotify pinchando en cada título)

John Zorn’s 50th Birthday Celebration

Vol. 1: Masada String Trio
Vol. 4: Electric Masada
Vol. 6: Hemophiliac
Vol. 8: Wadada Leo Smith/Susie Ibarra/John Zorn

Masada Book Two: The Book of Angels
The Cracow Klezmer Band: Balan (Vol. 5)
Uri Caine: Moloch (Vol. 6)
Marc Ribot: Asmodeus (Vol. 7)
Erik Friedlander: Volac (Vol. 8)
Bar Kokhba: Lucifer (Vol. 10)


Ilustración de Naiel Ibarrola

lunes, 15 de junio de 2009

John Zorn - Alhambra Love Songs (2009)

Al contrario de lo que me pasó hace unos meses con el decepcionante Secrets (que firmaban cuatro gigantes como Mark Feldman, Uri Caine, Greg Cohen y Joey Baron), un grupo más discreto me ha sorprendido gratamente con otro disco de la factoría Zorn, del que esperaba más bien poco.

En este caso está a nombre del propio Zorn, que es autor de todas las composiciones y casi seguro habrá metido bastante mano en el desarrollo de la grabación. El trío que interpreta estas Alhambra Love Songs esta formado por Ben Perowsky a la batería, Greg Cohen al contrabajo y al bajo eléctrico (algo poco habitual) y Rob Burger al piano.



Indudablemente, el protagonismo principal recae sobre Burger, uno de los artífices del maravilloso Tin Hat Trio, que últimamente le está dando bastante al piano. Burger es un tipo con un estilo muy particular, no demasiado técnico, rozando la torpeza en algún momento, pero tiene muchísimo encanto y un sonido muy personal. Sus improvisaciones son humildes, pero ingeniosas y muy especiales.

De un tiempo a esta parte he aprendido a permanecer alerta cuando Tzadik utiliza el término "easy listening" en sus efusivos y convincentes textos promocionales. Pero debo reconocer que Alhambra Love Songs es un disco precioso. Quizá no esté empapado de desafío, como otras obras de Zorn, pero despues de escucharlo obsesivamente desde ayer por la tarde, tengo que admitir que las composiciones del neoyorquino son maravillosas, y que el trío de Burger, Cohen y Perowsky las interpreta estupendamente, con un toque de melancolía y cierto aire mediterraneo (aunque los temas homenajean a gente como Vince Guaraldi, Clint Eastwood, David Lynch o Terry Riley).

Una gran sorpresa. No porque Alhambra Love Songs sea una obra maestra o un disco referencial, sino porque se escucha una y otra vez sin que disminuyan las ganas de reescucharlo o el placer obtenido en cada reproducción. Y para mi, eso es mucho.


Nota: Pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify.

jueves, 11 de junio de 2009

Medeski Martin & Wood - Zaebos, John Zorn's Book Of Angels vol. 11 (2008)

Sigo con John Zorn, y hoy he reescuchado en profundidad este Zaebos, uno de los Book Of Angels más esperados en su momento, por ver cómo funcionaba el famoso grupo con las composiciones de Masada.

La verdad es que las primeras veces que escuché este disco me decepionó bastante. Han pasado unos meses desde entonces y hoy lo he cogido con ganas, a ver que pasaba.



Me ha gustado más que entonces; algunas partes me han gustado mucho y otras me han parecido un poco erráticas. Creo que, en general, el binomio MMW-Zorn no acaba de funcionar, probablemente por lo fuertes que son las personalidades de los implicados.

En cualquier caso, hay cortes buenísimos y los tipos tocan mucho, que no es moco de pavo.


Nota: Pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify.

martes, 9 de junio de 2009

Wadada Leo Smith / Susie Ibarra / John Zorn - 50th Birthday Celebration Volume Eight

En septiembre de 2003, John Zorn celebró su 50 cumpleaños organizando dos actuaciones en todas y cada una de las treinta noches del mes. Sesenta sets en total de los que han salido doce discos fantásticos; algunos mejores que otros, sin duda, pero todos de una enorme calidad.

Me encuentro estos días escribiendo sobre Zorn, con lo que volver a estos discos es algo natural y, por cierto, muy placentero. De entre todos ellos, este es uno de los mejores. Contiene los dos sets grabados el 22 de septiembre, el primero a dúo con la percusionista Susie Ibarra y el segundo a dúo con el maravilloso Wadada Leo Smith y en trío con Smith e Ibarra.



La música es libre, arriesgada y provoca emociones con facilidad.

Simplemente con un saxo alto, una trompeta y percusión. Toda una lección de expresividad.


Nota: Pinchando en la portada puedes escuchar el disco en Spotify.

lunes, 1 de junio de 2009

Uri Caine - Moloch, John Zorn's Book Of Angels vol. 6 (2006)

Es que no me canso de escuchar este puñetero disco...

Reseña publicada en Tomajazz en marzo de 2007



Hay muchos Uri Caine. El músico de jazz, nunca convencional; el eléctrico explorador de tendencias, sonidos y “cacharritos” que lidera Bedrock; el hábil conversador que hemos visto en el reciente Things, a dúo con Paolo Fresu; el reinventor de grandes compositores clásicos con, por ejemplo, su reciente obra maestra tocando a Mozart. Pero, por encima de todos ellos, aglutinando cada ápice de eclectismo que le caracteriza, está el pianista.

Si bien cada disco de este músico genial es una lección de piano, Caine no se ha prodigado en exceso en el clásico formato de piano solo. Este es su primer registro de estas características desde
Solitaire, grabado en 2001, pero a pesar de las similitudes, son grabaciones muy diferentes.

En
Moloch, aunque sólo hay dos manos sobre el piano, dos cabezas diferentes dirigen la música. Una especie de “mini dream-team” de la familia Masada: la pluma de John Zorn a través de los dedos de Uri Caine. Nadie mejor que el pianista podría interpretar con el dramatismo y la intensidad necesaria una música de raíz tan marcadamente judía, y entiéndase esto desde una óptica cultural, no religiosa.

John Zorn estrenó en 2005 su
Masada Book 2. The Book of Angels, tras escribir trescientas nuevas composiciones para ese proyecto. Su idea no era interpretarlas él mismo ni con el cuarteto original de Masada, sino adjudicarlas a varias formaciones de lo más diverso, que pudiesen aportar diferentes caracteres a su personal universo. El primer volumen, Astaroth, corrió a cargo del trio de Jamie Saft; el segundo, Azazel, del Masada String Trio, y así hasta llegar al volumen 6, que es el que nos ocupa. Todos ellos son muestras incontestables de que el aparentemente limitado planteamiento de mezclar jazz con música judía, que Zorn desarrolla desde hace más de diez años, tiene aún mucho que decir.

El problema que podríamos encontrar en este disco es la enorme personalidad de cada uno de los implicados, pero lejos de ser un obstáculo, se convierte en una de las claves. Los diecinueve temas que componen
Moloch se suceden y, aunque desde el primer acorde se reconoce la mano de Zorn en todas las composiciones, Caine las lleva a su terreno sin usurparlas. Se ha dejado al compositor y al arreglista en el cajón y trae tan solo al pianista y al improvisador.

Moloch
es puro Caine, su estilo estalla en cada nota, relajado, despreocupado, disfrutando y simplemente tocando. Quizá por este motivo, por la naturalidad que transmite, estamos ante uno de sus mejores registros como pianista, sin menospreciar ninguna de sus obras como líder y menos aún teniendo en cuenta que hablamos de uno de los músicos más grandes de la última década.

Este es un disco excepcional en muchos aspectos, en el que hay composición, improvisación e interpretación, todo a un nivel estremecedor. Una obra impresionante del piano de jazz que no debe pasar desapercibida y mucho menos verse disimulada entre la vastedad del universo Masada, en el que, por otro lado, hay discos fantásticos. Pero
Moloch va más allá. Es un disco que se redescubre en cada escucha. Un disco que seguiremos redescubriendo a medida que pase el tiempo.

Yahvé M. de la Cavada, 2007

otros días, otros discos

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