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domingo, 13 de marzo de 2011

Johnny Griffin - NYC Underground (1979)

Escuchando hoy este disco de Johnny Griffin he recordado un concierto suyo en el que estuve hace años, del que guardo buenos recuerdos.

Al mismo tiempo, hace un par de días estuve reescuchando a Ronnie Mathews (pianista de Griffin en NYC Underground), otro músico del que tengo un gran recuerdo en directo. Ambos murieron con menos de un mes de diferencia durante el verano de 2008.



Mientras sonaba NYC Underground esta tarde, he pensado en ellos y en las veces que he visto a Ray Drummond y a Idris Muhammad (que completan el cuarteto de Griffin en la grabación), a quienes, afortunadamente, aún tengo tiempo de volver a ver en directo.

El disco es lo que es, ni más ni menos. Puro jazz grabado en el Village Vanguard a finales de los setenta, por un cuarteto de músicos de primera. No es genial, pero es auténtico.

Y, treinta años después, suena más fresco que la mayoría del hard bop que se graba hoy en día.

viernes, 8 de enero de 2010

David Murray Black Saint Quartet - Sacred Ground (2006)

En octubre de 2007 escribí esto sobre Sacred Ground: "Si un disco es perfecto, no hay mucho más que decir o, si lo hay, es menos claro y directo. Cuando los pelos de mi cogote decidan dejar de erizarse cada vez que pongo Sacred Ground, podré decidir si es el mejor disco del año o simplemente el más emocionante."
Por supuesto, quedó decidido y dicha decisión no ha cambiado desde entonces.

La reseña original completa, a continuación: 
David Murray, probablemente el mejor saxofonista tenor vivo, estrena disco en cuarteto, y eso siempre es un acontecimiento. Primero, porque es un formato paradigmático, sobreexplotado pero inagotable. Segundo, porque Murray ha grabado tantos discos maravillosos en cuarteto que la curiosidad de ver si éste estará a la altura es insoportable. Además, hace ya unos cuantos años que no grababa en este formato, y la falta de Hicks en el seno de su Power Quartet (con Drummond y Cyrille) puede ser decisiva. Así que sale Hicks, entra Lafayette Gilchrist (que ya grabó con Murray en Waltz Again), y el recién estrenado Black Saint Quartet nos obsequia con una obra maestra. Dicho así, parece desproporcionado, o al menos exagerado, pero Sacred Ground no tiene un segundo de desperdicio. Murray está en el mejor momento de su carrera y aunque, de manera independiente, todos ellos están soberbios, el cuarteto funciona como una unidad perfecta.
La mayor sorpresa es Lafayette Gilchrist, que deslumbra en cada una de sus intervenciones, adaptando su personal estilo a las circunstancias sin dejar de ser él mismo. La frescura que aporta el joven pianista pone en guardia a Drummond y Cyrille, que están fantásticos, como siempre. Murray está en un momento impresionante, con su capacidad improvisadora intacta y con un dominio del instrumento y del sonido nunca visto. Desde la sugerente “Pierce City” a los ecos de Nueva Orleáns en “Believe In Love”, el cuarteto suena autentico, irrefutable y definitivo.
Parte de la música del disco esta inspirada por la película “Banished”, de Marco Williams, para la que Murray escribió la banda sonora, pero también Ishmael Reed (uno de los mas importantes escritores afroamericanos del siglo veinte) ejerce una influencia notable sobre Murray, además de escribir las “liner notes” y la letra de los dos temas que canta Cassandra Wilson, el melancólico “Sacred Ground” y el blues “The Prophet Of Doom”.
Si un disco es perfecto, no hay mucho más que decir o, si lo hay, es menos claro y directo. Cuando los pelos de mi cogote decidan dejar de erizarse cada vez que pongo Sacred Ground, podré decidir si es el mejor disco del año o simplemente el más emocionante.




martes, 8 de septiembre de 2009

Eddie Higgins - Again (1998)

Ayer me enteré de la muerte de Eddie Higgins, ocurrida el pasado 31 de agosto.

Nunca fue un tipo que me interesase demasiado, pero representaba a la perfección la figura del pianista discreto, lleno de clase y elegancia, con una carrera a sus espaldas plagada de nombres importantes.

Su principal herramienta de trabajo, los standards; su obra, decenas de grabaciones tan deliciosas como poco ambiciosas, dicho esto en el mejor de los sentidos.

Un standard en manos de Higgins suena sólo a eso: al tema interpretado a la perfección, con la cantidad de personalidad exácta para hacerlo propio sin dejar de seguir la melodía a pies juntillas.



Again es una grabación en la que Higgins se acompaña de dos grandes músicos: Ray Drummond y Ben Riley. El repertorio está compuesto de standards recurrentes ("My Foolish Heart", "My Romance", "Polka Dots And Moonbeams"), elecciones sorprendentes ("Now Please Don't You Cry, Beautiful Edith" de Roland Kirk o "Walk Alone" de Makoto Ozone) e incluso un par de originales.

El resultado, un disco precioso que deja un gran recuerdo del desaparecido pianista.

otros días, otros discos

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