lunes, 20 de abril de 2015

Cult Of Luna (Bilbao, 27 de enero de 2013)



Reseña publicada originalmente en Mondo Sonoro en enero de 2013


Lo tenían todo en contra: lluvia torrencial, tarde de domingo y tocar en Bilbao a la misma hora del partido del sacrosanto Athletic. Afortunadamente, las nada favorables condiciones no impidieron a un buen puñado de aficionados , llenar el pequeño recinto(todo hay que decirlo) de la sala Sonora para disfrutar del aplastante directo de Cult Of Luna.


No es probable que los suecos estén acostumbrados a este tipo de escenarios, pero da gusto ver que una banda no se achica cuando tiene poco suelo bajo sus pies. Se supone que cualquiera gana en las  distancias cortas, pero, ¡cuidado! porque no siempre sucede así. Sin embargo, Cult Of Luna afrontaron su directo en Bilbao con la misma intensidad y crudeza que hubiesen tenido en un gran escenario, durante una hora y media en la que hubo pocas oportunidades para relajarse.

Presentaban “Vertikal”, su último álbum (aparecido sólo dos días antes), una nueva odisea sonora que gira en torno al "Metrópolis" de Fritz Lang y que se nutre de la enrevesada mezcla de estilos de la banda. Hace tiempo que los suecos son mucho más que los primos europeos de Neurosis. Su música es una imposible confluencia de doom, sludge, progresivo, space-rock y psicodelia que en directo se crece, gracias a la impresionante capacidad de la banda para trabajar con la intensidad y las dinámicas. Todo tiene un porqué en la música de Cult of Luna. Cada desarrollo, por largo que sea, suena natural e inevitable. Se podría hacer de otra forma, pero no mejor.

Para que esto funcione, la habilidad de la banda es imprescindible. Son siete tíos sobre el escenario: tres guitarras, teclado, bajo y dos baterías, y suenan perfectos, que ya tiene mérito. Lo normal en estos casos es encontrarse con cierto caos sonoro, pero los suecos dosifican y ensamblan cada parte de cada tema de forma milimétrica, jugando la nada fácil carta de tocar fuerte sin desmadrarse de volumen ni hacer rodar una informe bola acústica.

El repertorio se compuso de ocho temas (principalmente extraídos de “Vertikal”) cuidadosamente ordenados para que la cosa no decayese. Los desarrollos instrumentales empapados en psicodelia y post-rock se turnaban con pesados pasajes doom capaces de descoyuntar cualquier cuello que se les pusiese por delante. Predominó la desgarrada voz de Johannes Persson (parece que Klas Rydberg dejó la banda hace un par de meses), que recuerda a la de sus paisanos Meshuggah, también originales de Umea (por cierto, Fredrik Thordendal, guitarrista de Meshuggah, ha declarado más de una vez ser fan de Cult Of Luna). Parece mentira que de una localidad con poco más de 110.000 habitantes puedan haber salido bandas como estas dos o los acojonantes Refused.

Cult of Luna siguen creciendo y rompiendo fronteras estilísticas. Decir que hace post-metal es como no decir nada, pero es que es realmente difícil englobarles en un estilo. Lo que sí son es buenos. Y en directo, buenísimos.

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