lunes, 3 de julio de 2017

Juan Claudio Cifuentes: una vida de jazz, una vida con swing (2017)

Conocí a Cifu en 1995. Yo tenía 18 años, él 54. Es un decir: obviamente yo ya le conocía, porque llevaba tiempo escuchando su Jazz porque sí en Cadena 100. Aquel programa, como Batería y contrabajo de Pío Lindegaard en Radio Euskadi y Esto es jazz de Paco Montes en RNE, eran los que me nutrían de discos y músicos de jazz de los que yo jamás había oído hablar en aquellos años. No había internet y los discos de jazz eran un bien raro y preciado; había que buscarse la vida, así que la radio era esencial

Por eso es por lo que aquella noche de 1995, mi amigo Asier Guerricaechevarria y yo vimos a Cifu y no dudamos en acercarnos a saludarle, impulsados por nuestra admiración. No recuerdo cómo fue, pero sí que en menos de dos minutos Cifu nos estaba hablando de Jackie McLean, su Action y los acordes de Bobby Hutcherson en el tema que abría el disco, con una pasión que me fascinó. La suya era una pasión que he visto en muy pocos profesionales de la comunicación musical, y tras varias décadas de carrera seguía indemne.

Mucho años después, cuando yo ya llevaba unos cuantos dedicado a la prensa musical, un par de veteranos de la crónica de jazz me dijeron que no estaba bien mostrar demasiada pasión; que eso era de aficionados. Que, cuando tenías cierto estatus, lo suyo era no dejarse impresionar por la música. Dicho de otra forma: había que mantener distancia y mirar desde cierta altura.
Pobres diablos, no entendían nada.

Escribí una columna sobre aquello en Cuadernos de Jazz y no pude evitar acordarme de aquel Cifu ilusionado que hablaba de música dos minutos después de que dos críos le asaltasen al entrar en un club de jazz. Quiero creer que yo tengo una pasión similar a la de Cifu, y que, si sigo escribiendo sobre música dentro de muchos años, esa pasión seguirá ahí. Todo lo demás es una puñetera patraña, porque no se puede escribir sobre música sin pasión. Bueno, claro que se puede, pero ya saben: se pilla antes al mentiroso que al cojo. Y esta actividad (ya no me atrevo a decir profesión) está llena de ellos.


Por todo eso, y por el enorme impacto que la pasión de Cifu hizo en mí, estoy muy contento de que haya llegado a mis manos este libro que acaba de salir sobre él. En un primer vistazo se ve que contiene abundante material fotográfico y docenas de testimonios y recuerdos de amigos, compañeros y familiares, recogidos por el autor del libro, Antoni Juan Pastor. Se ve también que es un trabajo de amor y admiración por el más emblemático divulgador del jazz que ha dado nuestro país.

Ahora que empieza la época de festivales de jazz de verano, en la que en tantas ocasiones me encontré con Cifu a lo largo de los años, tengo claro que esta es la lectura adecuada entre concierto y concierto.

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otros días, otros discos

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